miércoles, 28 de julio de 2010

La oposicion de Santos Julià a la Ley de la Memoria Histórica


Uno de los componentes más importantes de la sabiduría convencional sobre la transición de la dictadura a la democracia en España es negar que hubiera un pacto de silencio entre las derechas herederas del franquismo y las izquierdas recién salidas de la clandestinidad. Una de las voces que ha negado la existencia de tal pacto -contando con grandes cajas de resonancia en los medios de información y persuasión del país- ha sido el que fue en su día sacerdote e hijo de militares que apoyaron el golpe militar, y que hoy es profesor de sociología en la UNED, el Sr. Santos Julià. Columnista habitual de El País ha promocionado esta negación de que existiera tal pacto de silencio, no sólo en las páginas de tal rotativo, sino también en otros foros, exponiendo también sus tesis a través de varias colecciones publicadas por editoriales de gran renombre. Una característica de la promoción de sus tesis es su estilo, lleno de sarcasmos e insultos a aquellos que sostienen que sí que hubo un pacto de silencio, utilizando un tono un tanto pedante, soberbio y condescendiente que muchos consideran, con razón, irritante y ofensivo. Nunca, por cierto, contesta a sus críticos, que muestran sus considerables flaquezas analíticas en su historiografía. Pero, independientemente de su estilo y escasa actitud dialogante, encuentro extraordinario que esta versión que niega que hubiera tal pacto de silencio continúe defendiéndose a pesar de la enorme evidencia que la contradice. En un excelente artículo del historiador Francisco Espinosa Maestre, “De Saturaciones y Olvidos. Reflexiones en torno a un pasado que no se puede pasar”, éste analiza con gran detalle y rigor los escritos sobre la memoria histórica mostrando con toda claridad y contundencia el error de Santos Julià, documentando la escasez (tanto dentro como fuera de la academia) de tales estudios sobre lo ocurrido en España durante la Guerra Civil y la Dictadura, escasez que fue comentada extensamente por observadores extranjeros (como también documenta Espinosa). Como académico (parte politólogo-parte economista) puedo dar testimonio de que el número de tesis doctorales sobre la Guerra Civil o sobre la Dictadura en los departamentos de Ciencias Políticas o de Políticas Económicas y Sociales en España ha sido bajísimo, aunque se ha notado un aumento a partir de la Ley de la Memoria Histórica. No puede considerarse el boom de libros escritos sobre nuestro pasado reciente (ocurrido en los últimos años en respuesta a la Ley de la Memoria Histórica) como reflejo de lo ocurrido durante los 32 años de democracia.


Pero en este artículo, quisiera ir más allá del mundo académico, pues tal mundo académico está, por desgracia, bastante aislado en nuestro país. Una cosa es el mundo intelectual académico y otra el mundo real fuera de la academia, un mundo mucho más importante para definir la memoria histórica. Y para ver lo que se ha visto en nuestro país sobre nuestro pasado, hay que analizar los mayores medios de información y persuasión, de los cuales los más importantes son los televisivos. Y ahí si que es fácil de demostrar que hubo un pacto de silencio muy claro (que no necesita ser explícito o firmado para que exista, pues formó parte de un acuerdo tácito) que explica que no fuera hasta principios de este siglo, casi treinta años después del establecimiento de la democracia, cuando se comenzaron a emitir por primera vez en las televisiones españolas los pocos documentales mostrando las atrocidades cometidas por los vencedores. Documentales como “Els nens perduts del franquisme”, se emitieron por primera vez en Cataluña en 2002, y después en Andalucía (a la 1 de la madrugada), y todavía hoy no se ha emitido en las CCAA gobernadas por el PP. Antes, cualquier análisis del pasado tenía que ser “equilibrado”, es decir que se vieran los dos lados –los horrores cometidos por los vencedores y por los vencidos-, dándoles el mismo peso y responsabilidad en lo ocurrido. De ahí que calara en el memorial popular que “todos habían sido responsables”, “de que lo mejor era mirar al futuro y dejar aquel pasado”, y otras percepciones promovidas por los medios controlados por los vencedores y sus descendientes (biológicos y/o ideológicos), que reprodujeron así la memoria histórica conveniente a las derechas en España.


Pero Santos Julià, que niega la existencia de un pacto de silencio, afirma sin embargo, la existencia de un pacto de Amnistía en el que se decidió no enjuiciar los actos cometidos por los dos bandos durante la Guerra Civil y durante la dictadura, resultado de una madurez política por parte de vencedores y vencidos que condujo a una transición –definida por Santos Julià como modélica- de la que los españoles deberíamos estar orgullosos. Tal Pacto de Amnistía no fue, sin embargo, acompañado por un pacto de silencio pues –según Santos Juliá- se sabía todo, se podía investigar todo y el Estado financiaba toda investigación histográfica del signo que fuese. Puesto que era una interpretación de la historia enormemente indulgente con las fuerzas conservadoras que lideraron la transición, es comprensible que tal versión se transformara casi en la versión oficial de la transición.


