jueves, 5 de mayo de 2011

66º ANIVERSARIO DE LA LIBERACION DEL CAMPO DE EXTERMINIO NAZI DE MAUTHAUSEN


Homenaje y Reconocimiento a todos los republicanos extremeños que estuvieron apresados en dicho Campo, muchos de los cuales allí murieron en el olvido.


Fueron enviados alrededor de 7.300 republicanos españoles a Mauthausen, de los que sólo sobrevivieron 2.700. Otros miles de republicanos españoles fueron a parar de forma obligada a diversos campos de concentración o de exterminio. De aquella tragedia, no se libraron tampoco los niños. En los primeros días de la ocupación alemana, los nazis deportaron a familias españolas enteras e internaron a los niños adolescentes en el campo de Mauthausen, después de haberlos separado de sus padres. 16 niños fueron asesinados en Ravensbrück. Requerido por las autoridades nazis para determinar el destino de los prisioneros, el Gobierno de Franco negó la condición de españoles de los mismos abandonolos a su trágico final; de ahí que los republicanos de Mauthausen llevaran el triángulo azul de los apátridas, con una S —de Spanier— en el centro.

Nos sumamos al recuerdo del sufrimiento de los más de 10.000 republicanos españoles que sufrieron y murieron en los campos nazis de Mauthausen, Dachau, Buchenwald, Oranienburg -Sachsenhausen, Neuengamme, Flossenburg, etc.


Poco se ha hecho por parte de nuestras instituciones para visualizar en Extremadura a aquellas víctimas (presos y desparecidos algunas) extremeñas del horror nazi (muchas las cuales fueron asesinadas con la imprescindible colaboración del franquismo y de su representante ante Hitler, Serrano Suñer).


En 2006, gracias al trabajo de investigación realizada por los profesores Benito Bermejo y Sandra Checa, en su "Libro memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)", conocemos los nombres de todos ellos.


Son 274 republicanos extremeños -216 de la provincia de Badajoz y 56 de la provincia de Cáceres- los que estuvieron internados en el campo de concentración nazi de Mauthausen. Fueron conducidos allí tras ser capturados por las tropas alemanas en Francia, país en el se habían exiliado en 1939 huyendo de la represión franquista tras el fin de la Guerra Civil española, y pasaron a formar parte de la enorme lista de represaliados, muchos los cuales perecieron en aquel lugar


El 8 de mayo de 2005 se conseguía, no sin ciertas dificultades, que por primera vez un alto representante del Gobierno de España (el Presidente José L. Rodríguez Zapatero), hicieran acto de presencia en las instalaciones (Memorial) de Mauthausen y presentaran un reconocimiento institucional a las víctimas y sobrevivientes del Holocausto.


EXTREMEÑOS DEPORTADOS EN MAUTHAUSEN

PROVINCIA DE BADAJOZ


Pueblo o ciudad de origen. Nombre y apellidos.

Ahillones: Antonio Martín Pilar, Juan Mateo Hernández y Francisco Romero Guerrero.
Albuera (La): Arturo Romero Martínez.
Alburquerque: Antonio Gemio Sánchez.
Alconchel: Ramón Arboleda Silva y Plácido Vargas González.
Aljucén: José Prieto Barrero.
Almendral: Manuel Álvarez Romero y José Nogales Domínguez.
Almendralejo: Abad Gutiérrez Mije y Diego Muñoz Caro.
Arroyo de San Serván: Manuel Cangas Barro.
Azuaga: Vicente Burgos Prida, José Carrizosa Rodríguez, Juan Chavero Zapata, Fernando Fernández Luján, José Antonio Gallego Hernández, José Grueso Muñoz, Agustín Merino González, Manuel Naranjo Ojeda, José Pulgarín Bermejo, José Ramírez Domínguez, Rafael Rico Gala, Luis Ruiz Sabido, Manuel Sáez Murillo, Roque Saez Murillo, Antonio Vera Expósito y Manuel Vizuete Carrizoza.
Badajoz: Isidoro Barrena Regalado, Federico Lencero Peliz, Luis Medino Montes, Demetrio Morales Morales, Cirilo Moreno Rivera y Francisco Serrano.
Benquerencia de la Serena: Manuel Arena Murillo.
Berlanga: Antonio Hernández Rodríguez y José Antonio Sarabia Vázquez.
Bienvenida: Jesús Pérez Ortiz.
Burguillos del Cerro: Antonio Cerrajero Jiménez.
Cabeza de Buey: Joaquín Calderón Rodríguez, José Domínguez Calvo y Agustín García-Risco Claro.
Castilblanco: Vicente Bermejo Rivero.
Castuera: Gerónimo López Fernández y Francisco Sánchez Custodio.
Coronada (La): Ramón Orejudo Orellana.
Don Álvaro: Ángel Camacho Mateo.
Don Benito: Luis Álvarez Palomero, Ramón Cerrato Ramos, Luis Chaparro Rodríguez, Vicente Díaz Capilla, Felipe Gómez Rodríguez, Manuel Lama Barjola, Juan Nieto Cerrato y José Quirós González.
Esparragosa de la Serena: Cándido Benítez Bastias, Leopoldo Caballero Dávila, Pedro Campos Cáceres y Manuel Rosa Villar.
Fregenal de la Sierra: Antonio Martínez Pérez.
Fuenlabrada de los Montes: Felipe Barbo Ramírez, Vicente Camarero Picatostes y Ginés Higuera Toledo.
Fuente de Cantos: José Aradilla Domínguez, Ricardo Arteaga Yerga, Benito Borrego Berjano, José María Delgado Lebrato, Teófilo Fernández Barriente, José Fernández Saez de Tejada, Casimiro García Becerra, José Jiménez López, Javier González Muñoz, Antonio Goya Diosdado, Casildo Hernández González, Luis Lamilla Sánchez, Manuel Lamilla Sánchez, Celedonio Lobato Yerga, Rafael Lobato Yerga, José Macarro Robles, Bautista Miranda Duarte, Antonio Moreno Cortés, Casimiro Nuñez Giménez, Rafael Real Santos, Santiago Rojas Hernández y Bernardo Roldán Carrasco.
Fuente del Arco: Antonio Rubio Barragán.
Garbayuela: Ciriaco Camacho Rayo.
Granja de Torrehermosa: Manuel Calero Díaz, Juan García Garrido, Manuel Gutiérrez López, José Antonio Ordóñez Cano y Emilio Santiago Hinojosa.
Guareña: José Barrero Román, Santiago Isidoro Rodríguez, Federico López, Mateo Palmarín Moruno, Pedro Pascual Monago, Valentín Pérez Palomares y Antonio Ramos Ortega.
Haba (La): Julián Capilla Manzano.
Helechal: Miguel Calvo Sánchez.
Herrera del Duque: Pedro Bonilla Quilez, Higinio Muga Calderón y Santos Sanandrés Díaz.
Higuera de la Serena: Pedro Merino Romero.
Hornachos: Joaquín González Sánchez, Antonio Muñoz González y Miguel Salguedo Nieto.
Jerez de los Caballeros: Alfonso Fernández Navarro, Sebastián Matamoros Albano y Florentino Vega Delgado.
Llera: Antonio Carrasco Tapias, Alfonso Macía Barrero, Joaquín Macía Barrero y Manuel Piña Barrero.
Llerena: Diego Florido Manzanares.
Magacela: Félix Donoso Donoso.
Maguilla: Lorenzo Bermejo Molina.
Malpartida de la Serena: Domingo Calderón Algaba.
Medina de las Torres: Ceferino Ramírez Rey.
Mérida: Sebastián Barrena Tobal, Antonio Gallardo Sánchez y Alejandro Jiménez Cruz.
Navalvillar de Pela: Francisco Moñino Gallardo, Luis Pastor Juan y Pedro Trenado Serrano.
Oliva de la Frontera: Juan Macarro Delgado, Vicente Márquez Pérez, Antonio Soto Torrado, Antonio Torrado Balcalegro y Miguel Torrado.
Olivenza: Librado Almeida Martínez, Antonio Cayero Vivas, Manuel García Jara, Antonio González Álvarez, Vicente Hurtado Álvarez, José Martínez Rodríguez, Gabriel Méndez Sousa y Aurelio Ramallo Martínez.
San Rafael de Olivenza: Raimundo Escudero Bravo.
Orellana la Vieja: Ramón Carmona Marfil y Emilio Collado Saez.
Palomas: Antonio Espinosa Seguro, Dámaso Pozo Trejo.
Peñalsordo: Feliciano Giménez Donaire.
Peraleda del Zaucejo: Juan Trujillo Trujillo.
Puebla de Alcocer: Emilio Murillo Cerrato.
Quintana de la Serena: Diego Benítez Tejada, Cecilio Hidalgo Martín, Tiburcio Murillo Guisado y Lorenzo Trejo Romero.
Rena: Adolfo Cabeza Fernández.
Retamal de Llerena: Emilio Algaba Naranjo, Antonio Godoy Pinto y Juan Tamallo Pinto.
Ribera del Fresno: Jorge Báez Asensio, Pedro Caballo Vázquez, Juan González Lozano, Severo Megías Vacas, Antonio Pizarro Delgado, José Rodríguez Toro, Luciano Suárez González, Santiago Vital Enríquez e Isidro Zapata Meneses.
Salvatierra de los Barros: Juan Sosa Olivera.
Santa Amalia: Juan Facila Nieto y Juan Gómez Rebollo.
Siruela: Juan Cabello Cabello y José Camacho Recio.
Talarrubias: Agustín Paniagua Peco.
Talavera la Real: José Becerra Domínguez y Manuel García Fernández.
Valencia de las Torres: Lino Agudelo Pilar, José Cabanillas y Juan Cabrera Escuder.
Valencia del Mombuey: Joaquín Díaz Gudiño.
Valencia del Ventoso: Joaquín Delgado Bravo, José de los Reyes Nuñez y Manuel Sánchez López.
Valverde de Leganés: Miguel Aparicio Espejo, Luis Espejo Bravo, Juan Gimeno Olivera, Manuel Gimeno Olivera, Anselmo Hernández Bravo, Justo Sánchez Acebedo, Eugenio Torres Antúnez y Ángel Velázquez Bravo.
Valverde de Llerena: José Bravo y José Vera Llanes.
Valverde de Mérida: Pedro Pajuelo Manzano.
Villafranca de los Barros: José Hernández Suárez, José Hidalgo González y Manuel Torres Martín.
Villagonzalo: Lorenzo Espinosa Casablanca, Alonso García Castanera y Luis Mendoza Fernández.
Villalba de los Barros: Domingo Diosdado Martínez.
Villanueva de la Serena: José Atanasio González, Francisco Carmona Casilla, Juan García Acedo, Pablo González Escobar, Andrés Olivares Barjola y Juan Sánchez Santos.
Villanueva del Fresno: Manuel Fernández López.
Villar del Rey: Dionisio Alvarado Rodríguez, Lázaro Márquez Nevado y Guillermo Moreno García.
Villarta de los Montes: Víctor Ferrera Garrido.
Zafra: Julián Moreno Patarro.
Zalamea de la Serena: Ezequiel Jara Doblado.
Zarza (La): Gerónimo Benítez Dicha, Lucas Benítez Trinidad, Ildefonso Flores Trinidad y José Paredes Monje.

