Francisco Espinosa Maestre. Historiador. Doctor en Historia, natural Villafranca de los Barros, Badajoz, aunque afincado profesionalmente en Sevilla desde hace años, miembro desde sus inicios de nuestra asociación ARMHEX. Fue miembro del "Comité pericial de expertos" que asesoró al juez Garzón y autor del “Informe sobre la represión franquista” que se unió a la causa 399/2006-E, del Juzgado Central de instruccion nº 5. Ha trabajado intensamente sobre el tema de la destrucción de la República en el suroeste. Entre sus investigaciones y más sobresalientes publicaciones cabría destacar “La guerra civil en Huelva” (1996), “La justicia de Queipo” (2000), “La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz” (2003), “Contra el olvido” (2006), obra que incluye “El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española”, "La primavera del Frente Popular" (2007) y "Callar al mensajero". Ha colaborado igualmente en obras colectivas como: “Sevilla, 1936. Sublevación fascista y represión” (1990) “Morir, matar, sobrevivir” (2002), coordinadas respectivamente por Alfonso Braojos y Julián Casanova, y, en unión de Manuel Ruiz Romero, en la edición de las memorias del socialista ayamontino “Miguel Domínguez Soler: Ayamonte, 1936. Diario de un fugitivo”. Tambien ha colaborado en la obra colectiva "La gran represión" (2009), coordinada por la profesora Mirta Nuñez. Actualmente es profesor y pertenece al grupo de investigación del Departamento de Historia Económica de la Universidad de Sevilla. También es coordinador del proyecto “Todos los Nombres”.
miércoles, 18 de agosto de 2010
CUANDO EL PRESENTE EXCLUYE EL PASADO
Francisco Espinosa Maestre. Historiador. Doctor en Historia, natural Villafranca de los Barros, Badajoz, aunque afincado profesionalmente en Sevilla desde hace años, miembro desde sus inicios de nuestra asociación ARMHEX. Fue miembro del "Comité pericial de expertos" que asesoró al juez Garzón y autor del “Informe sobre la represión franquista” que se unió a la causa 399/2006-E, del Juzgado Central de instruccion nº 5. Ha trabajado intensamente sobre el tema de la destrucción de la República en el suroeste. Entre sus investigaciones y más sobresalientes publicaciones cabría destacar “La guerra civil en Huelva” (1996), “La justicia de Queipo” (2000), “La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz” (2003), “Contra el olvido” (2006), obra que incluye “El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española”, "La primavera del Frente Popular" (2007) y "Callar al mensajero". Ha colaborado igualmente en obras colectivas como: “Sevilla, 1936. Sublevación fascista y represión” (1990) “Morir, matar, sobrevivir” (2002), coordinadas respectivamente por Alfonso Braojos y Julián Casanova, y, en unión de Manuel Ruiz Romero, en la edición de las memorias del socialista ayamontino “Miguel Domínguez Soler: Ayamonte, 1936. Diario de un fugitivo”. Tambien ha colaborado en la obra colectiva "La gran represión" (2009), coordinada por la profesora Mirta Nuñez. Actualmente es profesor y pertenece al grupo de investigación del Departamento de Historia Económica de la Universidad de Sevilla. También es coordinador del proyecto “Todos los Nombres”.
sábado, 14 de agosto de 2010
14 AGOSTO: LA MATANZA DE BADAJOZ



Se cumplen ahora 74 años de la matanza de Badajoz por la Columna de Madrid, Columna de la Muerte, al mando del teniente coronel Yagúe, de infausta memoria.
No sólo ofende el dolor de los recuerdos, sino la realidad de la muerte, poderosamente representada por los corpulentos cipreses del cementerio, alimentados por el paso de los años.
La masacre que se desarrolló en la ciudad de Badajoz, a partir del 14 de agosto de 1936, tuvo en las blanquísimas tapias del viejo cementario de San Juan, un lugar de inmolación. Los fusilamientos a cientos, en éste y otros lugares de la ciudad fueron una de las primeras evidencias ante el mundo, de la política de exterminio programado por los militares golpistas.
Es posible que Badajoz sea la ciudad española en que, en relación con su población, un mayor número de personas fueran asesinadas a consecuencia del golpe militar y de la masacre realizada tras su ocupación en agosto de 1936.