La realidad, sin embargo, fue muy diferente. Las derechas dominaron el proceso de transición y forzaron un silencio en el que la versión del pasado era la que ellos habían promovido. Su oposición a la Ley de la Memoria Histórica es precisamente resultado de su resistencia a redefinir la memoria histórica dominante en el país. Y su enorme poder explica que no haya podido extenderse en la conciencia popular una visión republicana de lo que fue el golpe militar y de lo que ocurrió cuando triunfó, mostrando la responsabilidad que las derechas (muchas de ellas todavía enraizadas en el aparato del Estado) en aquellos hechos. El intento de recuperar esta realidad se denuncia como intento de imponer una memoria histórica, ignorando que ya existe una, la dominante, la de los vencedores, que no corresponde con lo ocurrido. Los vencidos tienen otra verdad y no se les permite mostrarla en los medios. Mientras, los vencidos están muriendo, y no sólo no se les ha homenajeado, como auténticos defensores de los intereses de España y de sus clases populares, sino que, a no ser que el Estado les ayude (como propone, con todas sus limitaciones, la Ley de la Memoria Histórica), no podrán dejarnos su historia que es la versión real de lo que ocurrió. Y de ahí la gran resistencia de los vencedores y sus descendientes (como Santos Julià) que se oponen a que, a través de la Ley de la Memoria Histórica, se conozca tal verdad recogiendo el testimonio oral de los vencidos, método que crea incomodidad entre los primeros. Como ha escrito el cineasta Günter Schwaiger (citado por Espinosa), ¿qué les pasa a algunos historiadores españoles para que tengan tanto miedo a la memoria de la gente? ¿Desde cuándo la memoria no sirve para testimoniar la verdad? ¿O acaso en los juicios ya no hacen falta testigos para condenar a alguien? ¿Ya no vale el testimonio de un hijo que ha visto como fusilaron a su padre para testificar el horror del fascismo? ¿Hemos llegado a tal arrogancia académica que las víctimas tengan que pedir permiso a los historiadores para saber si su sufrimiento fue verdad o simplemente un espejismo?... Está por ver si el Sr. Santos Julià hubiese formulado semejante ataque al valor de los testimonios en países como Alemania, Austria, EEUU o Israel, donde cientos de organizaciones de víctimas del Holocausto recuerdan a la sociedad, justamente con su memoria, la tremenda importancia de no olvidar”. No se podría haber dicho mejor.


Pero la crítica no debe limitarse sólo a Santos Julià, sino que debe incluir a los medios que están promocionando unos puntos de vista (de escasa calidad intelectual y limitada vocación democrática) que están beneficiando la reproducción de una versión de los hechos que beneficia a los vencedores y a sus descendientes. En realidad, el enorme dominio de los descendientes de los vencedores en los medios (así como en los partidos de todas sensibilidades políticas) explica la falta de apoyo a la recuperación de la memoria de los vencidos, que es la historia real de España.


Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, Y Profesor de Policy Studies. The Johns Hopkins University

jueves, 22 de julio de 2010

NO TODOS LOS MUERTOS SON IGUALES



El enjuiciamiento del juez Baltasar Garzón por parte del Tribunal Supremo de España (que en su seno tiene miembros que simpatizan con el golpe militar de 1936), en respuesta a la denuncia realizada por el partido fascista (La Falange) en protesta por el intento de tal juez de llevar a los tribunales a los responsables de los asesinatos realizados por la dictadura, muestra claramente varios hechos que no han sido suficientemente comentados en los medios de información y persuasión que gozan de mayor difusión del país. Uno es que la Transición de la dictadura a la democracia en España fue profundamente inmodélica, pues produjo una democracia muy limitada, en la que las fuerzas que dominaron el aparato del estado dictatorial continúan teniendo una gran influencia sobre el Estado español.El segundo hecho que tal caso ha mostrado es que el espectro político español está profundamente sesgado a la derecha, mucho más que en la mayoría de países de la UE-15. Las derechas españolas corresponden, en el espectro político europeo, a la ultraderecha. En la Unión Europea, los partidos ultraderechistas han sido los únicos que han apoyado el enjuiciamiento de Garzón, tal como han hecho en España los dirigentes del PP. La gran mayoría de la derecha europea ha denunciado y condenado tal enjuiciamiento y los grandes rotativos conservadores y liberales europeos han denunciado esta bochornosa situación, mostrando con ello que el PP –que apoyó tal enjuiciamiento– es un partido de la ultraderecha europea de raíces franquistas, lo cual también explica su resistencia a condenar aquella dictadura por su nombre. Lo máximo que ha hecho el PP ha sido condenar genéricamente todas las dictaduras totalitarias (en las Cortes Generales, el 20-11-02), sin referirse concretamente a la dictadura franquista por su nombre (ver mi artículo “El PP, ¿un partido franquista?” en www.vnvarro.org. Eñ tercer hecho que el caso Garzón ha evidenciado es la enorme resistencia de los vencedores y de sus descendientes (biológicos y/o ideológicos) a admitir las enormes atrocidades cometidas por la dictadura y el impacto sumamente negativo que tal dictadura supuso para el desarrollo económico, político, social y cultural español. Esta resistencia de los vencedores y sus descendientes aparece en su persistente referencia a la equidistancia en las atrocidades realizadas por lo que llaman “los dos bandos” de la Guerra Civil. Este argumento, ampliamente reproducido por los vencedores y sus descendientes (que dominan la vida política, mediática y cultural española, sean del color político que sean), pone en la misma balanza a aquellos que lucharon por la democracia y a los que se opusieron a ella. La forma extrema de esta equidistancia aparece en los escritos de Juan José López Burniol y de Gregorio Marañón, que indican que los vencedores tenían tanta razón moral y política como los vencidos, pues ellos (los vencedores) eran buenas personas y también lucharon por sus ideales. Según este relativismo moral y político, no se podría condenar ni a Franco, ni a Hitler, ni a Mussolini, pues todos ellos en su vida personal eran “buenas personas” (seguían la moral convencional de su tiempo) y creían que lo que hacían era lo mejor para España, Alemania e Italia, respectivamente.Tal equidistancia es, en realidad, más una justificación que una explicación de lo ocurrido en España, intentando ofuscar las responsabilidades habidas en aquel periodo. Poner a los curas y monjas asesinados por los republicanos en las misma categoría que los alcaldes, sindicalistas y miembros de las asociaciones republicanas es ignorar lo que cada uno representaba. Las monjas y los curas eran parte de una institución beligerante, la Iglesia, que había llamado al ejército a que se alzara en contra de un Gobierno enormemente popular y democráticamente elegido. Es comprensible que las clases populares odiaran a la Iglesia (hecho que nunca ha estimulado a la Iglesia a hacer una reflexión sobre por qué era tan odiada) y que unos extremistas quemaran iglesias y asesinaran a curas. Estos hechos deben denunciarse, pero tales desmanes –comprensibles, pero no justificables– no fueron políticas de Estado, como sí que lo fueron los asesinatos sistemáticos de los demócratas republicanos por parte de la dictadura. No sólo el número de muertos, mucho mayor en el lado democrático que en el fascista, sino la naturaleza de los muertos (no todos los muertos son iguales), distinguen a las fuerzas democráticas de los golpistas.Los vencedores y sus descendientes nunca conocerán el enorme sufrimiento de los vencidos y sus descendientes. No fueron sólo los asesinatos, torturas y exilio, sino también la constante humillación durante 40 años en que el repetido insulto (se les definió como pertenecientes a una raza y/o cultura inferior) no se podía contestar ni siquiera en la intimidad familiar, pues los padres no osaban hablar de ello con sus hijos con el fin de protegerlos. De ahí que hablar de reconciliación como las bases de la Transición y de la actual democracia es idealizar acríticamente un proceso claramente inmodélico. ¿Cómo quieren que la hija de un alcalde republicano asesinado, cuyo cuerpo todavía no se ha encontrado, se reconcilie con un juez del Tribunal Supremo que apoya el golpe militar o con José Juan Toharia, que escribió en El País, nada menos que el 18 de julio (74 aniversario del día del golpe fascista), que los dos bandos eran “fundamentalistas fanáticos”, insultando a todos los que defendieron la democracia?Por cierto, no se ha hecho todavía la novela o película antifascista perfecta, pues estas tendrían que mostrar que los fascistas eran muy buenas personas (iban a la iglesia, no robaban, les gustaba la música clásica y amaban a sus familias) que, cuando creían que iban a perder sus privilegios, apoyaban a otras que asesinaban, robaban, torturaban y hacían enormes barbaridades para continuar manteniendo sus privilegios. Y ellos, “las buenas personas”, lo sabían. De ahí la enorme necesidad de poder justificar su comportamiento diciendo que los otros también lo hacían.


Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu

viernes, 16 de julio de 2010

“CAMPO DE TRABAJO 2010 PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA”


HOY 16 DE JULIO, COMIENZA EL “CAMPO DE TRABAJO 2010 PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA” EN SANTA AMALIA.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), comunica, que hoy comienza el VII “CAMPO DE TRABAJO 2010 PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTORICA DE EXTREMADURA” EN SANTA AMALIA (Badajoz). Es una actividad dirigida a jóvenes, entre 18 y 30 años, participan jóvenes procedentes de Extremadura, y de otras comunidades autónomas como Aragón, Murcia, Navarra, Comunidad Valencia, Andalucía y Cantabria, que se comprometen de forma voluntaria y desinteresada, a desarrollar un proyecto comunitario de proyección social y sus actividades complementarias.


Este Campo de Trabajo se ha proyectado, propuesto, organizado y gestionado por la ARMHEX, con la subvención y apoyo del Instituto de la Juventud, de la Consejería de los Jóvenes y del deporte de la Junta de Extremadura, y cuenta con un equipo de profesionales y expertos en historia, arqueología y antropología, así como de ocio y tiempo libre, contratados por la ARMHEX. Tras el éxito de campañas anteriores, llegamos a la séptima edición de los mismos, siendo una actividad casi pionera en el estado español.


Esta actividad se incluye dentro de la oferta de la Campaña de Verano 2010, del Instituto de la Juventud, de la Junta de Extremadura, y cuenta también con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Amalia.

La investigación histórica y documental sirve para completar la información personalizada de los desaparecidos, recabando información documental de archivos y/o mediante la obtención de testimonios que sean de utilidad. Las exhumaciones se hacen siguiendo la metodología propia para estos casos de forma que facilite la identificación de las personas y conocer las circunstancias de su muerte, siguiendo los protocolos técnicos cientificos establecidos.


DESCRIPCIÓN DEL TRABAJO:


Los/as participantes realizarán una investigación histórica sobre la Guerra Civil en Santa Amalia y su zona, en la que se desarrollaron los acontecimientos donde procedemos a la búsqueda y posible exhumación de los restos que se localicen.
Se trata de descubrir y tratar de identificar los restos de una fosa común con varias personas, en el cementerio de Santa Amalia, una zona donde previamente, a instancia de los familiares, y canalizando las peticiones a través de la ARMHEX, se han llevado a cabo una serie de catas han resultado positivas.


Además de las labores de exhumación de restos de personas fusiladas, se trabajará en el acondicionamiento y dignificación de la zona. Se realizarán entrevistas en la zona, para recoger testimonios orales de las personas que vivieron esa época y sus vivencias en la postguerra, así como para averiguar las identidades de las personas cuyos restos serán exhumados.
De forma paralela está prevista la comprobación de datos en los Archivos muncipales, actas de defunción, y los casos en los que hubo procedimientos judiciales con condenas a muerte o penas de cárcel. Una parte importante de su trabajo consistirá en investigar en el archivo municipal de Santa Amalia.


Como actividades complementarias, por las tardes, se impartirán conferencias, relacionadas con la temática de esta iniciativa, que tendrán lugar en la Casa de la Cultura de Santa Amalia los días 19, 21 y 28 de julio, en horario de tarde (19:30 horas). Estarán impartidas por historiadores de la Universidad de Extremadura, miembros de la ARMHEX y de la Fundación Triángulo, puesto que la última de estas ponencias versará sobre la represión de los homosexuales durante la etapa franquista.


Tambien se organizarán salidas a lugares de la memoria con especial significado en la Guerra y postguerra, así como participación en actividades culturales, como a una de las obras del Festival de Teatro Clásico de Mérida.

LOS OBJETIVOS de esta propuesta, son los siguientes:

.- Contribuir a la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura.
.- Conocer y recuperar restos de las personas asesinadas y proceder a su identificación.
.- Dignificar la memoria de las personas, colocando una placa conmemorativa y acondicionando el entorno.
.- Localizar nuevas fosas comunes en la zona.
.- Identificar otros espacios donde tuvieron lugar el desarrollo de acontecimientos relacionados (campos de concentración, cárceles, zonas de actuación guerrilleras, rutas de huidas...).
.- Recoger testimonios de personas supervivientes o descendientes.
.- Buscar en los Archivos de la zona actas de defunción, datos de las personas y procedimientos desarrollados (detención, condena, cárcel, destierro y/o ejecución).
.- Generar un espacio de intercambio cultural entre jóvenes de diferentes países y CC.AA de España.

miércoles, 14 de julio de 2010

Cementerio de Cáceres: La lápida de los fusilados sigue desaparecida

“Es un oprobio tras oprobio”. Así lo ha dicho esta mañana el concejal de IU en el Ayuntamiento de Cáceres, Santiago Pavón, sobre la situación de la fosa común donde se encuentran los restos de varios centenares de fusilados en el cementerio de la ciudad durante la Guerra Civil.