PROVINCIA DE CÁCERES

Aldea del Cano: Graciano Gil Iglesias y Enrique Giménez García.
Alía: Teodoro Laguna Belvís y Plácido Moyano Rodríguez
Arroyomolinos: Francisco Vasco Cortés.
Baños de Montemayor: Máximo Cabezalí Paniagua.
Berrocalejo: Elías Fernández Martín, José Fernández Martín, Agapito Mesa Bravo, Aurelio Pedraza Paniagua.
Cáceres: Juan Montero Ruiz(?), y José Polo Mirón.
Cadalso: Celestino Carbajal Pérez.
Cañamero: Eugenio Bau Rodríguez, Rafael Broncano Barba, Francisco Durán Domínguez, Santiago González Sánchez.
Casar de Cáceres: Manuel Andrada Rey.
Casas de Miravete: Máximo Montes Izquierdo.
Casas del Monte:Tomás Iglesias Iglesias.
Casatejada: Juan Nuevo Vázquez y Félix Sobrino Vaquero.
Casillas de Coria: Teodoro Martín Gutiérrez.
Castañar de Ibor:Teodoro Carretero González.
Coria:Moisés Dorado Rivera.
Garciaz: Simón Carrasco Fernández.
Guadalupe: Víctor Gamino Quiroga y David Sánchez.
Guijo de Coria: José Iglesias.
Jerte:Víctor Blanco Calles.
Madroñera: Ramón Bardo (?), Alfonso Bonilla Díaz e Isidoro Sánchez.
Malpartida de Plasencia: Bernabé Tomé Ovejero.
Miajadas: Felipe Díaz Cruz, Miguel Sosa Tostado (?), Vicente Martín Manuel.
Navalmoral: Manuel Sánchez García.
Sierra de Fuentes: José Iglesias Rivera.
Solana-Cabañas: Vicente Pina Seco.
Talavera la Vieja: Fermín Arroyo Morón, Román Gallego Fernández, Saturnino Giménez Fernández, Jacinto Manzano Sánchez y Segundo Tejeda Giménez.
Talaveruela de la Vera: Cecilio Baena.
Talayuela: Bonifacio Blázquez Fernández y Salvador López Giménez.
Tejeda de Tiétar: Wenceslao Muñoz Lobato.
Valdelacasa de Tajo: Andrés Toribio Blázquez.
Valverde del Fresno: Pedro García Margallo.
Villanueva dela Vera: Luis Morén Gómez.
Villar del Pedroso: Sixto Díaz Jarillo y Saturnino Rivera Álvarez.
Villar del Pedroso-Navatrasierra: Celestino Garvín Delgado y Julián Rivero Garvín.


LA ARMHEX, DESDE AQUÍ PIDE LAS DIPUTACIONES DE BADAJOZ Y CÁCERES, Y A LOS AYUNTAMIENTOS EXTREMEÑOS, de donde son naturales, actuaciones de reconocimiento y homenaje de sus vecinos, que fueron deportados y algunos de ellos exterminados en dicho campo.

Hasta la fecha sólo el pequeño pueblo de Garbayuela (Badajoz), gracias en parte al empeño personal de su alcaldesa, colocó, el año pasado, 1 de febrero de 2010, en la fachada de su casa consistorial, una placa de reconocimiento y recuerdo a Ciriaco Camacho Rayo, concejal republicano que fue asesinado en el campo de Gussen, un ramal del campo de exterminio nazi de Mauthausen.


También en La Serena, en Castuera, bajo los auspicios del Centro de Documentación del CEDER La Serena, se realizó un homenaje a todos los vecinos de la comarca que murieron en dicho Campo, en Abril de 2006, y en colaboración con el Museo de Historia de Catalunya y la Amical de Mauthausen, se trajo la exposición de Francisco Boix.

El año pasado, 5 de Mayo de 2010, la Diputación de Sevilla y la Junta de Andalucía, procedieron a realizar un acto de Homenaje y Reconocimiento a estas víctimas olvidadas, con el montaje de una placa con los nombres de los 80 naturales de la provincia de Sevilla —de los 114 consignados hasta el momento, de los que sólo 34 sobrevivieron— que fueron asesinados (76) y desparecidos (4).


¿Para cuando las Diputaciones de Badajoz y de Cáceres harán los mismo?.


¿Para cuando los Ayuntamientos extremeños que tienen vecinos en la lista de deportados harán lo mismo?.

Esperamos que cunda el ejemplo cuanto antes.


Somos conscientes que hoy, a pocas horas de comenzar la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas, estos temas son al menos incómodos aún hoy para muchos. Pero no debiera ser así, si existieran unas políticas públicas de la memoria democráticas asentadas.


lunes, 25 de abril de 2011

MASACRE. LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN VILLAFRANCA DE LOS BARROS




Os comunicamos la próxima PRESENTACIÓN DEL NUEVO LIBRO DEL HISTORIADOR FRANCISCO ESPINOSA MAESTRE:


“MASACRE. LA REPRESIÓN FRANQUISTA EN VILLAFRANCA DE LOS BARROS (1936-1945)”

Editado por Aconcagua Libros (2011).


Un nuevo libro del historiador FRANCISCO ESPINOSA MAESTRE, socio y miembro de la ARMHEX.


INTERVENDRÁN: El también historiador JOSÉ MARÍA LAMA, que presentará el libro, y


EL AUTOR, FRANCISCO ESPINOSA MAESTRE


JUEVES, 28 DE abril de 2011.

20:30 HORAS.

Casa de la Cultura de Villafranca de los Barros (C/ Tierno Galván).

VILLAFRANCA DE LOS BARROS

*****

Con este libro “Masacre. La represión franquista en Villafranca de los Barros (1936-1945)”, se completa el trabajo que ya realizó Francisco Espinosa Maestre hace unos años con “La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz” (Crítica, 2003).


Esto ha sido posible porque desde 2009 ha sido posible acceder a los sumarios de los consejos de guerra que tuvieron lugar a partir de abril de 1939 y que afectaron a varias decenas de vecinos de Villafranca. De esta manera, se completa la investigación entonces realizada sobre la represión salvaje del 36, que acabó con varios centenares de personas. Además, las declaraciones recogidas en los consejos de guerra iluminan aspectos antes poco conocidos e incluso totalmente desconocidos que nos permiten tener una visión más ajustada a la realidad de lo ocurrido entonces. La palabra masacre fue definida por María Moliner como matanza salvaje de personas. No es tan importante el número de víctimas, que suele ser alto, como su absoluta ignorancia del destino que les esperaba y su total indefensión.