Ese cementerio de San Juan y sus muros pertenecen a la historia silenciada y oculta de Badajoz. Allí fueron asesinadas muchas personas que pasaron luego a fosas comunes abiertas en su interior, hechos de los que existe documentación gráfica, como son las imágenes captadas por el cámara periodista francés René Brut que dieron la vuelta al mundo. El muro que el Ayuntamiento construyó en 2009, con un cerramiento más alto y con un recorrido paralelo al actual, desnaturalizó ese lugar privándole en parte de su carácter testimonial y de su poder de evocación, pero por mucho que algunos pretendan, no se puede borrar ese testimonio de la matanza.
No hay Memoria sin lugares, ni lugares sin Memoria. En España hay toda una geografía de cementerios cuyos muros fueron un día paredones de muerte, como éste, un paisaje de la represión, que debe ser conservada para el conocimiento de las generaciones futuras.
En estas cuestiones, como en tantas otras, debemos mirar a los países europeos de nuestro entorno que cuentan con más experiencia, en los que la declaración y protección de este tipo de Lugares de memoria, es habitual. Ese cementerio viejo es ya el único lugar, una vez demolida hace años la vieja plaza de toros, que nos recuerda la memoria viva de un hecho histórico que desborda ampliamente el ámbito local. Badajoz tiene el deber de conservar las tapias de ese viejo cementerio, en su aspecto original, no sólo en memoria de los que aquí fueron asesinados, si no también por respecto a sí misma, y colocar una placa en memoria de los allí fusilados.
El Tercio, los regulares, y los fascistas, al servicio del avance del ejército de África, habrían logrado ahora más de setenta años después, una nueva victoria, si junto a los cadáveres incinerados, desapareciese la memoria de lo ocurrido y todos los engarces del recuerdo con nuestra realidad.
No debemos olvidar que la memoria colectiva es el recuerdo que una comunidad tiene de su propia historia, y también de las lecciones y aprendizajes que, más o menos conscientemente, extrae de la misma.
Como dice el citado historiador sobre la represión franquista: "Dos fueron los instrumentos de los que se sirvieron los golpistas para llevar a cabo el plan represivo: los bandos de guerra y los consejos de guerra sumarísimos de urgencia. Es sobradamente conocido el bando publicado por la Junta Militar el 28 de julio de 1936; sin embargo son totalmente desconocidos aquellos con los que se funcionó realmente a nivel local desde el primer momento. En la práctica los bandos de guerra pretendieron dar un barniz seudolegal a la gran matanza del 36. Luego miles de personas serían inscritas en los registros civiles con la causa de muerte: "Aplicación del Bando de Guerra". No obstante, lo que interesa destacar de esta etapa fue el altísimo número de personas que quedaron sin inscribir en el registro Personas de cuya muerte no ha quedado huella alguna: detenidas ilegalmente, asesinadas y enterradas por lo general en fosas anónimas abiertas en los cementerios, en el campo e incluso en fincas particulares. El mapa de las fosas comunes se superpone a la España donde triunfó el golpe militar y se aplicó de inmediato el calculado plan de exterminio que los sublevados tenían previsto desde el principio".
"Respecto a la represión franquista cabe establecer tres etapas. La primera, la de la represión salvaje con los bandos de guerra, comprende desde el 17 de julio del 36 a febrero de 1937. La segunda, la de los consejos de guerra sumarísimos de urgencia, va de marzo de 1937 a los primeros meses de 1945. Podría parecer que el final de la guerra marca una separación pero realmente es lo mismo; quizás la disminución del ritmo represivo iniciado en el 36 se perciba a partir de 1943. Y la tercera sería la gran oleada represiva de fines de los cuarenta y de los años cincuenta, marcada por la eliminación de docenas de guerrilleros y de cientos de personas acusadas de servirles de apoyo".
Durante toda la jornada, se produjeron asesinatos por las calles de la ciudad, sobre todo a cargo de legionarios marroquiés. El mismo día 14, Yagüe ordenó el confinamiento de todos los prisioneros -la mayoría civiles- en la plaza de toros.