El concejal denuncia la inactividad del Gobierno municipal después de haber pasado tres meses desde que su grupo alertara, precisamente el día de la República, el pasado 14 de abril, sobre la desaparición de la lápida que servía de pequeño monumento de recuerdo a las víctimas de la represión franquista. El Ayuntamiento reconoció entonces el error y explicó que con motivo de las obras de construcción de un nuevo camino dentro del cementerio había sido desplazada la lápida y apoyada en el suelo sobre una tapia cercana, pero al mismo tiempo anunció que tal lápida sería repuesta a su lugar original, donde se instaló hace 30 años, y que se adecentaría su entorno para realzarlo y reforzar su sentido de homenaje a las víctimas de la Guerra Civil.

Sin embargo, IU no se da por satisfecha ya que han pasado tres meses y no se ha hecho nada, con lo que el lugar donde se encuentran los restos humanos de los fusilados entre 1937 y 1943 sigue cubierto por el cemento del nuevo camino interno del cementerio. Por ello, Pavón anuncia que IU recurrirá a las asociaciones de la memoria histórica, a los familiares de los fusilados e incluso a los tribunales nacionales o internacionales para denunciar lo que considera una situación “indigna”.

Izquierda Unida pide que la zona de los enterramiento se habilite como lugar de homenaje permanente a los fusilados y que se haga un acto de desagravio, además de abrir un expediente a los responsables de esta situación. Critica que esto haya pasado paradójicamente “con una alcaldesa socialista, que mira para otro lado a pesar de haber participado en un homenaje al alcalde cacereño Antonio Canales, uno de los fusilados”.

FUENTE:
http://www.hoy.es/20100713/local/caceres/fosa-fusilados-sigue-desaparecida-201007131320.html


Desde la ASOCIACION PARA LA RECUPERACION DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX), queremos manifestar nuestro profundo pesar por la situación denunciada, en el cementerio de la capital cacereña. Hace años que venimos reivindicando por toda nuestra región, la dignificación y conservación de todos los Lugares de Memoria (fosas comunes, parajes, cementerios, tapias, donde conste se produjeran fusilamientos o enterramientos, espacios represivos, cárceles y campos de concentración). Por ello, apelamos a que por la administración municipal competente, se tomen de forma inmediata y urgente, las medidas oportunas, para la pronta dignificación del lugar citado en el Cementerio de Cáceres, con la reposición de la placa y el debido acondicionamiento de lugar, como se ha anunciado hoy desde el consistorio, que asegura haber encargado un estudio (ya preparado), para modificar el proyecto y retirar el enlosado en esa parte y adecuar y dignificar el entorno.
Evitemos que lo que debe ser un lugar de memoria, dignidad y respeto, se convierta en un lugar de olvido.
La Asociación para la Recuperación para la Memoria Histórica de Extremadura, siempre ha considerado que la memoria necesita para expresarse de unos soportes externos, de unas marcas tangibles, de unos «lugares de memoria». Es en estos «lugares» donde la memoria se fija, lugares llenos de contenido cuya misión es bloquear la acción del olvido.

lunes, 5 de julio de 2010

Los vencidos tienen distinta memoria histórica que los vencedores…





No existe pleno conocimiento en grandes sectores de la población española de las atrocidades cometidas por el golpe militar del 1936 y la dictadura que estableció. Sólo los vencidos y sus descendientes conocieron en carne propia los fusilamientos, los encarcelamientos, las torturas, el exilio y sobre todo, la constante humillación con la que el régimen establecido por el golpe militar de 1936 intentó la destrucción psicológica del bando vencido, presentándolo como un bando antiespañol, criminal y asesino, perteneciente a una raza y/o cultura inferior (ver mi artículo El racismo del nacional-catolicismo, Público, 14.01.10). Y lo que es incluso más doloroso es que los vencidos no podían defenderse ni siquiera frente a sus hijos, pues hablar con ellos y transmitirles este conocimiento era ponerlos en peligro. Los vencidos y sus descendientes sufrieron una humillación y un terror constante que nunca experimentaron los hijos de los vencedores. Y la expresión más clara de ello es lo que ha ocurrido con las más de 150.000 personas asesinadas (cuyos cuerpos han desaparecido) y sus familiares. Hasta hace poco estaban prácticamente olvidados y abandonados, treinta y dos años después de haber terminado la dictadura.
Tales horribles experiencias no las conocen los descendientes de los vencedores. A esto me referí cuando, en un artículo reciente, critiqué a Javier Pradera, columnista de El Pais, por su animosidad hacia el intento del Juez Baltasar Garzón de llevar a los tribunales a los asesinos implicados en aquel régimen (animosidad expresada con gran cantidad de insultos hacia los que criticaban tal enjuiciamiento) (ver mi artículo Javier Pradera, la amnistía y la transición, El Plural, 17.05.10). Definí a Javier Pradera como “hijo de vencedores”, lo cual, no significaba (como se malinterpretó en algunas notas que recibí) que cuestionara su compromiso democrático (expresado en su pertenencia durante su juventud a la resistencia hacia la dictadura), sino que señalaba la falta de conocimiento que Pradera tuvo de lo que fue aquella dictadura, experiencia sentida sólo por los vencidos y sus descendientes, entre los cuales Pradera no se encontraba. Los descendientes de los vencidos tenemos un conocimiento y una memoria muy distinta a la de los vencedores. Y queremos que se conozca y que se denuncie lo ocurrido, pues es nuestro deseo que el régimen democrático actual sea continuador y heredero de aquel que España tuvo y por el cual lucharon nuestros padres, ya que estamos orgullosos de lo que nuestros padres hicieron y exigimos al Estado español que lo reconozca y los honre, lo cual no se ha estado haciendo. Es más, creemos que el Estado democrático español no debe considerarse una síntesis de dos sensibilidades, una heredera de la dictadura y la otra mitad heredera de la República. Este sentido de la equidistancia moral y política de lo que erróneamente se llaman los dos bandos (postura promovida por los vencedores y por sus descendientes), no puede ser aceptada en un estado democrático. Éste, para sostener y reproducir una cultura democrática, necesita condenar la dictadura y reconocer el carácter democrático de la República. El franquismo no puede tener ningún reconocimiento en España como propone otro vencedor, Gregorio Marañon, en su artículo en El País “La insobornable verdad” (28.06.10). Sería impensable que en Alemania, que padeció un régimen nazi (semejante al régimen fascista español), un periódico publicara un artículo que defendiera el reconocimiento moral y político de aquellos que impusieron el nazismo.
En realidad, esta resistencia a conocer el pasado, está en parte explicada, no sólo por el enorme dominio que las derechas tuvieron en el proceso de transición de la dictadura a la democracia, sino también por la resistencia de los hijos de los vencedores a que se conozca lo que hicieron sus antecesores, bien por activa o por pasiva, colaborando con el odiado régimen. El miedo a molestar a los descendientes de los vencedores y la excesiva timidez en recuperar y, con ello, corregir la memoria histórica, es indigno del enorme sacrificio de aquellos que lucharon por la democracia y sufrieron por ello. Es vergonzoso, por ejemplo, que la sede del gobierno socialista español, La Moncloa, defina en su web al dictador Franco sólo como político y militar sin nunca citar su componente golpista y dictatorial.