Aunque independientes hay un nexo entre ambos trabajos que merece ser destacado. Nos referimos a un apartado, sin duda uno de los más importantes, que aparece en ambos libros. Se trata del dedicado a la maestra Catalina Rivera Recio. Una investigación que sin la colaboración de ambos, una recogiendo los recuerdos que de ella guardaban sus alumnas y descubriendo su procedencia cacereña, y otro aprovechando el contacto que le llevaría a descubrir la existencia de una sobrina de doña Catalina residente en Londres e indagando el rastro de la maestra en los archivos, no existiría.


Se trata pues de recuperar una parte oculta de nuestra historia en la que podrán reflejarse las vivencias de muchos vecinos, unos aún residentes en el pueblo y otros llevados lejos de él a consecuencia de la emigración.


Francisco Espinosa Maestre. Historiador. Doctor en Historia, natural Villafranca de los Barros, Badajoz, aunque afincado profesionalmente en Sevilla desde hace años, es miembro desde sus inicios de nuestra asociación (ARMHEX).



Entre las investigaciones y más sobresalientes publicaciones de Francisco Espinosa, cabría destacar “La guerra civil en Huelva” (1996), “La justicia de Queipo” (2000), “La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz” (2003), “Contra el olvido” (2006), obra que incluye “El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española”, "La primavera del Frente Popular" (2007) y "Callar al mensajero". Ha colaborado igualmente en obras colectivas como: “Sevilla, 1936. Sublevación fascista y represión” (1990) “Morir, matar, sobrevivir” (2002), coordinadas respectivamente por Alfonso Braojos y Julián Casanova, y, en unión de Manuel Ruiz Romero, en la edición de las memorias del socialista ayamontino “Miguel Domínguez Soler: Ayamonte, 1936. Diario de un fugitivo”. Tambien ha colaborado en la obra colectiva "La gran represión" (2009), coordinada por la profesora Mirta Nuñez, y Violencia roja y azul, 1936-1950 (2010), en la que además de coautor es coordinador de la obra.. Actualmente es profesor y pertenece al grupo de investigación del Departamento de Historia Económica de la Universidad de Sevilla. También es coordinador del proyecto “Todos los Nombres”.

Francisco Espinosa Maestre, fue además dentro de un comité de expertos nombrado judicialmente, el autor del “Informe sobre la represión franquista” que se unió a la causa 399/2006-E, del Juzgado Central de instruccion nº 5 de la Audiencia Nacional, en el proceso abierto sobre los crimenes del franquismo.

domingo, 10 de abril de 2011

CIUDADANO NEGRIN



El próximo Martes, día 12 de abril, La ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA, dentro de las diversas actividades que promueve este año, con motivo del 80º aniversario de la proclamación de la II República española, ha organizado un acto cívico de:

EVOCACIÓN DE LA FIGURA DE DON JUAN NEGRÍN

Tendrá lugar, el martes, 12 de abril de 2011, a las 20.00 horas, en el Salón de noble de la Diputación de Badajoz.

Intervendrán: El Catedrático de Historia contemporánea la UEX, Don Enrique Moradiellos y Doña Carmen Negrín, nieta del homenajeado y Presidenta de Honor de la Fundación Juan Negrín.

Como colofón del acto se proyectará como primicia, el DOCUMENTAL “CIUDADANO NEGRIN”, dirigido por Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez, e Imanol Uribe, nominado a Mejor Película Documental en la XXV Edición de los Premios Goya de este año.

JUAN NEGRÍN, fue una persona extraordinaria, con absoluta independencia de los diversos cargos que desempeñó: ya fuera como profesor de fisiología, como parlamentario socialista o ministro de Hacienda durante la Guerra Civil o, finalmente, como jefe de gobierno de la República, y merece este pequeño y sencillo homenaje.

Si hay algún dirigente republicano denostado hasta la crueldad más insaciable por los vencedores de la guerra civil, éste fue, sin duda alguna, el doctor Negrín. Por su parte, los gobiernos democráticos posteriores a la dictadura no han tenido el coraje --o nunca tuvieron la más mínima intención-- de reivindicar una figura que no hace más que ennoblecerse con el paso del tiempo.

A Negrín le ha perseguido, básicamente, una mitografía alimentada por la propaganda del franquismo. Ésta le presentó como el enemigo por antonomasia en razón de su perversidad intrínseca, su deseo de vender la patria a Moscú y su voluntad de oponerse a la invencible razón de la España nacional. También le colgó las miles de muertes y destrucciones que implicó la resistencia.

El ilustre escritor Francisco Ayala (Premio Príncipe de Asturias, diplomático y miembro de la Real Academia Española) indica en sus memorias que, de haber llegado a tiempo, el liderazgo de Negrín podría haber cambiado el curso de la guerra.

Juan Negrín, jefe de Gobierno de la Segunda República entre 1937 y 1945, vivió los últimos años de su exilio en el anonimato, ocupado de la tutela de sus nietos Carmen y Juan, los vástagos de su hijo Rómulo, una víctima circunstancial de las sospechas y persecuciones de la Guerra Fría. Nunca respondió a la infinidad de maledicencias que vertieron sobre su figura, ensombreciéndola hasta nuestros días. Supo, nada más llegar a la jefatura del gobierno, que saldría malparado. Convertido en el chivo expiatorio de unos y otros, actuó siempre de acuerdo a su conciencia, sin hurtarse una sola vez al deber que le marcó el destino. Ha debido pasar mucho tiempo, cuando el olvido pesa más que todas las afrentas, para que el trabajo de los historiadores, distanciado de los antagonismos y deslealtades que acarrea todo conflicto bélico, pudiera restituir el calado intelectual, político e histórico de Juan Negrín, finalmente reconocido como un exponente clave de la Edad de Plata de la ciencia española y como el gran estadista de España en guerra.

En los últimos años ha salido a la luz la memoria de los vencidos en la guerra. Pero parece que nadie desde los poderes de la democracia actual se atreve a defender a la República. Casi nadie recuerda a sus grandes dirigentes, muertos la mayoría de ellos en el exilio, a quienes presidieron sus instituciones, hicieron sus leyes y dieron el voto a todos los ciudadanos. Y sin embargo, todavía están con nosotros muchos nombres de las calles, monumentos, símbolos y ritos del franquismo. Es el momento de cambiar eso, de devolver la dignidad a quienes defendieron la democracia y la libertad con la palabra y la ley. Hasta que un golpe de Estado les obligó a hacerlo por las armas.

Por último, en el documental “CIUDADANO NEGRIN”, que se estrenará al final del acto, al hilo de la evocación de sus nietos Carmen y Juan, podemos adentrarnos en su pasado familiar y profesional, recobrando de su archivo personal las imágenes y documentos que pueden esclarecerlo; para poner en contexto su acción política, con la ayuda de los historiadores Gabriel Jackson y Angel Viñas y buscado su huella en la montaña de las imágenes cinematográficas de su tiempo. Sobre unas y otras fuentes, los realizadores del documental (Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez, e Imanol Uribe) han procurado dar la palabra al propio Negrín, que sea él, principalmente, quien desgrane a través de sus escritos, discursos y cartas, su biografía; desde su compromiso político hasta su vertiente más íntima, de manera que el espectador pueda seguir su trayectoria vital de primera mano y como si ésta sucediera ante sus ojos. El hallazgo de unas películas domésticas, filmadas por Negrín en el exilio, permiten convocar al ciudadano Juan oculto tras la cámara y sentir el pulso de esa dimensión presente al ciudadano Juan oculto tras la cámara y sentir el pulso de esa dimensión presente desde la que queremos restablecer su memoria para el espectador de nuestros días.


viernes, 25 de marzo de 2011

25 de marzo de 1936

Un terremoto de proporciones desconocidas por estas latitudes sacudió Extremadura el día 25 de marzo de 1936. Durante la madrugada de ese día, bajo un aguacero, y al grito de '¡viva la República!', decenas de miles de campesinos sin tierra (próximos a los 80.000 según las fuentes más fidedignas) invadieron, de forma pacífica y sin que se produjera incidente alguno con propietarios o fuerzas del orden, en un tono festivo, más de tres mil fincas que sumaban casi 250.000 hectáreas en prácticamente todos los términos municipales de la región, en lo que, sin lugar a dudas, constituye la mayor movilización popular de nuestra historia.

Este hito sin precedentes fue organizado y alentado por los dirigentes de los consejos provinciales del Secretariado de la Federación Española de Trabajadores de la Tierra (FETT), adscrita a la UGT, entre los que destacaron, entre otros, Nicolás de Pablo, José Sosa o Antonio Pulgarín, y fue puesto en práctica por los centros obreros de cada localidad en unos momentos de gran efervescencia política y social, un mes después de que el Frente Popular obtuviera el triunfo en las elecciones y se abrieran nuevas perspectivas y expectativas entre las capas populares y las clases sociales más desfavorecidas, que no estaban dispuestas a permitir, de nuevo, que sus anhelos y sueños se vieran truncados por la lentitud en la puesta en práctica de las reformas.