"alrededor de mil doscientas personas han sido fusiladas (…) Hemos visto las aceras de la Comandancia Militar empapadas de sangre (…) Los arrestos y las ejecuciones en masa continúan en la Plaza de Toros. Las calles de la ciudad están acribilladas de balas, cubiertas de vidrios, de tejas y de cadáveres abandonados. Sólo en la calle de San Juan hay trescientos cuerpos (…)".
«Elvas, 17 de agosto. Durante toda la tarde de ayer y toda la mañana de hoy continúan las ejecuciones en masa en Badajoz. Se estima que el número de personas ejecutadas sobrepasa ya los mil quinientos. Entre las víctimas excepcionales figuran varios oficiales que defendieron la ciudad contra la entrada de los rebeldes: el coronel Cantero, el comandante Alonso, el capitán Almendro, el teniente Vega y un cierto número de suboficiales y soldados. Al mismo tiempo, y por decenas, han sido fusilados los civiles cerca de las arenas».
El martes 18 de agosto, el Premio Nobel de Literatura francés François Mauriac, publicó en primera plana de Le Figaro un artículo sobre los sucesos de Badajoz que conmocionó a Europa. El 30 de agosto apareció en el Chicago Tribune el famoso artículo de Jay Allen (ver recuadro inferior), en el que narró con gran crudeza los terribles sucesos que había presenciado durante su estancia en la ciudad.
El periodista portugués Mário Neves fue uno de los testigos de primera mano de los sucesos de Badajoz, en las crónicas que remitió al Diário de Lisboa, algunas de las cuales fueron censuradas por el gobierno de António de Oliveira Salazar, claramente favorable al bando franquista. Neves regresó a Lisboa horrorizado por el espectáculo del que había sido testigo, y se juró no volver jamás a Badajoz, pero lo hizo en 1982, para recorrer los lugares donde presenció estos hechos en un documental para televisión, fragmento del cual puede verse al inicio de esta entrada.
Otras reseñas:
http://www.publico.es/espana/231758/badajoz/levanta/muro/memoria
http://www.publico.es/espana/231763/toda/vida/sido/silencio/silencio
jueves, 12 de agosto de 2010
ENTREGA DE LOS RESTOS DEL GUERRILERO, Justo Vega Miguel (alias “Secreto”), en Piornal
SEGUNDO: Así mismo, pedimos reconocimiento moral y gratitud a las mujeres de los guerrilleros (esposas, novias, madres, hermanas, hijas o parientes), heroínas silenciosas y víctimas también, de la represión fascista; por su aportación impagable a la Guerrilla.
TERCERO: Que solicitamos, reconocimiento oficial por parte del Gobierno de España del papel de las agrupaciones de guerrilleros y puntos de apoyo. Así como su equiparación a los combatientes del Ejército Republicano. Hay que constatar que los guerrilleros, pese a ser citados como "combatientes" en la Exposición de Motivos de la Ley 52/2007, conocida como de la Memoria Histórica, cuya rehabilitación además fue unánimemente solicitada por el Pleno del Congreso de los Diputados de 16 de mayo de 2001, en cambio han sido los grandes olvidados, de citada Ley 52/2007, donde ningún artículo se les dedica, para su rehabilitación.
La Asamblea de Extremadura insta a la Junta de Extremadura a:
3.- Rehabilitar la memoria de los guerrilleros antifranquistas, reclamando al Gobierno la supresión de su caracterización como bandidos o malhechores en los expedientes policiales, así como las eventuales compensaciones económicas.
CUARTO: Instamos a la apertura, conservación y catalogación archivista de todo el material documental relacionado con la guerrilla y su repercusión. Así mismo dotar de medios y especialistas archiveros a todas las instituciones en donde se encuentren dichos documentos.
QUINTO: Es deseable, potenciar el conocimiento del fenómeno guerrillero en todo el sistema educativo, como han hecho otros países de nuestro entorno con fenómenos de resistencia similares, como Francia.
SEXTO: Hacer un llamamiento al mundo de la cultura y especialmente a los historiadores, para que sigan investigando y difundiendo la historia de la lucha guerrillera durante el franquismo.
