domingo, 10 de abril de 2011

CIUDADANO NEGRIN



El próximo Martes, día 12 de abril, La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA, dentro de las diversas actividades que promueve este año, con motivo del 80º aniversario de la proclamación de la II República española, ha organizado un acto cívico de:

EVOCACIÓN DE LA FIGURA DE DON JUAN NEGRÍN

Tendrá lugar, el martes, 12 de abril de 2011, a las 20.00 horas, en el Salón de noble de la Diputación de Badajoz.

Intervendrán: El Catedrático de Historia contemporánea la UEX, Don Enrique Moradiellos y Doña Carmen Negrín, nieta del homenajeado y Presidenta de Honor de la Fundación Juan Negrín.

Como colofón del acto se proyectará como primicia, el DOCUMENTAL “CIUDADANO NEGRIN”, dirigido por Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez, e Imanol Uribe, nominado a Mejor Película Documental en la XXV Edición de los Premios Goya de este año.

JUAN NEGRÍN, fue una persona extraordinaria, con absoluta independencia de los diversos cargos que desempeñó: ya fuera como profesor de fisiología, como parlamentario socialista o ministro de Hacienda durante la Guerra Civil o, finalmente, como jefe de gobierno de la República, y merece este pequeño y sencillo homenaje.

Si hay algún dirigente republicano denostado hasta la crueldad más insaciable por los vencedores de la guerra civil, éste fue, sin duda alguna, el doctor Negrín. Por su parte, los gobiernos democráticos posteriores a la dictadura no han tenido el coraje --o nunca tuvieron la más mínima intención-- de reivindicar una figura que no hace más que ennoblecerse con el paso del tiempo.

A Negrín le ha perseguido, básicamente, una mitografía alimentada por la propaganda del franquismo. Ésta le presentó como el enemigo por antonomasia en razón de su perversidad intrínseca, su deseo de vender la patria a Moscú y su voluntad de oponerse a la invencible razón de la España nacional. También le colgó las miles de muertes y destrucciones que implicó la resistencia.

El ilustre escritor Francisco Ayala (Premio Príncipe de Asturias, diplomático y miembro de la Real Academia Española) indica en sus memorias que, de haber llegado a tiempo, el liderazgo de Negrín podría haber cambiado el curso de la guerra.

Juan Negrín, jefe de Gobierno de la Segunda República entre 1937 y 1945, vivió los últimos años de su exilio en el anonimato, ocupado de la tutela de sus nietos Carmen y Juan, los vástagos de su hijo Rómulo, una víctima circunstancial de las sospechas y persecuciones de la Guerra Fría. Nunca respondió a la infinidad de maledicencias que vertieron sobre su figura, ensombreciéndola hasta nuestros días. Supo, nada más llegar a la jefatura del gobierno, que saldría malparado. Convertido en el chivo expiatorio de unos y otros, actuó siempre de acuerdo a su conciencia, sin hurtarse una sola vez al deber que le marcó el destino. Ha debido pasar mucho tiempo, cuando el olvido pesa más que todas las afrentas, para que el trabajo de los historiadores, distanciado de los antagonismos y deslealtades que acarrea todo conflicto bélico, pudiera restituir el calado intelectual, político e histórico de Juan Negrín, finalmente reconocido como un exponente clave de la Edad de Plata de la ciencia española y como el gran estadista de España en guerra.

En los últimos años ha salido a la luz la memoria de los vencidos en la guerra. Pero parece que nadie desde los poderes de la democracia actual se atreve a defender a la República. Casi nadie recuerda a sus grandes dirigentes, muertos la mayoría de ellos en el exilio, a quienes presidieron sus instituciones, hicieron sus leyes y dieron el voto a todos los ciudadanos. Y sin embargo, todavía están con nosotros muchos nombres de las calles, monumentos, símbolos y ritos del franquismo. Es el momento de cambiar eso, de devolver la dignidad a quienes defendieron la democracia y la libertad con la palabra y la ley. Hasta que un golpe de Estado les obligó a hacerlo por las armas.

Por último, en el documental “CIUDADANO NEGRIN”, que se estrenará al final del acto, al hilo de la evocación de sus nietos Carmen y Juan, podemos adentrarnos en su pasado familiar y profesional, recobrando de su archivo personal las imágenes y documentos que pueden esclarecerlo; para poner en contexto su acción política, con la ayuda de los historiadores Gabriel Jackson y Angel Viñas y buscado su huella en la montaña de las imágenes cinematográficas de su tiempo. Sobre unas y otras fuentes, los realizadores del documental (Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez, e Imanol Uribe) han procurado dar la palabra al propio Negrín, que sea él, principalmente, quien desgrane a través de sus escritos, discursos y cartas, su biografía; desde su compromiso político hasta su vertiente más íntima, de manera que el espectador pueda seguir su trayectoria vital de primera mano y como si ésta sucediera ante sus ojos. El hallazgo de unas películas domésticas, filmadas por Negrín en el exilio, permiten convocar al ciudadano Juan oculto tras la cámara y sentir el pulso de esa dimensión presente al ciudadano Juan oculto tras la cámara y sentir el pulso de esa dimensión presente desde la que queremos restablecer su memoria para el espectador de nuestros días.