Así pues, las masivas ocupaciones de fincas significaron que el movimiento campesino extremeño, cansado de esperar más agilidad en la aplicación de la Ley de Reforma Agraria, se vio obligado a consolidar por la vía de los hechos consumados lo que por otras fórmulas legalistas no se podía conseguir: mitigar la dureza imperante en las relaciones sociales de nuestro campo y hacer frente de forma taxativa a los continuos incumplimientos de la legislación laboral por una gran parte de los terratenientes que, empeñados en boicotear las medidas reformistas que el régimen republicano iba aprobando, no dudaron en sabotearlo desde sus inicios con actitudes desafiantes y frases tan lapidarias como la conocida '¡comed República!', que empleaban para dirigirse a los campesinos desesperados que les demandaban trabajo en las plazas de nuestros pueblos.

Las pacíficas ocupaciones de fincas de marzo del 36 tuvieron su contrapunto, meses más tarde, cuando el paso de la denominada columna de la muerte sembró de terror y desolación nuestra tierra. Como ha sido puesto de manifiesto recientemente (Francisco Espinosa, 'La primavera del Frente Popular') existió una relación causa-efecto entre la participación activa en estas ocupaciones primaverales y la posterior represión del verano. Miles de esos campesinos desheredados que tuvieron la osadía de cuestionar el sistema de propiedad y las relaciones sociales vigentes y que se rebelaron contra las injusticias seculares, hubieron de pagar un alto precio por ello. Muchos lo hicieron con su vida, otros con el exilio. En consecuencia, no podemos olvidar que la Guerra Civil había estallado para que la clase poseedora de España, propietaria de la tierra, de las fábricas y de los bancos, pudiese conservar sus posesiones», como dijo H. R. Southworth en 'La destrucción de Guernica'.

Ni antes de esa fecha, ni después de ella, en Extremadura se ha asistido a algo similar. Por ello, por nuestros antepasados que lo hicieron posible y por el legado que transmitiremos a nuestros descendientes, por la memoria de todos, no podemos dejar ese hito histórico en el olvido.


Isidoro Bohoyo Velázquez, Historiador. Socio y miembro de la ARMHEX (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura).


miércoles, 23 de marzo de 2011

MIGUEL HERNANDEZ ERA CULPABLE


La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo comunicó el mes pasado el auto por el que se niega a revisar la sentencia del Consejo de Guerra que condenó a muerte al poeta Miguel Hernández, por el delito de adhesión a la rebelión. Sostienen que la sentencia ha perdido vigencia jurídica. Se frustran así las expectativas que había abierto la Ley de Memoria Histórica sobre la anulación de las sentencias de los tribunales de la represión franquista y de reparación de sus víctimas. Lo primero que sorprende es que la revisión de las resoluciones de los consejos de guerra sea competencia de una sala militar, una excepción heredada de la Transición, hoy inexplicable. Es la misma sala que ha venido denegando sistemáticamente la revisión de las condenas a muerte pronunciadas por aquellos infratribunales, con base en una falsa seguridad jurídica.

La familia del poeta esgrimió dos argumentos. El primero, que Miguel Hernández era inocente, como demostrarían las notas de recomendación de cuatro justos, amigos del escritor, que se atrevieron a testimoniar que era persona buena y honrada. Es una estrategia equivocada, en la que incurre también la Sala del Supremo al señalar que la sentencia tenía un “manifiesto sesgo político e ideológico”. Al mirar de frente al horror no se le puede reconocer racionalidad jurídica alguna. Miguel Hernández era culpable de haber defendido la legalidad democrática, con la palabra, la poesía y la propaganda, frente a los criminales que se habían alzado e impuesto un orden de terror. Claro que no se había rebelado. Ni él ni tantos que fueron condenados; ni tampoco las decenas de miles de personas, hombres y mujeres, asesinadas en aplicación del bando de guerra, ejecuciones extrajudiciales de las que el Estado todavía no ha dado cuenta; véase el vergonzoso caso de las 17 Rosas de Guillena, mujeres de entre 20 y 70 años fusiladas en octubre del 36, que siguen aguardando en una fosa común de Gerena (Sevilla), ahora localizada, una subvención económica para que sus familiares puedan identificar y recoger sus restos.

Lo esencial es que aquellos consejos de guerra no eran tribunales ni sus sentencias actos de justicia, sino piquetes de verdugos y hechos de barbarie. Como dijo el Tribunal de Núremberg en la causa contra los juristas nazis, “el puñal del asesino se ocultaba bajo la toga del juez”.

También alegaron los familiares del poeta que la Ley de Memoria Histórica planteaba un hecho nuevo, al declarar la injusticia de las sentencias que dictaron los ilegítimos tribunales de la represión. Este motivo no ha sido analizado por la Sala Militar. Y parecía concluyente. Sostener que aquella sentencia carece de vigencia jurídica, como dice la exposición de motivos de la ley, es una constatación simple. El auto debió explicar qué alcance tiene la categoría vigencia, aplicada a la resolución radicalmente injusta de un tribunal ilegítimo, para impedir su anulación. La sentencia debió perder toda vigencia cuando el poeta murió en la soledad y la miseria del penal, hace ahora 69 años a causa, no lo olvidemos, de las condiciones infrahumanas del encierro que el Estado fascista impuso a los presos políticos. Hambre, frío y enfermedades, esa era la dieta para los que no fueron asesinados por las balas del pelotón de ejecución. La vigencia se refiere a la eficacia de un acto en el tiempo y en el espacio. La nulidad es la única manera de hacer justicia al condenado, expulsando la sentencia y estableciendo que nunca debió pronunciarse, como primera forma de reparación de un daño inconmensurable.

La seguridad jurídica vuelve a mencionarse a propósito de las resoluciones de los tribunales de excepción. En la sentencia que denegó la revisión del caso Grimau, fusilado en 1963, la Sala Militar dijo que “había que garantizar la seguridad jurídica que la sociedad requiere” y concluyó que “la Autoridad militar judicial, legítima a todos los efectos, la aprobó (la sentencia de muerte) por considerarla ajustada a la ley, quedando firme”. Firme sigue y sin reparar el crimen. Valga recordar que la pretensión de mantenimiento de las sentencias del terror es antijurídica, no sólo porque ahora lo diga la ley, sino porque no hay interés que tutelar salvo el honor de las instituciones de la dictadura, un Estado ilegal según el derecho internacional. Nada pinta la seguridad para analizar dicha cuestión, que es de estricta (in)justicia.

Con todo, hay que advertir que si la sentencia sólo perdió la vigencia, es porque mantiene el estatuto de acto del derecho. El problema de fondo es el de una cultura jurídico política que sigue creyendo que la Transición se hizo de la ley a la ley, como alegó el Tribunal Supremo para no tramitar la recusación contra los magistrados que juraron lealtad a la dictadura; una cultura que se resiste a admitir que la instauración de un Estado de derecho ha de representar necesariamente un corte profundo con el orden precedente del Estado policial, como reclama una verdadera cultura de la legalidad democrática.

Habrá de esperarse al pronunciamiento del Tribunal Constitucional o del Tribunal Europeo de Derechos Humanos; si no se estimaran las pretensiones de las víctimas, la decencia pública requerirá de una ley, como en Alemania respecto a los tribunales nazis, que anule las sentencias del horror. El daño causado por la condena a muerte del poeta Miguel Hernández sigue sin reconocimiento ni reparación. La presencia de aquellas sentencias infames compromete nuestro presente. Porque no son sentencias, sino crímenes de Estado.

Ramón Sáez es magistrado de la Audiencia Nacional.

viernes, 18 de marzo de 2011

Leocadio Mendiola, coronel de aviación republicano, natural de Badajoz

Placa de la Calle dedicada a Leocadio Mendiola, en Badajoz (1995).

Placa Laureada de Madrid

Imagen de Mendiola, en primer plano a la izquierda, junto a otros compañeros.


El coronel Leocadio Mendiola Núñez, el único aviador al que la Segunda República concedió la Placa Laureada de Madrid, era extremeño. Nació en Badajoz el 8 de febrero de 1909.

"No existe en toda el Arma un ejemplo de constancia en el servicio como el del mayor Mendiola, habida cuenta que vuela desde los comienzos de la guerra ininterrumpidamente". El teniente coronel Alfonso de los Reyes y González Cárdenas, en funciones de juez instructor, ponía así punto final en la Gaceta de la República del 31 de agosto de 1938 al expediente abierto para determinar si el aviador Leocadio Mendiola Núñez era merecedor de la Placa Laureada de Madrid, la más alta condecoración, por "hechos heroicos realizados por cualquier ciudadano en actos de guerra o considerados como tales". Y era merecedor. Pero Mendiola, que bombardeó a la Legión Cóndor nazi y al acorazado Deutschland, jamás recibió la medalla.