SÉPTIMO: Afirmamos, como no puede ser de otra forma, desde el punto de vista de un Estado de Derecho, la radical ilegitimidad de origen y de ejecución:
a).- De las disposiciones que ordenaron la creación de órganos encargados de la represión política.
b).- De todas las normas que aplicaron esos órganos de represión.
c).- De todas las actuaciones y decisiones de esos órganos y de las farsas como los consejos de guerra que procedieron a los asesinatos, privaciones de libertad y derechos, torturas y demás formas de represión.
Todas esas disposiciones, órganos, decisiones y farsas, carecen de la calidad ética y jurídica necesarias para ser consideradas como leyes, tribunales, sentencias o juicios, desde la perspectiva de civilización democrática y de derecho.
Por ello, el Gobierno tiene el deber moral y democrático de promover formalmente y de oficio, la declaración de nulidad plena de aquellas sedicentes leyes, tribunales, sentencias y condenas, una vez que la propia Ley 52/2007, las declaró ilegitimas.
Enlace prensa con información del acto:
Región digital:
El Periódico Extremadura:
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=526506
miércoles, 28 de julio de 2010
La oposicion de Santos Julià a la Ley de la Memoria Histórica
Pero en este artículo, quisiera ir más allá del mundo académico, pues tal mundo académico está, por desgracia, bastante aislado en nuestro país. Una cosa es el mundo intelectual académico y otra el mundo real fuera de la academia, un mundo mucho más importante para definir la memoria histórica. Y para ver lo que se ha visto en nuestro país sobre nuestro pasado, hay que analizar los mayores medios de información y persuasión, de los cuales los más importantes son los televisivos. Y ahí si que es fácil de demostrar que hubo un pacto de silencio muy claro (que no necesita ser explícito o firmado para que exista, pues formó parte de un acuerdo tácito) que explica que no fuera hasta principios de este siglo, casi treinta años después del establecimiento de la democracia, cuando se comenzaron a emitir por primera vez en las televisiones españolas los pocos documentales mostrando las atrocidades cometidas por los vencedores. Documentales como “Els nens perduts del franquisme”, se emitieron por primera vez en Cataluña en 2002, y después en Andalucía (a la 1 de la madrugada), y todavía hoy no se ha emitido en las CCAA gobernadas por el PP. Antes, cualquier análisis del pasado tenía que ser “equilibrado”, es decir que se vieran los dos lados –los horrores cometidos por los vencedores y por los vencidos-, dándoles el mismo peso y responsabilidad en lo ocurrido. De ahí que calara en el memorial popular que “todos habían sido responsables”, “de que lo mejor era mirar al futuro y dejar aquel pasado”, y otras percepciones promovidas por los medios controlados por los vencedores y sus descendientes (biológicos y/o ideológicos), que reprodujeron así la memoria histórica conveniente a las derechas en España.
Pero Santos Julià, que niega la existencia de un pacto de silencio, afirma sin embargo, la existencia de un pacto de Amnistía en el que se decidió no enjuiciar los actos cometidos por los dos bandos durante la Guerra Civil y durante la dictadura, resultado de una madurez política por parte de vencedores y vencidos que condujo a una transición –definida por Santos Julià como modélica- de la que los españoles deberíamos estar orgullosos. Tal Pacto de Amnistía no fue, sin embargo, acompañado por un pacto de silencio pues –según Santos Juliá- se sabía todo, se podía investigar todo y el Estado financiaba toda investigación histográfica del signo que fuese. Puesto que era una interpretación de la historia enormemente indulgente con las fuerzas conservadoras que lideraron la transición, es comprensible que tal versión se transformara casi en la versión oficial de la transición.