Las consecuencias de una transición inmodélica.


La transición, claramente inmodélica -pues dio lugar a una democracia muy incompleta, con gran dominio de las fuerzas conservadoras en los aparatos del estado- dio pie a un abanico electoral claramente sesgado a la derecha. Los partidos homologables a la derecha española en la Unión Europea, no son los partidos de derecha sino los de ultraderecha. Ejemplos de ello hay muchos. Uno de los más recientes es la respuesta de las derechas al caso del Juez Baltasar Garzón (llevado al Tribunal Supremo por el partido fascista) por su intento de enjuiciamiento al fascismo. El público español debe saber que la gran mayoría de medios informativos de derechas en Europa condenaron aquel enjuiciamiento. No así en España. Tanto las derechas españolas (los dirigentes del PP) como las catalanas, Artur Mas, dirigente de CiU y Juan José López Burniol (autor muy promocionado por la televisión pública catalana, TV3) se opusieron a ello. En realidad este último ha escrito varios artículos en El Periódico y, más recientemente, en La Vanguardia (“Razón moral y razón política”, 19.06.10), en el que sostiene que lo que él denomina ambos bandos tenían igual derecho moral y político, defendiendo así a los golpistas de 1936, con el argumento de que eran buenas personas y creían que luchaban por España. Tal argumento, con su relativismo moral, justifica toda serie de atrocidades pues raramente el que las realiza tiene conciencia que haga algo mal. Incluso Hitler y Franco, dos de los asesinos mayores que ha tenido Europa, creían que salvaban su país. Bajo este criterio, que a una persona se la juzgue viene determinado por sus propias intenciones o valores, independientemente del contexto donde se realizan sus acciones.
Esta equidistancia aparece también en Joaquín Leguina en un artículo en el que, partiendo de que muchos fascistas eran buenas personas y muchos republicanos eran asesinos, concluye que los dos bandos eran responsables o, como dijo Pérez-Reverte, todos “somos hijos de puta”, insulto gratuito a todos los que lucharon por la democracia, justificando tal insulto por la existencia de comportamientos censurables también en el lado republicano, ignorando que, mientras la represión era política de estado en la dictadura, no lo fue en el lado de la República. Según el criterio de equidistancia, sostenido por tales autores (todos ellos descendientes de vencedores) tampoco hubo ni buenos ni malos en la II Guerra Mundial, pues los aliados bombardearon Dresden destruyendo toda una ciudad alemana. Este relativismo lleva a una parálisis moral y política.No pueden evaluarse las atrocidades, sin embargo, sin ver el contexto en el que ocurren. De ahí que no todos los muertos sean iguales. Los curas y monjas asesinados, por ejemplo, eran parte de una institución beligerante en la Guerra, pues la Iglesia clamaba por un golpe militar antes de que éste tuviese lugar y la población era conocedora de tal provocación. Es comprensible, pues, que las clases populares odiaran a la Iglesia (hecho que la Iglesia, en su arrogancia, nunca se ha preguntado el porqué la odiaban). Decir esto no es justificar la expresión de tal odio, sino entenderlo. El hecho de que los curas y las monjas fueran buenas personas (es decir que seguían las pautas del comportamiento convencional) no las convirtió en inocentes. En realidad, en mi juventud conocí a muchos fascistas que eran también muy buenas personas, iban a misa, amaban a sus familias, ayudaban a sus vecinos pero que cuando veían sus intereses en peligro, colaboraban con la policía, que asesinaba, torturaba y exiliaba a aquellos que amenazaban sus intereses, lo cual ocurría con pleno conocimiento y aprobación de los fascistas buenas personas. En realidad, la perfecta novela o película antifascista todavía no se ha hecho. Tal novela tendría que explicar la vida de esta buena gente de la que habla Burniol, que cuando veían sus intereses en peligro apoyaron las crueldades más duras que los seres humanos han visto ocurrir en España.

La mal llamada reconciliación.