"Hubiera llevado muy orgulloso sobre mi pecho la Laureada por estar muy bien ganada", declaró Mendiola en 1998, poco antes de morir. Su familia es partidaria de que el Gobierno idee alguna fórmula para materializar la distinción de la que se hizo acreedor el militar. Porque el único honor con que fue distinguido en vida fue el hecho de que el Ayuntamiento de Badajoz, su tierra natal, bautizase una calle con su nombre en 1995, en una urbanización a la entrada de la barriada de Suerte de Saavedra, paralela a la Carretera de Sevilla, de la capital pacense.

Leocadio, hijo de un sargento de Infantería, nació el 8 de febrero de 1909. Tras ingresar como voluntario en el cuerpo de ingenieros de Aviación, fue destinado en julio de 1926 al aeródromo madrileño de Cuatro Vientos, ascendiendo a sargento al año siguiente. En los años posteriores realizó el curso de piloto en Alcalá de Henares y más tarde el de ametrallador-bombardero. Después de diversos destinos en León y Sevilla, solicitó su traslado en junio de 1935 al Grupo 31 de Getafe (Madrid), donde un año después le sorprendió la Guerra Civil.

Desde el estallido del conflicto, Mendiola destacó por su actuación, primero en los frentes de la sierra y luego en la defensa de Madrid, siendo uno de los primeros pilotos españoles que formaron en la escuadrilla de bombarderos Túpolev SB-2, más conocidos como Katiuskas, cuyos jefes eran rusos. Su coraje y audacia en las batallas del Jarama y de Brunete le valieron sucesivos ascensos. Luchó en Teruel al mando del Grupo 24 de Katiuskas, ya con el empleo de comandante, y tras la batalla del Ebro siguió contribuyendo a los desesperados intentos de frenar el avance de las tropas del general Francisco Franco y los sublevados contra la República.

Una de las acciones más relevantes protagonizas por el bravo piloto fue el bombardeo, el 29 de mayo de 1937, del acorazado alemánDeutschland en aguas próximas a Ibiza, causándole numerosas bajas. Adolf Hitler decidió vengar dos días después este ataque a su flota con una acción de represalia: una lluvia de fuego sobre la ciudad de Almería a cargo de una flotilla dirigida por el acorazado Admiral Scheer, que dejó decenas de muertos y heridos.

Pero quizá la hazaña más conocida del aviador Mendiola es el ataque efectuado el 16 de diciembre de 1938 sobre el aeródromo de La Sénia (Tarragona), donde estaba acantonada la Legión Cóndor nazi, autora de la terrible acometida realizada el 26 de abril de 1937 sobre la población civil de Gernika (Vizcaya). Este episodio, que se saldó con varios cientos de víctimas, llegaría a convertirse en un símbolo mundial de los horrores de la guerra gracias al cuadro pintado por Pablo Picasso. El piloto republicano, que se jugó el cuello con la temeraria incursión contra el nido de la Legión Cóndor, fue recompensado con el ascenso a teniente coronel.

En una entrevista concedida al coronel Vicente García Dolz, publicada en la revista Aeroplano en 1999, Mendiola recordaba así aquel episodio que tanto marcó su propia biografía: "Tenía metida en la cabeza la idea de bombardear a los alemanes en su propia madriguera. Eso constituía una acción bélica realmente histórica. En La Sénia, la Legión Cóndor había concentrado toda su aviación de caza y gran número de bombarderos. Tenían cubierto todo su espacio aéreo por moderna artillería antiaérea... La Jefatura de Aviación no quería autorizarme tal bombardeo, pues estimaba que constituía un suicidio. Yo le recordaba que los alemanes tenían dos grandes deudas con la República: el bombardeo aéreo sobre Gernika y el naval sobre Almería. A todo ello añadía yo la deuda personal del Deutchland sobre mis Katiuskas, pues estuvieron a punto de matarnos. Después de mucho insistir, el general Ignacio Hidalgo de Cisneros me llamó". Y, según el legendario aviador, Hidalgo le dijo: "No le autorizo, pero lo tolero para su satisfacción y sus fervientes deseos".

En febrero de 1939, con 30 años recién cumplidos, tuvo que cruzar a pie la frontera franco-española, en medio de una intensa nevada, junto con su hermano el sargento Juan Mendiola, para hacerse cargo de una partida de 72 aviones Katiuskas destinados a engrosar la fuerza aérea republicana. Pero la operación fracasó: Francia acababa de reconocer al Gobierno presidido por Franco... y los citados aparatos habían sido devueltos a Rusia.

El 2 de marzo de 1939, el Gobierno de Madrid nombró a Mendiola comandante militar de Murcia cuando la victoria de los nacionales y la derrota de los republicanos eran más que imparables. "Un disparate en medio de aquella descomposición final", recordaría él muchos años después. Afortunadamente, varios oficiales amigos y el jefe del sector aéreo, el comandante Abelardo Moreno Miró, le advirtieron de que no tomara posesión del cargo porque le estaban esperando en Murcia para pegarle cuatro tiros. "Salvé mi vida escuchando su consejo".

Ante el negro panorama que pintaba el inminente final de la Guerra Civil, el teniente coronel Mendiola decidió exiliarse. Voló con su Katiuska desde la base de Los Llanos (Albacete) hasta Orán (Argelia), donde permaneció tres años encarcelado y en un campo de concentración custodiado por senegaleses. En octubre de 1942 embarcó en Casablanca en un buque portugués en el que consiguió llegar a México. Y en este país americano trabajó en una fábrica de estufas, en una empresa farmacéutica y de instructor de vuelo. Además, se casó con una ciudadana de ese país, ya que su primera esposa, Marcelina García Viejobueno, natural de Budía (Guadalajara) había fallecido en su exilio en Rusia.

Después de tantas batallas y tantas peripecias vitales, Mendiola decidió regresar a España. Murió en Barcelona, el 18 de julio de 1998.

¿Pero qué pasó con la Placa Laureada de Madrid? Mendiola nunca llegó a recibirla. El 5 de febrero de 1939, la avioneta Spartan inició el despegue en Figueres (Girona) llevando la documentación acreditativa del procedimiento abierto a tal fin, pero, desgraciadamente, todos los papeles resultaron carbonizados porque la aeronave se incendió al estrellarse contra un camión cisterna. Así que el proceso administrativo no culminó con su publicación en el Boletín Oficial... y Mendiola se quedó para siempre sin su condecoración.

Pese a eso, siempre ha habido una cierta confusión al interpretarse que había recibido la Laureada a tenor del visto bueno del instructor del expediente, publicado en la Gaceta de la República el 31 de agosto de 1938. Tanto es así que, en 1997, Mendiola fue agasajado como un héroe por el teniente general Juan Antonio Lombo, jefe del Estado Mayor del Aire, y otros altos cargos, según atestigua el historiador Juan Riesgo, que estuvo presente en la ceremonia.

En la propia web oficial del Ejército del Aire consta que "en 1938 se le concedió la Placa Laureada de Madrid". Y no sólo eso, sino que en la Sala de Laureados del Museo del Aire existió hasta hace varios meses una Placa Laureada de Madrid y, junto a ella, los nombres de quienes recibieron tal condecoración: el general Vicente Rojo Lluch, por la toma de Teruel (1937); el almirante Luis González de Ubieta, por el combate del Cabo de Palos (1938); el general José Miaja Menant, por la defensa de Madrid (1938), y el coronel Mendiola. Pero hace varios meses, un mando -militar, por supuesto- decidió retirar la Placa Laureada de Madrid del más noble salón del museo y, por ende, toda referencia al heroico aeronauta republicano.

"A mi marido le habría hecho mucha ilusión recibir la Placa Laureada, pero con el paso del tiempo se resignó y solía decir que lo que él había hecho ya había quedado para la historia", declaró el año pasado su viuda a un conocido periódico el pasado año. "El Ministerio nunca ha tenido demasiado interés en reparar este fallo", se queja su hijo, el capitán de corbeta Rafael Seva.

Mendiola no reclamó nada personalmente. Pero el abogado y tertuliano televisivo Javier Nart Peñalver, con el que aquel había trabado cierta amistad, lo hizo por él: envió un escrito en octubre de 2004 al entonces ministro de Defensa, José Bono, planteándole que "se integre la Placa Laureada de Madrid en la histórica Cruz Laureada de San Fernando, comprendiéndose como parte de los condecorados a los que la recibieron, con otro nombre, del Gobierno republicano". En consecuencia, Nart solicitaba a Bono "que se considere incluido [en esta distinción] a Mendiola, a quien se le otorgó y nunca la recibió".