La realidad, sin embargo, fue muy diferente. Las derechas dominaron el proceso de transición y forzaron un silencio en el que la versión del pasado era la que ellos habían promovido. Su oposición a la Ley de la Memoria Histórica es precisamente resultado de su resistencia a redefinir la memoria histórica dominante en el país. Y su enorme poder explica que no haya podido extenderse en la conciencia popular una visión republicana de lo que fue el golpe militar y de lo que ocurrió cuando triunfó, mostrando la responsabilidad que las derechas (muchas de ellas todavía enraizadas en el aparato del Estado) en aquellos hechos. El intento de recuperar esta realidad se denuncia como intento de imponer una memoria histórica, ignorando que ya existe una, la dominante, la de los vencedores, que no corresponde con lo ocurrido. Los vencidos tienen otra verdad y no se les permite mostrarla en los medios. Mientras, los vencidos están muriendo, y no sólo no se les ha homenajeado, como auténticos defensores de los intereses de España y de sus clases populares, sino que, a no ser que el Estado les ayude (como propone, con todas sus limitaciones, la Ley de la Memoria Histórica), no podrán dejarnos su historia que es la versión real de lo que ocurrió. Y de ahí la gran resistencia de los vencedores y sus descendientes (como Santos Julià) que se oponen a que, a través de la Ley de la Memoria Histórica, se conozca tal verdad recogiendo el testimonio oral de los vencidos, método que crea incomodidad entre los primeros. Como ha escrito el cineasta Günter Schwaiger (citado por Espinosa), ¿qué les pasa a algunos historiadores españoles para que tengan tanto miedo a la memoria de la gente? ¿Desde cuándo la memoria no sirve para testimoniar la verdad? ¿O acaso en los juicios ya no hacen falta testigos para condenar a alguien? ¿Ya no vale el testimonio de un hijo que ha visto como fusilaron a su padre para testificar el horror del fascismo? ¿Hemos llegado a tal arrogancia académica que las víctimas tengan que pedir permiso a los historiadores para saber si su sufrimiento fue verdad o simplemente un espejismo?... Está por ver si el Sr. Santos Julià hubiese formulado semejante ataque al valor de los testimonios en países como Alemania, Austria, EEUU o Israel, donde cientos de organizaciones de víctimas del Holocausto recuerdan a la sociedad, justamente con su memoria, la tremenda importancia de no olvidar”. No se podría haber dicho mejor.
Pero la crítica no debe limitarse sólo a Santos Julià, sino que debe incluir a los medios que están promocionando unos puntos de vista (de escasa calidad intelectual y limitada vocación democrática) que están beneficiando la reproducción de una versión de los hechos que beneficia a los vencedores y a sus descendientes. En realidad, el enorme dominio de los descendientes de los vencedores en los medios (así como en los partidos de todas sensibilidades políticas) explica la falta de apoyo a la recuperación de la memoria de los vencidos, que es la historia real de España.
jueves, 22 de julio de 2010
NO TODOS LOS MUERTOS SON IGUALES

viernes, 16 de julio de 2010
“CAMPO DE TRABAJO 2010 PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA”

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), comunica, que hoy comienza el VII “CAMPO DE TRABAJO 2010 PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA” EN SANTA AMALIA (Badajoz). Es una actividad dirigida a jóvenes, entre 18 y 30 años, participan jóvenes procedentes de Extremadura, y de otras comunidades autónomas como Aragón, Murcia, Navarra, Comunidad Valencia, Andalucía y Cantabria, que se comprometen de forma voluntaria y desinteresada, a desarrollar un proyecto comunitario de proyección social y sus actividades complementarias.
Esta actividad se incluye dentro de la oferta de la Campaña de Verano 2010, del Instituto de la Juventud, de la Junta de Extremadura, y cuenta también con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Amalia.
La investigación histórica y documental sirve para completar la información personalizada de los desaparecidos, recabando información documental de archivos y/o mediante la obtención de testimonios que sean de utilidad. Las exhumaciones se hacen siguiendo la metodología propia para estos casos de forma que facilite la identificación de las personas y conocer las circunstancias de su muerte, siguiendo los protocolos técnicos cientificos establecidos.
DESCRIPCIÓN DEL TRABAJO:
Los/as participantes realizarán una investigación histórica sobre la Guerra Civil en Santa Amalia y su zona, en la que se desarrollaron los acontecimientos donde procedemos a la búsqueda y posible exhumación de los restos que se localicen.
Se trata de descubrir y tratar de identificar los restos de una fosa común con varias personas, en el cementerio de Santa Amalia, una zona donde previamente, a instancia de los familiares, y canalizando las peticiones a través de la ARMHEX, se han llevado a cabo una serie de catas han resultado positivas.