Una última nota. No es cierto que la transición se basara en una reconciliación. El hecho de que el joven republicano no apretase el gatillo que hubiera matado a Sánchez Mazas, en la novela de Javier Cercas, ha sido interpretado por muchos autores (como Santos Juliá) como el inicio de la reconciliación. No sé cuál es el intento de su autor, Javier Cercas (también hijo de vencedores). Pero me parece absurda tal observación. Aquel joven republicano tendría que haber apretado el gatillo, pues era una guerra contra el fascismo (el cual mató a miles y miles de demócratas) y Sánchez Mazas fue su ideólogo. Millones de hijos de vencidos no se han reconciliado con los vencedores. ¿Cómo puede la hija de un alcalde republicano asesinado por la Falange, cuyo cuerpo está enterrado en un lugar todavía desconocido, reconciliarse con el miembro del Tribunal Supremo que todavía defiende el golpe militar, o con el Sr. Burniol que indica que los golpistas merecen tanto respeto como su padre, el republicano enterrado?El aceptar que el conflicto civil se lleve a cabo no mediante el conflicto armado, sino a través de unas reglas (sesgadas en el caso español para favorecer a las derechas), como ocurrió en la transición, no quiere decir que hubiera reconciliación, por mucho que líderes de izquierda lo afirmaran durante la transición. Creerse esto es como creerse que la petición de Amnistía por parte de la población movilizada contra la dictadura incluía la petición de perdón a los asesinos, como algunos, incluyendo a Burniol, asumen. Si a una persona le roban su casa sin nunca recuperarla, no se le puede pedir que se reconcilie con el ladrón que continúa viviendo en su propiedad. Esto es lo que ha ocurrido en España. Ponga vencedor en lugar de ladrón y esto es lo que ha estado ocurriendo- los vencedores robaron la memoria histórica, haciendo de la suya, la historia de España. Y ahora se oponen a que se recupere la memoria de los vencidos que fueron los únicos que defendieron la democracia.
En la transición no hubo reconciliación. Hubo un acuerdo de no resolver el conflicto, que continúa existiendo, por vía de las armas. Se decidió hacerlo por reglas que intentaron ser democráticas, en un estado en que las derechas continuaron enraizadas en el aparato del Estado y en el que la competitividad política está sesgada para discriminar a las izquierdas, y ello como consecuencia de la debilidad de las fuerzas democráticas en aquel momento de la Transición. Ni que decir tiene que es más que probable que, considerando la correlación de fuerzas dentro del Estado en aquel periodo 1975-1978, no había otra alternativa. No es pues mi propósito denunciar aquel proceso. Lo que sí creo, sin embargo, es que fue un gran error de las izquierdas definir aquel proceso como modélico, pues el término implica que la democracia que determinó fuera también modélica o que los instrumentos y reglas que la Transición produjo permitan alcanzar tal democracia modélica, lo cual es fácil de mostrar que no es cierto. Es comprensible que las derechas lo definan como modélica. Pero las izquierdas no pueden ni deben considerarla como modélica pues ello implicaría renunciar a conseguir la democracia homologable a la existente en la mayoría de la Unión Europea, que el pueblo español se merece, sin frenos y cortapisas. Y ahí soy optimista. En la medida que el tiempo pasa, las nuevas generaciones no aceptarán este desequilibrio existente en el Estado español. Y las derechas son conscientes de ello. De ahí la enorme resistencia de los vencedores a impedir que se conozca la realidad de lo que pasó en España.


VICENÇ NAVARRO 05/07/2010.


Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Universidad Pompeu Fabra

miércoles, 30 de junio de 2010

¿Para cuando un Día de las Víctimas del Terrorismo franquista?

Fosa comun con fusilados por los franquistas, cementerio Badajoz. Agosto 1936.
El domingo pasado se celebró en el Congreso de los Diputados la primera edición del Día de las Víctimas del Terrorismo. La institucionalización de tal fecha comporta el recuerdo de las 1.382 personas que han perdido la vida como consecuencia de la violencia terrorista en los últimos cincuenta años, según datos del Ministerio del Interior. Nunca como el domingo estuve tan de acuerdo con las palabras del Jefe del Estado, pronunciadas en su alocución desde la tribuna del Congreso. Además de afirmar Juan Carlos I que acabar con la violencia terrorista, empleando todos los instrumentos del Estado de Derecho, es una prioridad insoslayable para todo país libre y democrático, el rey aseguró que las víctimas son un referente cívico, un símbolo de la firmeza de nuestro compromiso con la democracia y la libertad.


Dijo más el monarca y con todo estuve de acuerdo. Nada ni nadie -añadió- puede reparar la terrible pérdida de la vida de las víctimas ni sus profundas heridas y cicatrices, ni tampoco se puede compensar el terrible sufrimiento de sus familiares. Al honrarlas se cumple con la deuda inmensa de gratitud que tenemos contraída con ellas, afirmó el soberano. Todos tenemos el deber y la responsabilidad de agradecer su coraje, de proteger su dignidad, de garantizar sus derechos, de reparar su sufrimiento, afirmó Juan Carlos I.


Lo que pasa con todas estas justas y hermosas palabras es que su referencia no se constriñe en el ánimo de muchos españoles a ese millar largo de víctimas de la violencia, sobre todo si se tiene en cuenta que el día anterior, sábado, la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo concentró en la Puerta del Sol de Madrid a quienes reivindican también como víctimas del terror a 113.000 desaparecidos a causa de la represión franquista, iniciativa ciudadana que no se pudo celebrar en el Congreso de los Diputados fechas antes porque fue prohibida. De ese modo, el presidente de la institución, José Bono, no pudo decir de los 113.000 desaparecidos lo que el domingo afirmó en el Día Oficial de las Víctimas del Terrorismo: que la sede parlamentaria era el lugar idóneo para rendirles homenaje de afecto y gratitud, preservándolas del olvido.


Claro que ya sabemos que para Bono está proscrita la bandera republicana en la Cámara Baja, aunque la enseña tricolor represente no sólo el inicio de la democracia en España, sino la primera lucha de la democracia contra el fascismo internacional. Esa lucha sí se recuerda en Europa con afecto y gratitud.


Félix Población.

lunes, 28 de junio de 2010

Déficit democrático al enfrentarnos al pasado.


Franco es uno más en la web de la Moncloa
La página de Presidencia otorga trato de presidente del Gobierno al dictador y excluye la II República como periodo democrático.