Según fuentes del Ministerio de Defensa, Franco dictó en 1947 una directriz ordenando la prescripción de las recompensas que estaban en tramitación hasta esa fecha. Las mismas fuentes consideran difícil que se puedan satisfacer los deseos de la familia Mendiola porque eso podría abrir una impredecible vía de reclamaciones para otros combatientes republicanos. En cualquier caso, el expediente Mendiola está en manos de la Comisión Interministerial para el Estudio de la Situación de las Víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo, creada en septiembre de 2004 y dependiente de Presidencia del Gobierno.

A la vez, Defensa ha encargado una investigación para aclarar cuándo, cómo y por qué se retiró la Placa Laureada de Madrid existente en el Museo del Aire así como el texto existente bajo un cuadro de Mendiola en el que se detallaba que el aviador había sido merecedor de tan alto honor.

La Placa Laureada de Madrid fue la más preciada condecoración militar concedida por la República Española durante la Guerra Civil (Reglamento de la Placa Laureada de Madrid. Gaceta de la República: Diario Oficial, núm 145, 25 de mayo de 1937). La "Placa Laureada de Madrid" se concedió únicamente en cuatro ocasiones, siendo los premiados Vicente Rojo Lluch, Luis González de Ubieta,José Miaja Menant y Leocadio Mendiola.



sábado, 12 de marzo de 2011

Conferencia: «Historia y memoria histórica», por Ángel Viñas



Conferencia plenaria, impartida por el Catedrático Ángel Viñas, en el IV Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 15-19 de diciembre de 2010.

La colgamos y recomendamos su visionado, por su excepcional interés.

Como es bien sabido, historia y memoria histórica no son términos equivalentes si bien entre ellos existen relaciones intensas y complejas. En una España ideal la obra de recuperación en ambos campos tras los largos años de dictadura hubiera podido ir de par en par. No ha sido así y los decalajes entre ellos han sido habituales.

La recuperación de la verdad histórica se inició prontamente tras la muerte del dictador. Se ha acentuado al compás de la apertura de archivos, españoles y extranjeros. La de la memoria histórica, indisolublemente ligada a la represión en la guerra y postguerra, hubo de esperar.

A medida que su horror fue revelándose, tanto por la investigación en archivos como por el trabajo de campo sobre la puesta al descubierto de las "fosas del olvido", el equilibrio entre ambos campos parece haberse roto a favor de la recuperación de la memoria.

Esto, a pesar de las polémicas que ha despertado, es una evolución positiva. De no haberse producido la movilización de una parte de la opinión pública es verosímil que todavía hoy no se dispusiera de una mínima armazón jurídica para continuar dicho proceso.

Simultáneamente los mitos fundacionales de la dictadura, que en parte se remontan a los tiempos mismos de la conspiración contra el régimen republicano, han reverdecido. En realidad, nunca dejaron de latir. Hoy se han convertido en armas de la pugna política. Si ayer se esgrimieron contra el "coco" comunista, hoy se utilizan contra el Gobierno socialista. La tarea de recuperación de la historia sigue siendo de actualidad.

miércoles, 9 de marzo de 2011

LA REPRESIÓN FRANQUISTA SOBRE LAS MUJERES



Las III jornadas "Memoria de Mujer. Represaliadas", han puesto hoy de manifiesto en Salamanca la crueldad de que fueron objeto las mujeres durante la guerra civil y la postguerra española, con la cárcel en la que algunas murieron y muchas sufrieron situaciones penosas, incluido el rapado.

La periodista e investigadora María González Gorosarri, en declaraciones a los periodistas, se ha referido a la situación que vivieron unas 1.700 mujeres en la cárcel de Saturrarán (Guipúzcoa), algunas de ellas presas en celdas que estaba a nivel del mar.

"Cada interna -ha aseverado- tenía que dormir siempre con un palmo de agua en el suelo, lo cual implicaba que pasados unos días no podía descansar".

González ha revelado que, a pesar de que en la mayor parte de las actas de defunción de las mujeres que fallecieron en este penal constaban enfermedades, lo cierto es que "muchos de los casos podrían implicar fusilamiento por haber intentado escapar, lo cual era absolutamente improbable, o de hambre".

No obstante, ha sostenido que a Saturrarán se envió a las presas "más comprometidas con el régimen republicano, a pesar de éste había sido legal".

En este sentido, ha añadido, que resultaba del "todo improbable que fueran presas peligrosas" porque, según sus palabras, "las jóvenes no habían participado en la vida pública y las mayores no sabían leer ni escribir; era absurdo condenarlas por ningún motivo ideológico", ha apostillado.

A su juicio, el hecho de que el franquismo tuviera "una represión especial" contra la mujer "no se basaba en ninguna característica propia del género, sino la concepción que tenía el régimen sobre la limpieza y la negación de la sexualidad femenina era lo que le llevaba a ejecutar ese tipo de castigos".

La profesora del Instituto de Secundaria Velázquez, de Sevilla, Pura Sánchez Sánchez, se ha referido al "gesto de rapar" a las mujeres durante la postguerra española con el que los vencedores trataban de mostrar, según ha explicado, que "eran capaces de humillar a los hombres vencidos a través de sus esposas".

De lo que se trataba, según ha añadido, era de "lanzar un mensaje hacia el resto de las mujeres avisándoles de lo que les podría pasar a aquellas que hubieran transgredido su papel tradicional".

A su juicio, el rapado es "un gesto simbólico" porque, entre otras razones se consideraba a la mujer "botín de guerra" y este acto significaba "desproveer a la mujer de uno de sus rasgos de feminidad".

La docente ha explicado que, aunque no está contabilizado el número de mujeres que sufrieron este tipo de humillación, al menos en Andalucía ya se han presentado un total de 120 casos de mujeres que aún viven a partir de la Proposición no de Ley de reconocimiento que ha aprobado recientemente el Parlamento andaluz.

Por contra, ha denunciado que la Ley de la Memoria Histórica "no contempla la pérdida de la dignidad que supone este gesto humillante -el del rapado-.

Las III Jornadas "Memoria de mujer", que mañana clausurará en la capital salmantina la subsecretaria del Ministerio de Cultura, Mercedes Elvira del Palacio Tascón, pretenden rescatar del olvido a aquellas que fueron represaliadas durante la guerra y postguerra españolas y coinciden con el 75 aniversario del comienzo de la Guerra Civil.

Esta tercera edición de las Jornadas dedicadas a la Memoria de la Mujer, han sido organizadas por el Ministerio de Cultura a través del Centro Documental de la Memoria Histórica, y la Universidad de Salamanca, a través de la Facultad de Geografía e Historia, y tienen lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Geografía e Historia durante los días 9 y 10 de marzo y que, como todos los años se enmarcan dentro de los actos conmemorativos del Día Internacional de la Mujer.


lunes, 21 de febrero de 2011

La derecha española y la Iglesia católica no han condenado el terrorismo.

El Obispo de Badajoz, José Mª Alcaraz y Alenda, celebrando la "victoria", junto a otras fuerzas vivas de la ciudad, a las puertas del Ayuntamiento.


Reproducimos por su interés, el artículo publicado por el catedrático Vicenç Navarro en el diario EL PLURAL, 21 de febrero de 2011. El artículo critica el hecho de que ni la Iglesia Católica, ni la derecha española, hayan condenado el régimen dictatorial que gobernó España, ni tampoco hayan apoyado a las víctimas del terror de aquel régimen, dificultando la recuperación de los cuerpos de los desaparecidos.