Además de las labores de exhumación de restos de personas fusiladas, se trabajará en el acondicionamiento y dignificación de la zona. Se realizarán entrevistas en la zona, para recoger testimonios orales de las personas que vivieron esa época y sus vivencias en la postguerra, así como para averiguar las identidades de las personas cuyos restos serán exhumados.
De forma paralela está prevista la comprobación de datos en los Archivos muncipales, actas de defunción, y los casos en los que hubo procedimientos judiciales con condenas a muerte o penas de cárcel. Una parte importante de su trabajo consistirá en investigar en el archivo municipal de Santa Amalia.
Como actividades complementarias, por las tardes, se impartirán conferencias, relacionadas con la temática de esta iniciativa, que tendrán lugar en la Casa de la Cultura de Santa Amalia los días 19, 21 y 28 de julio, en horario de tarde (19:30 horas). Estarán impartidas por historiadores de la Universidad de Extremadura, miembros de la ARMHEX y de la Fundación Triángulo, puesto que la última de estas ponencias versará sobre la represión de los homosexuales durante la etapa franquista.
Tambien se organizarán salidas a lugares de la memoria con especial significado en la Guerra y postguerra, así como participación en actividades culturales, como a una de las obras del Festival de Teatro Clásico de Mérida.
LOS OBJETIVOS de esta propuesta, son los siguientes:
.- Contribuir a la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura.
.- Conocer y recuperar restos de las personas asesinadas y proceder a su identificación.
.- Dignificar la memoria de las personas, colocando una placa conmemorativa y acondicionando el entorno.
.- Localizar nuevas fosas comunes en la zona.
.- Identificar otros espacios donde tuvieron lugar el desarrollo de acontecimientos relacionados (campos de concentración, cárceles, zonas de actuación guerrilleras, rutas de huidas...).
.- Recoger testimonios de personas supervivientes o descendientes.
.- Buscar en los Archivos de la zona actas de defunción, datos de las personas y procedimientos desarrollados (detención, condena, cárcel, destierro y/o ejecución).
.- Generar un espacio de intercambio cultural entre jóvenes de diferentes países y CC.AA de España.
miércoles, 14 de julio de 2010
Cementerio de Cáceres: La lápida de los fusilados sigue desaparecida
El concejal denuncia la inactividad del Gobierno municipal después de haber pasado tres meses desde que su grupo alertara, precisamente el día de la República, el pasado 14 de abril, sobre la desaparición de la lápida que servía de pequeño monumento de recuerdo a las víctimas de la represión franquista. El Ayuntamiento reconoció entonces el error y explicó que con motivo de las obras de construcción de un nuevo camino dentro del cementerio había sido desplazada la lápida y apoyada en el suelo sobre una tapia cercana, pero al mismo tiempo anunció que tal lápida sería repuesta a su lugar original, donde se instaló hace 30 años, y que se adecentaría su entorno para realzarlo y reforzar su sentido de homenaje a las víctimas de la Guerra Civil.
Sin embargo, IU no se da por satisfecha ya que han pasado tres meses y no se ha hecho nada, con lo que el lugar donde se encuentran los restos humanos de los fusilados entre 1937 y 1943 sigue cubierto por el cemento del nuevo camino interno del cementerio. Por ello, Pavón anuncia que IU recurrirá a las asociaciones de la memoria histórica, a los familiares de los fusilados e incluso a los tribunales nacionales o internacionales para denunciar lo que considera una situación “indigna”.
Izquierda Unida pide que la zona de los enterramiento se habilite como lugar de homenaje permanente a los fusilados y que se haga un acto de desagravio, además de abrir un expediente a los responsables de esta situación. Critica que esto haya pasado paradójicamente “con una alcaldesa socialista, que mira para otro lado a pesar de haber participado en un homenaje al alcalde cacereño Antonio Canales, uno de los fusilados”.