Francisco Franco fue el "legítimo presidente del Gobierno de España durante una interminable legislatura que duró desde el 29 de septiembre de 1936 hasta el 8 de junio de 1973" (sic). El "político y militar" gallego como está definido en www.la-moncloa.es, es uno más de los "anteriores presidentes" de España. A diferencia de los portales presidenciales de Alemania, Italia o Portugal, el de la Moncloa equipara al presidente actual con el dictador.
El
listado que ofrece la web de la Moncloa se remonta a 1823, cuando Fernando VII ponía y quitaba a los ministros del Estado. Desde el eclesiástico Víctor Damián Saez hasta José Luis Rodríguez Zapatero, aparecen dos siglos de diversos presidentes. Entre ellos, Franco. Desde la Moncloa aseguran que es una simple "descripción histórica", pero a los ojos de un historiador respetado como Julián Casanova, "una página web de la Presidencia del Gobierno tendría que estar elaborada con rigor, conocimiento histórico y sin ocultación de las partes más oscuras de la historia".
La Moncloa se escuda en que el listado es una simple "descripción histórica"
Cada presidente cuenta con su biografía y
la de Franco es la de un militar golpista que emprendió "una dura represión contra los republicanos vencidos, al tiempo que comenzaba el proceso de institucionalización de un régimen corporativo y dictatorial". El resto de la biografía firmada por la enciclopedia Gran Espasa Universal y Gran Enciclopedia de España, del Grupo Enciclo SL, otorga una perspectiva internacional y económica de la dictadura. "Cuando una persona preside un régimen durante tanto tiempo, que ejecuta a miles de ciudadanos, viola sistemáticamente los derechos humanos, condena al exilio a miles de personas a perpetuidad, la Historia tiene que reflejar eso, antes que la construcción de pantanos, el desarrollo económico o los servicios a la patria", opina Casanova, catedrático de Historia de la Universidad de Zaragoza.
De Adenauer a Merkel.
En Alemania, los antecesores de la canciller Angela Merkel son tenidos en cuenta a partir de Konrad Adenauer, en 1949. Lo mismo ocurre en Italia, donde tanto la Presidencia del Gobierno como de la República se remontan sólo hasta 1948. En Portugal, queda diferenciado claramente el momento en el que se consigue la democracia. Argentina, que equipara en su listado a los presidentes de la dictadura militar con los Kirchner, describen, por ejemplo, a Jorge Rafael Videla como un hombre "sin actuación política conocida", que formó parte de un régimen "caracterizado por la represión". Es en el penúltimo párrafo donde se describen datos económicos de su gobierno.
"
Tendría que estar elaborada con rigor", denuncia el historiador Julián Casanova
La información que otorga el portal de la Moncloa es tan grosera que tiene un apartado titulado "Presidentes de la Democracia", que excluye el periodo republicano reventado por el golpe de Estado de 1936. "Si se entiende por democracia la actual, tendría que haber alusiones claras a la II República. También Alejandro Lerroux sería un presidente democrático, tras ser nombrado por el Parlamento que salió de las elecciones de noviembre de 1933", critica Casanova.
La historia oficial que la Moncloa divulga a través de la web dice que vivimos un periodo que comenzó en 1976. E incluye el primer mandato de Adolfo Suárez equiparado a su segundo, cuando ganó las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco. "Suárez, si lo consideramos presidente de la democracia, es desde junio de 1977 (y no desde julio de 1976), cuando salió del Parlamento representado por los diputados elegidos por sufragio universal masculino y femenino", explica Casanova.

Ejemplos en otros estados:
Alemania
En el buscador de la página web de la cancillería o del Gobierno alemán, no aparece nada si se busca el apellido Hitler. Algunos historiadores desaconsejan esta práctica puesto que es mejor explicar la historia que ocultarla. Sin embargo, la lista de ‘Chancellors', se remonta a 1949, después de la II Guerra Mundial, para dejar claro que hay una ruptura en el sistema político.
Argentina
"El triunfo en el Mundial de Fútbol de 1978, trasmitido por primera vez por televisión a color, permite que los argentinos salgan a festejar masivamente en las calles mientras otros compatriotas sufrían torturas en la Escuela de Mecánica de Armada, a pocos metros de donde se estaba jugando la final de fútbol". La web de la Casa Rosada Argentina da todo tipo de detalles del pasado.
Italia
Enrico e Nicola es el primer presidente de la actual República de Italia. "El 2 de junio 1946, los italianos van a votar por el referendo que conduce al nacimiento de la República y la elección de la Asamblea Constituyente", diferencia la jefatura del Estado en Italia. Tampoco la web de presidencia del Gobierno hace alguna comparación entre Silvio Berlusconi y Benito Mussolini.
Portugal
La web oficial de la presidencia del Gobierno en Portugal tiene un listado con los presidentes que se remonta tanto en el tiempo como la de la Moncloa. Sin embargo, diferencia claramente las etapas y en ningún momento aparecen al mismo nivel los presidentes elegidos democráticamente a partir de 1974 con el dictador militar António Oliveira de Salazar.
(PÚBLICO. DIEGO BARCALA MADRID 28/06/2010 ).

lunes, 14 de junio de 2010

CONTRA LA IMPUNIDAD

"No tuve juicio, ni abogado, ni sentencia, mi familia me sigue buscando".


Artistas y familiares de víctimas del franquismo han presentado este video que aquí reproducimos, realizado por la cineasta Azucena Rodríguez, en el que 15 escritores, actores y músicos ponen rostros y voz a otros tantos asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Ninguno de los artistas que participan en el vídeo ha cobrado por ello. "Nunca hemos sentido tan fuerte un personaje como ahora", ha explicado emocionado el actor Juan Diego. "

Cineastas, actores, músicos y escritores se meten en la piel de 15 asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura.

Estos son los 15 relatos separados en el vídeo por el estruendo de la descarga de un pelotón de fusilamiento.