El día 6 de enero publiqué un artículo en Público titulado “La Iglesia contra Jesús”, en el que señalaba las enormes contradicciones que existían entre las enseñanzas de Jesús de Nazareth (que muestran un claro compromiso con los oprimidos y explotados), y las prácticas de la Iglesia Católica, (que ha sido siempre en España un pilar básico de las estructuras de poder responsables de una enorme explotación y opresión a las clases populares). Señalaba en el artículo que un ejemplo de las alianzas de la Iglesia Católica española con las fuerzas oprimentes y explotadoras era el apoyo que tal Iglesia dio al golpe militar liderado por el General Franco y a la dictadura que estableció. No podría encontrarse mayor contradicción entre las enseñanzas de Jesús de Nazareth, que había indicado que era más fácil que “un camello pasara a través del ojo de una aguja que un rico fuera al cielo” (asumiendo que las riquezas de los ricos se basan en explotación) y el apoyo de la Iglesia al régimen dictatorial que se basaba en una enorme explotación de las clases populares, negándoles los instrumentos más elementales para ejercer la defensa de sus intereses. El nivel de vida de la clase trabajadora española, que había sido semejante al nivel de vida de la clase trabajadora italiana antes del golpe militar del 1936, era sólo el 60% del nivel de vida de la clase trabajadora italiana el año 1978, cuando terminó la dictadura. Éste fue el coste sobre el desarrollo económico y social de España, que supuso aquel régimen. La ausencia de democracia y de sindicatos auténticamente representativos permitió la enorme explotación de la clase trabajadora española por parte de unas estructuras dictatoriales, corruptas por unas élites y grupos de presión, incluida la Iglesia Católica española.
Como era predecible, la derecha española respondió a mi artículo con la agresividad y hostilidad personal que la caracteriza, refiriéndose a mi persona como “un tal Vicenç Navarro, apóstol de la memoria histórica”, negando en su respuesta cada una de las contradicciones que señalaba en mi artículo, entre las enseñanzas de Jesús y el comportamiento de la Iglesia. Jaime Ignacio del Burgo, fue el autor de una de tales respuestas (publicada en La Gaceta, la versión escrita de Intereconomía) y en Noticias de Navarra, que había publicado mi artículo (como parte de un convenio de distribución de artículos con Público) unos días antes. En el artículo de Del Burgo, titulado “La Iglesia, de víctima a verdugo”, éste niega que “La Iglesia hubiera sido privilegiada durante la Dictadura”, y que en absoluto “había alentado públicamente al Ejército a sublevarse contra la República”, negando también que la “Iglesia dirigiera o colaborara con el estado dictatorial en su función represora”. Es más, Jaime Ignacio del Burgo añade que “el golpe militar respondía a un deseo de justicia y libertad”. Todas estas posturas se presentan salpicadas con una gran amalgama de insultos personales.
Considero extraordinario que un artículo tal como éste se escriba y se publique en España. Treinta y dos años después de haberse establecido la democracia, la publicación de tal artículo muestra lo enormemente incompleta que está todavía la democracia española, resultado de una transición inmodélica que reprodujo el enorme poder de las derechas en España. La abierta defensa de un régimen terrorista como el del General Franco es, todavía hoy, una práctica común. La incoherencia (en realidad, hipocresía) de las derechas españolas se muestra en que por un lado se oponen a que se legalice a la izquierda abertzale hasta que ésta condene el terrorismo de ETA y que por el otro lado defiendan a un estado y a un régimen que fue infinitamente más terrorista que ETA, asesinando a muchos más españoles de lo que ETA ha hecho. La vida de cada español asesinado por la dictadura que no quiere condenar es tan valiosa como la vida de cada español asesinado por ETA. Su supuesta indignación y supuesto patriotismo ganarían credibilidad si hubieran ellos mismos condenado aquel régimen asesino y hubieran facilitado que el estado actual honrara a aquellas víctimas olvidadas. Las derechas (cuando gobernaron) y la Iglesia Católica nunca expresaron apoyo o simpatía por aquellas víctimas del terror del estado dictatorial.
En cuanto a los argumentos utilizados por Jaime Ignacio del Burgo, la documentación existente muestra claramente que la Iglesia fue una institución que apoyó el golpe militar (antes, durante y después del mismo), y que se benefició enormemente, consiguiendo una situación de gran privilegio, convirtiéndose en una de las instituciones, no sólo con mayores riquezas, sino también con mayor control sobre la población, incluyendo su educación. A fin de conseguir tales privilegios, dirigió la represión frente a amplios sectores de la población, con especial énfasis en el magisterio español, con una represión sin precedentes en Europa. La documentación, fácilmente accesible, también muestra la enorme concentración de riqueza que se dio durante la dictadura, uno de los regimenes que benefició más a las clases adineradas a costa de las clases populares.
En cuanto al autor del insulto, el lector debiera conocer que Jaime Ignacio del Burgo, congresista del Partido Popular de Navarra, es hijo de otro Del Burgo, gran defensor también del golpe militar y de la dictadura, que negó la represión que existió en Navarra contra los vencidos, ocultando que más de 2.500 navarros fueron fusilados, (además de los 678 que admitió), y de los cuales Del Burgo indicó que merecían su destino. De tal palo tal astilla. Su hijo defiende, todavía hoy, el golpe militar y la dictadura que hizo tanto daño a España. Del Burgo (hijo) ha aplaudido que “el régimen surgido de la Cruzada con el esfuerzo unánime de los navarros” y que se define como luchador por la libertad. En realidad, por su defensa de aquel régimen terrorista, del Burgo debiera estar encarcelado, tal como exige la propia Ley de Atención de Víctimas del Terrorismo, y como ocurriría en Alemania o en Argentina que padecieron regímenes semejantes. La existencia visible y prominente de tal postura, ampliamente sostenida en sectores del PP y de la Iglesia es un indicador de insalubridad democrática en nuestro país.
Una última observación. Una persona de Navarra me envió una nota informándome de la existencia del artículo insultante en Noticias de Navarra de Del Burgo. Desconocía su existencia pues no leo regularmente tal rotativo. Cuando le invité a él (al ser de Navarra y conocer bien aquella comunidad, y al autor Del Burgo) a que enviara una respuesta a aquel artículo publicado en Noticias de Navarra corrigiendo sus falsedades, esta persona declinó mi invitación indicando que estaba temeroso, pues en Navarra las derechas son todavía muy poderosas. En partes de España hay todavía miles de personas temerosas de denunciar el terrorismo, apoyado por las derechas y por la Iglesia. Y todo esto ocurre en la España del 2011, treinta y dos años después del fin de aquel régimen.


Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas y de Economía Aplicada en la Universidad Pompeu Fabra.

jueves, 10 de febrero de 2011

Muere uno de los últimos supervivientes españoles de Mauthausen

David Moyano, en el centro de la imagen

David Moyano Tejerina (Ujo, Asturias, 1922), uno de los últimos deportados republicanos supervivientes del campo de concentración nazi de Mauthausen, y el último de los que quedaba con vida en Bélgica, falleció el sábado 5 de febrero en Bruselas. La historia de David es similar a la de otros soldados republicanos que, envueltos a edades muy tempranas en la guerra civil española, sufrieron doblemente por su internamiento en campos nazis y por un destino incierto tras ser liberados, dadas las dificultades para regresar a la España franquista.David Moyano pasó por Figueres y reemplazó a brigadistas internacionales en la batería antiaérea 118 del Campo de la Bota, en lo que actualmente es el Fòrum de Barcelona, haciendo frente a los bombardeos de aviones alemanes e italianos. A su salida de España fue internado en el campo de refugiados de Argelès-sur-Mer en Francia y posteriormente fue integrado en las brigadas de trabajo que construían en Alsacia las defensas orientadas a resistir la temida invasión de la Alemania nazi.

En junio de 1940 cayó prisionero de las tropas alemanas y fue destinado al campo de prisioneros de guerra Stalag XI-B en Fallingbostel. El régimen nazi decidió, tras consultar al Gobierno español, según ciertas fuentes, que aquellos republicanos españoles no eran prisioneros de guerra. Poco después, el 25 de enero de 1941, Moyano fue deportado junto con casi mil quinientos Rotspanier (españoles rojos) al durísimo campo de concentración de Mauthausen, en la Austria entonces anexionada por la Alemania de Hitler. Allí se convirtió en el número 6060 con su triángulo azul invertido de apátrida, que contenía la S de Spanier (español). Logró sobrevivir -según aseguraba él mismo- gracias a su afortunada inclusión en el comando de trabajo Poschacher, así denominado por servir como mano de obra esclava en la vecina cantera del mismo nombre.

El comando en el que fue integrado David Moyano se hizo célebre debido a que sus miembros lograron, a principios de 1945, sacar del campo de concentración un paquete con negativos fotográficos sobre las actividades reales del campo, realizados por el deportado Francisco Boix. Las fotografías de Boix, que declaró el 28 y 29 de enero de 1946 ante el Tribunal Militar Internacional de Nuremberg (constituido para juzgar los crímenes del nazismo), fueron capitales para demostrar las miserables condiciones de vida y las crueles prácticas del campo de Mauthausen, que habían sido puestas en duda por la defensa de los nazis procesados.

De los 7.000 deportados españoles en Mauthausen solo sobrevivieron unos 2.000. Muchos de ellos, tras ser la liberación del campo, continuaron dispersos en una diáspora que en muchos casos duró otros treinta años. David, que se instaló en 1946 en Bélgica, fue una persona de carácter sencillo, gran fuerza moral y sentido de solidaridad, tal como demostró en su vida laboral y sindical.
Recordando también a todos los representantes anónimos de la España castigada del siglo XX, transmitimos nuestro más sentido pésame a su hija Noemí Moyano y a sus dos nietos, todos residentes en Canadá.
Texto de Alejandro Zurita, compañero miembro de la asociación Amical de Mauthausen.
Se llamaba David Moyano y falleció el pasado 5 de febrero en Bruselas. Su muerte no ha abierto ningún telediario, ni siquiera se ha contado en un informativo. Hoy ha aparecido una necrológica en el diario El País. Este hombre, que siendo un adolescente luchó en la guerra civil española, defendiendo la democracia, ingresó en el campo de concentración de Mauthausen el 27 de enero de 1941. Es fácil imaginar el terror de su llegada a ese invierno de la humanidad, a muchos grados bajo cero, maltratado, después de sufrir la guerra franquista, de pasar al campo de concentración de refugiados de Argeles Sur Mer, de formar un batallón de trabajadores forzados y ser deportado.