FUENTE:
http://www.hoy.es/20100713/local/caceres/fosa-fusilados-sigue-desaparecida-201007131320.html
lunes, 5 de julio de 2010
Los vencidos tienen distinta memoria histórica que los vencedores…

Tales horribles experiencias no las conocen los descendientes de los vencedores. A esto me referí cuando, en un artículo reciente, critiqué a Javier Pradera, columnista de El Pais, por su animosidad hacia el intento del Juez Baltasar Garzón de llevar a los tribunales a los asesinos implicados en aquel régimen (animosidad expresada con gran cantidad de insultos hacia los que criticaban tal enjuiciamiento) (ver mi artículo Javier Pradera, la amnistía y la transición, El Plural, 17.05.10). Definí a Javier Pradera como “hijo de vencedores”, lo cual, no significaba (como se malinterpretó en algunas notas que recibí) que cuestionara su compromiso democrático (expresado en su pertenencia durante su juventud a la resistencia hacia la dictadura), sino que señalaba la falta de conocimiento que Pradera tuvo de lo que fue aquella dictadura, experiencia sentida sólo por los vencidos y sus descendientes, entre los cuales Pradera no se encontraba. Los descendientes de los vencidos tenemos un conocimiento y una memoria muy distinta a la de los vencedores. Y queremos que se conozca y que se denuncie lo ocurrido, pues es nuestro deseo que el régimen democrático actual sea continuador y heredero de aquel que España tuvo y por el cual lucharon nuestros padres, ya que estamos orgullosos de lo que nuestros padres hicieron y exigimos al Estado español que lo reconozca y los honre, lo cual no se ha estado haciendo. Es más, creemos que el Estado democrático español no debe considerarse una síntesis de dos sensibilidades, una heredera de la dictadura y la otra mitad heredera de la República. Este sentido de la equidistancia moral y política de lo que erróneamente se llaman los dos bandos (postura promovida por los vencedores y por sus descendientes), no puede ser aceptada en un estado democrático. Éste, para sostener y reproducir una cultura democrática, necesita condenar la dictadura y reconocer el carácter democrático de la República. El franquismo no puede tener ningún reconocimiento en España como propone otro vencedor, Gregorio Marañon, en su artículo en El País “La insobornable verdad” (28.06.10). Sería impensable que en Alemania, que padeció un régimen nazi (semejante al régimen fascista español), un periódico publicara un artículo que defendiera el reconocimiento moral y político de aquellos que impusieron el nazismo.
En realidad, esta resistencia a conocer el pasado, está en parte explicada, no sólo por el enorme dominio que las derechas tuvieron en el proceso de transición de la dictadura a la democracia, sino también por la resistencia de los hijos de los vencedores a que se conozca lo que hicieron sus antecesores, bien por activa o por pasiva, colaborando con el odiado régimen. El miedo a molestar a los descendientes de los vencedores y la excesiva timidez en recuperar y, con ello, corregir la memoria histórica, es indigno del enorme sacrificio de aquellos que lucharon por la democracia y sufrieron por ello. Es vergonzoso, por ejemplo, que la sede del gobierno socialista español, La Moncloa, defina en su web al dictador Franco sólo como político y militar sin nunca citar su componente golpista y dictatorial.
Las consecuencias de una transición inmodélica.
Esta equidistancia aparece también en Joaquín Leguina en un artículo en el que, partiendo de que muchos fascistas eran buenas personas y muchos republicanos eran asesinos, concluye que los dos bandos eran responsables o, como dijo Pérez-Reverte, todos “somos hijos de puta”, insulto gratuito a todos los que lucharon por la democracia, justificando tal insulto por la existencia de comportamientos censurables también en el lado republicano, ignorando que, mientras la represión era política de estado en la dictadura, no lo fue en el lado de la República. Según el criterio de equidistancia, sostenido por tales autores (todos ellos descendientes de vencedores) tampoco hubo ni buenos ni malos en la II Guerra Mundial, pues los aliados bombardearon Dresden destruyendo toda una ciudad alemana. Este relativismo lleva a una parálisis moral y política.No pueden evaluarse las atrocidades, sin embargo, sin ver el contexto en el que ocurren. De ahí que no todos los muertos sean iguales. Los curas y monjas asesinados, por ejemplo, eran parte de una institución beligerante en la Guerra, pues la Iglesia clamaba por un golpe militar antes de que éste tuviese lugar y la población era conocedora de tal provocación. Es comprensible, pues, que las clases populares odiaran a la Iglesia (hecho que la Iglesia, en su arrogancia, nunca se ha preguntado el porqué la odiaban). Decir esto no es justificar la expresión de tal odio, sino entenderlo. El hecho de que los curas y las monjas fueran buenas personas (es decir que seguían las pautas del comportamiento convencional) no las convirtió en inocentes. En realidad, en mi juventud conocí a muchos fascistas que eran también muy buenas personas, iban a misa, amaban a sus familias, ayudaban a sus vecinos pero que cuando veían sus intereses en peligro, colaboraban con la policía, que asesinaba, torturaba y exiliaba a aquellos que amenazaban sus intereses, lo cual ocurría con pleno conocimiento y aprobación de los fascistas buenas personas. En realidad, la perfecta novela o película antifascista todavía no se ha hecho. Tal novela tendría que explicar la vida de esta buena gente de la que habla Burniol, que cuando veían sus intereses en peligro apoyaron las crueldades más duras que los seres humanos han visto ocurrir en España.
