martes, 17 de julio de 2012

LA NECESIDAD DE LA MEMORIA





Hoy es 17 de julio, hace 76 años que tal día como hoy, comenzó en Melilla, la cruenta sublevación militar franquista contra el gobierno legítimo de la II República. La hija de Virgilio Leret publica a media página esta esquela en el diario EL PAÍS, en memoria de su padre y de todas las víctimas del franquismo. Sin memoria, no puede haber justicia.

España comenzó los años treinta con una República, con una esperanza y acabó en 1939, sumida en una dictadura de corte totalitaria y fascista.  Luego, la larga dictadura de Franco, que mató, encarceló, torturó y humilló hasta el final, durante cuatro décadas, a los vencidos, resistentes y disidentes, culpó siempre a la República y a sus principales protagonistas de haber causado la guerra, manchó su memoria y con ese recuerdo negativo crecieron millones de españoles en los centros de enseñanza. Nada hizo la transición a la democracia por recuperar el lado más positivo del II República, el de sus leyes, sus reformas, sus sueños y esperanzas, metiendo en un mismo saco a la República, la guerra y la dictadura, como un pasado trágico que convenía olvidar.
En los últimos años ha salido a la luz la memoria de los vencidos, de las víctimas del franquismo, gracias en gran parte a la sociedad civil, al movimiento memorialista que a fuerza de constancia, hemos logrado poner en la agenda política, el problema del olvido y de la memoria. Pero, aún hoy, casi nadie desde los poderes de la democracia actual, se atreve a defender claramente a la II República. Casi nadie recuerda a sus dirigentes: alcaldes, concejales, ministros,  a quienes presidieron sus instituciones, hicieron sus leyes, etc…, muertos la mayoría de ellos por la brutal represión y otros muchos olvidados también en el exilio. Y sin embargo, todavía desgraciadamente, están con nosotros algunos de los  nombres de las calles, monumentos, símbolos y ritos del franquismo. Es el momento de cambiar eso, de devolver la dignidad a quienes defendieron la democracia y la libertad con la palabra y la ley. Hasta que un golpe de Estado les obligó a hacerlo por las armas.