Casi cuatro años después de llegar a ese infierno fue liberado y ante la imposibilidad de regresar a España se instaló en Bruselas. Allí ha fallecido como tantos hombres y mujeres que lucharon por la libertad y que han sido escondidos y marginados por quienes han usurpado la paternidad de la democracia. Los frasquistas disfrazados de demócratas han construido un enorme mito, un cuento de hadas que nos relata que un día nos acostamos con dictadura y a la mañana siguiente ya vivíamos en una preciosa democracia.

Algo tiene que cambiar en nuestra sociedad para que la pérdida de personas tan ilustres tenga el impacto que merece en nuestra vida diaria. Es preocupante ver cómo han muerto numerosos franquistas que cambiaron su chaqueta para poder conservar intactos sus privilegios. Son despedidos con los máximos honores y títulos de demócratas y quienes realmente la defendieron y se sacrificaron por ella mueren en silencio, insignificantes para nuestra vida pública.

Muchos de los valores que deben imperar en una democracia no han entrado en vigor después de la dictadura. Esta sociedad se ha disfrazado de moderna y no ejerce todavía la garantía de los derechos humanos. Debemos luchar, defender y difundir el ejemplo de quienes tantos sacrificios hicieron por nuestra vida en libertad. No vaya a ser que en el futuro se siga contando que aquí llegó un rey con una varita mágica, metió la dictadura franquista en una chistera y sacó una democracia. Hasta siempre David Moyano.
Texto de Emilio Silva.

sábado, 5 de febrero de 2011

CENTENARIO DE RAMON HERNANDEZ

CENTENARIO DE RAMON HERNANDEZ

Hoy día 5 de febrero de 2011, Ramón Hernández Delgado hubiera cumplido, de seguir con vida, 100 años. Nacido en Badajoz, hijo de Luis César y Fernanda, muy joven quedó huérfano de madre por lo que, a consecuencia también de la profesión del padre (Capitán de la marina mercante), pasó a ser acogido por su tía paterna Hermosinda, casada con el histórico dirigente socialista Narciso Vázquez Torres (diputado en las Cortes Constituyentes de 1931 y Presidente de la Diputación de Badajoz en julio de 1936). Fue Narciso Vázquez la fuente de la que bebió la ideología y los principios socialistas que le acompañaron durante toda su vida.

Con sólo dieciocho años, además de pertenecer a la U.G.T., ya formaba parte de la dirección de la Agrupación local de las Juventudes Socialistas pacenses, de las que llegó a ser su Secretario General en 1933 y, posteriormente, en 1936 Secretario de Administración provincial de las Juventudes Socialistas Unificadas.

Resistente en Badajoz, al caer la ciudad en manos de las columnas dirigidas por Yagüe, consiguió atravesar las líneas enemigas, huir en dirección a Olivenza y, posteriormente llegar a Castuera (donde ocupó la Consejería de Instrucción Pública del Consejo Provincial). Durante los años del conflicto bélico luchó enrolado en el primer Batallón de la 91 Brigada (Córdoba-Extremadura), en la 16 Brigada Mixta (frente de Toledo) y en la 47 Brigada Mixta (Seo de Urgel).

Al concluir la guerra civil fue apresado en Alicante por tropas italianas de la División Vittorio y trasladado al campo de concentración de Albatera, tras un breve paso de tres días por el campo de Los Almendros. Junto a otros nueve compañeros fue trasladado a Badajoz, su ciudad natal, en la que fue juzgado y condenado a muerte por un delito de “adhesión a la rebelión”, pena que le fue conmutada por la de treinta años de prisión mayor, pero que no impidió una larga odisea por las cárceles de Badajoz, Barcelona, Palma de Mallorca, Ibiza, Mataró y Talavera de la Reina, hasta que en 1.944 obtuvo la libertad vigilada. Una vez libre, se incorporó, en la clandestinidad, a la organización socialista, formando parte de las Ejecutivas del PSOE y de las Juventudes Socialistas, por lo que fue detenido, de nuevo, en 1945 y condenado a tres años de cárcel. En esta nueva etapa en prisión coincidió en el penal de Ocaña con el que, trascurridos los años, fuera Presidente del Partido Socialista, Ramón Rubial.

En 1948, ya en libertad, pasó a Francia y, establecido en París, fue Secretario General del PSOE y de la UGT, participando, años después, activamente, como miembro del Comité Nacional del PSOE en el Congreso de Suresnes (1974) que aupó a un joven Felipe González a la Secretaría General del Partido. Tras la muerte del dictador, regresó a España en 1977, falleciendo en Madrid el 19 de Diciembre de 1.984.

Conmemorando el centenario del nacimiento de Ramón Hernández Delgado lo hacemos de un idealista, un resistente y, al mismo tiempo, un superviviente que, desde los dieciocho años, no dudó en anteponer sus principios éticos y morales, cuya defensa a ultranza le acarrearon no pocos contratiempos y dificultades, a otras comodidades y servidumbres. Y como él, toda una generación de luchadores que dieron lo mejor de ellos mismos, pagando algunos incluso con la vida, en la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria.

Coautores:
FELIPE CABEZAS GRANADO
ISIDORO FRANCISCO BOHOYO VELÁZQUEZ
(miembro éste último, de la Armhex).

(Articulo publicado en el diario HOY, el 5.02.2011)

jueves, 3 de febrero de 2011

Acción urgente por la memoria



Acción urgente por la memoria.


Hoy está en Madrid la jefa del gobierno alemán, Ángela Merkel. Queremos junto con muchas otras asociaciones, grupos y colectivos, hacer una campaña urgente para que se disculpe públicamente por la intervención alemana en la guerra civil.


Para ello te pedimos una acción urgente y sencilla: envía un correo electrónico con el texto entrecomillado a un correo electrónico:


"A la atención de la Sra. Dª Ángela Merkel.
Canciller del Gobierno de la R.F. Alemana.


La intervención de decenas de miles de soldados alemanes fue decisiva para para los generales que junto a Francisco Franco dieron un golpe de Estado el 18 de julio de 1936. Esos soldados alemanes asesinaron a miles de ciudadanos españoles, muchos de ellos civiles, y protagonizaron horrendos crímenes como el bombardeo de Guernica. Otro 14.000 españoles fueron deportados a los campos nazis, donde cerca de 7.000 de ellos murieron (algunos centenares de esos deportados eran extremeños).
Por ello creo que su Estado debe una disculpa pública y notoria, como la que han hecho a otros países invadidos por el ejército nazi (caso de Polonia no hace muchos años). Ese apoyo sembró de oscuridad este país y secuestró la democracia durante cuarenta años. En agradecimiento Franco condecoró a Adolf Hitler por su generosa amistad.
Por todo ello le pedimos que aproveche esta visita para realizar esa disculpa o la prepare un acto, aprovechando que en 2011 se cumplen 75 del inicio de esa guerra.


Atentamente.



"Copia el texto que hay entre las comillas, pégalo en el cuerpo de un correo electrónico y envialo a la siguiente dirección de correo electrónico:pr-s@madri.diplo.de


MUY URGENTE: Por favor, copia este mensaje y envíalo a todos tus contactos, ponlo en tu muro, en tu blog y no pares de pasarlo. Gracias.



Si quieres ver, el Decreto núm. 376, firmado por Franco, Concediendo el título de Gran Caballero y el Collar de la "Gran Orden Imperial de las Flechas Rojas" al Fuhrer Canciller de la Nación Alemana, Adolfo Hitler (Boletín Oficial del Estado núm. 349, de 04/10/1937) en el Boletín Oficial del Estado la tienes en este enlace: http://www.boe.es/aeboe/consultas/bases_datos/search.php?coleccion=gazeta&frases=no&sort_field%5b0%5d=fpu&sort_order%5b0%5d=desc&sort_field%5b1%5d=ref&sort_order%5b1%5d=asc&operador%5b0%5d=and&campo%5b0%5d=TIT&dato%5b0%5d=hitler&operador%5b1%5d=and&campo%5b1%5d=ID_RNG&dato%5b1%5d=&operador%5b2%5d=and&campo%5b2%5d=ID_DEM&dato%5b2%5d=&operador%5b3%5d=and&campo%5b3%5d=TIT&dato%5b3%5d=&operador%5b4%5d=and&campo%5b4%5d=ID_GAZ&dato%5b4%5d=&operador%5b5%5d=and&campo%5b5%5d=NBO&dato%5b5%5d=&operador%5b6%5d=and&campo%5b6%5d=FPU&dato%5b6%5d%5b0%5d=&dato%5b6%5d%5b1%5d=&operador%5b7%5d=and&campo%5b7%5d=FAP&dato%5b7%5d%5b0%5d=&dato%5b7%5d%5b1%5d=&page_hits=40&sort_field%5b0%5d=FPU&sort_order%5b0%5d=desc&sort_field%5b1%5d=ref&sort_order%5b1%5d=asc&OK=Buscar