En la transición no hubo reconciliación. Hubo un acuerdo de no resolver el conflicto, que continúa existiendo, por vía de las armas. Se decidió hacerlo por reglas que intentaron ser democráticas, en un estado en que las derechas continuaron enraizadas en el aparato del Estado y en el que la competitividad política está sesgada para discriminar a las izquierdas, y ello como consecuencia de la debilidad de las fuerzas democráticas en aquel momento de la Transición. Ni que decir tiene que es más que probable que, considerando la correlación de fuerzas dentro del Estado en aquel periodo 1975-1978, no había otra alternativa. No es pues mi propósito denunciar aquel proceso. Lo que sí creo, sin embargo, es que fue un gran error de las izquierdas definir aquel proceso como modélico, pues el término implica que la democracia que determinó fuera también modélica o que los instrumentos y reglas que la Transición produjo permitan alcanzar tal democracia modélica, lo cual es fácil de mostrar que no es cierto. Es comprensible que las derechas lo definan como modélica. Pero las izquierdas no pueden ni deben considerarla como modélica pues ello implicaría renunciar a conseguir la democracia homologable a la existente en la mayoría de la Unión Europea, que el pueblo español se merece, sin frenos y cortapisas. Y ahí soy optimista. En la medida que el tiempo pasa, las nuevas generaciones no aceptarán este desequilibrio existente en el Estado español. Y las derechas son conscientes de ello. De ahí la enorme resistencia de los vencedores a impedir que se conozca la realidad de lo que pasó en España.
Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Universidad Pompeu Fabra
miércoles, 30 de junio de 2010
¿Para cuando un Día de las Víctimas del Terrorismo franquista?
Fosa comun con fusilados por los franquistas, cementerio Badajoz. Agosto 1936. Dijo más el monarca y con todo estuve de acuerdo. Nada ni nadie -añadió- puede reparar la terrible pérdida de la vida de las víctimas ni sus profundas heridas y cicatrices, ni tampoco se puede compensar el terrible sufrimiento de sus familiares. Al honrarlas se cumple con la deuda inmensa de gratitud que tenemos contraída con ellas, afirmó el soberano. Todos tenemos el deber y la responsabilidad de agradecer su coraje, de proteger su dignidad, de garantizar sus derechos, de reparar su sufrimiento, afirmó Juan Carlos I.
Lo que pasa con todas estas justas y hermosas palabras es que su referencia no se constriñe en el ánimo de muchos españoles a ese millar largo de víctimas de la violencia, sobre todo si se tiene en cuenta que el día anterior, sábado, la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo concentró en la Puerta del Sol de Madrid a quienes reivindican también como víctimas del terror a 113.000 desaparecidos a causa de la represión franquista, iniciativa ciudadana que no se pudo celebrar en el Congreso de los Diputados fechas antes porque fue prohibida. De ese modo, el presidente de la institución, José Bono, no pudo decir de los 113.000 desaparecidos lo que el domingo afirmó en el Día Oficial de las Víctimas del Terrorismo: que la sede parlamentaria era el lugar idóneo para rendirles homenaje de afecto y gratitud, preservándolas del olvido.
Claro que ya sabemos que para Bono está proscrita la bandera republicana en la Cámara Baja, aunque la enseña tricolor represente no sólo el inicio de la democracia en España, sino la primera lucha de la democracia contra el fascismo internacional. Esa lucha sí se recuerda en Europa con afecto y gratitud.