Pedro Almodóvar interpreta a Virgilio Leret Ruiz, aviador, Jefe de las Fuerzas Aéreas de la Zona Oriental de Marruecos. Fue el primer militar asesinado por sus compañeros sublevados al amanecer del 18 de julio de 1936 en la Base Aérea Militar de Melilla. No tuvo ni abogado, ni juicio, ni sentencia. Sus hijas todavía lo están buscando. El cineasta no ha podido asistir a la presentación del vídeo porque estaba haciendo localizaciones para su próxima película, pero envió una nota en la que se leía: "No es una cuestión política, sino humana. España no debe olvidar la deuda que tiene con estas miles de familias".
Maribel Verdú pone voz a Primitiva Rodríguez, enlace de la guerrilla antifranquista, detenida el 6 de septiembre de 1947. Su sobrino iba con ella y vio cómo dos hombres la violaban detrás de unos arbustos mientras a él lo alejaban del lugar en una camioneta.
Javier Bardem es Francisco Escribano, un cabrero de 18 años al que fusilaron el 1 de julio de 1941 por haber robado "para los del monte" dos sacos de garbanzos, una manta, unas tijeras, seis calcetines, seis pañuelos y diez pesetas. En la misma tapia, y por el mismo delito, murieron su padre, dos de sus tíos y uno de sus primos.
Almudena Grandes se mete en la piel de Granada Garzón de la Hera. El cura de su pueblo la denunció por no estar casada por la Iglesia. Primero la excomulgaron, después, la raptaron y le raparon la cabeza. Fue fusilada con otras 16 mujeres. Después de enterrar sus cuerpos en un lugar desconocido, denunciaron a su marido. También fue asesinado, como el mayor de sus siete hijos. "Lo que han visto", ha dicho la escritora tras la presentación del vídeo, "no tiene que ver con el pasado de este país, sino con el presente, y sobre todo con su futuro. La democracia no puede seguir ignorando esta tragedia y caminando sobre el vacío. Esto no es un ejercicio nostálgico, sino una llamada a la reflexión sobre el tipo de país que queremos ser", ha añadido.
María Galiana, que antes de ser actriz fue maestra, recuerda la historia de Balbina Gayo Gutiérrez, maestra republicana, detenida el 9 de septiembre de 1936 y asesinada al día siguiente. A su marido, Ceferino Farfante Rodríguez, también maestro, lo mataron un día después, cuando fue a preguntar por ella. Dejaron tres hijas muy pequeñas que todavía los están buscando. Entre ellas, Hilda Farfante, que ha asistido, muy emocionada, a la presentación del vídeo. "Me ha parecido un grito contra tan largo y vergonzoso silencio. Nadie había hecho nada semejante por nuestros muertos. Gracias en nombre de 113.000 familias", ha dicho.
Juan Diego Botto es Santos Valentín Francisco Díaz, herrador, tesorero del Círculo Obrero. Fue detenido en agosto de 1936 y encerrado en un campo de concentración. En octubre de ese mismo año le fusilaron junto a otras seis personas en Villadangos del Páramo (León). Dejó siete hijos, el mayor de 17 años, el menor de 11 meses. Su cuerpo no ha sido recuperado. Botto ha agradecido esta mañana "el coraje, la generosidad y la inmensa paciencia que los familiares de las víctimas han demostrado todos estos años, desde la Transición", y ha deseado que el país "se ponga a su altura".
Carmen Machi pone voz a Isabel Picorel. El 26 de agosto de 1936 escapó de su casa junto a sus tres hijos, después de que la avisaran de que los falangistas iban a detenerla por sus simpatías republicanas y como castigo a su marido, quien, tras el golpe de Estado del 18 de julio, se había unido a las fuerzas democráticas republicanas de Asturias. Al volver a su casa para recoger algunas pertenencias fue detenida. La asesinaron junto a otros tres hombres en una cuneta en el municipio de Fresnedo.
Juan José Millás es Antonio Parra Ortega, un jornalero de 34 años, asesinado el 4 de septiembre de 1936. Tenía dos hijos y dos meses después de que lo asesinaran nació su hija Antonia que ha viajado desde Marchena a Madrid para ver el vídeo. "Me ha emocionado mucho conocerla", ha dicho Millás, al que le había impresionado mucho sobre todo, una imagen de la historia de Antonio Parra. "Su mujer enterró los libros que había en casa en el patio porque ella sabía que lo habían matado por leer".
Aitana Sánchez-Gijón recuerda a Julia Conesa, una de las 13 rosas. En mayo de 1939 un conocido de su novio la denunció a la policía. La fusilaron el 5 de agosto. Tenía 19 años. La actriz, muy emocionada, ha reconocido, tras ver el vídeo, que le estaba costando "mantener la compostura". "La democracia no es completa si no hay reparación. Ya basta", ha dicho.
Paco León se pone en la piel de su bisabuelo, Joaquín León Trejo, maestro de escuela en un pueblo de Sevilla. Un alumno le denunció por republicano. Le fusilaron a él y a sus dos hermanos.
Pilar Bardem habla en nombre de María Álvarez, que durante años ayudó a los guerrilleros antifranquistas. Fue asesinada con su hermano Marcelino en julio de 1951.
José Manuel Seda recuerda a Gerardo González Iglesias, jornalero, militante de UGT y padre de cuatro hijos. Al comienzo de la guerra se alistó como miliciano. Fue fusilado el 5 de marzo de 1938. Fue a parar a una fosa común. Sus hermanos Ángel, de 32 años y Ramón, de 26, también fueron asesinados. En la presentación del vídeo ha destacado la valentía de los que, como Gerardo González, habían dado su vida por defender sus convicciones. "Me pregunto si yo sería capaz de tirarme al monte para defender lo que creo".
Hugo Silva es José Villalibre Toral, albañil y labrador. El 22 de agosto de 1936 fueron a buscarlo un grupo de falangistas, que lo asesinaron horas después. Tampoco tuvo ni abogado, ni juicio, ni sentencia.
Miguel Ríos recuerda a Severiano Rivas, alcalde republicano. Fue detenido en 1936 mientras estaba tomando un café. A los dos meses, le pegaron un tiro y abandonaron su cuerpo en los alrededores del cementerio.
Juan Diego es Feliciano Marcos Brasa, de Destriana (León), miembro de las Juventudes Socialistas de su localidad natal e hijo de Higinio Marcos Pérez, presidente de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra. A finales de julio de 1936, Feliciano fue secuestrado en su pueblo y torturado, asesinado y enterrado en un paraje alejado varios kilómetros. En octubre de ese mismo año su padre fue también asesinado junto a dos vecinos.

Y TANTOS Y TANTOS MÁS... ¿HASTA CUANDO?.

domingo, 30 de mayo de 2010

Las víctimas de Franco y el laberinto de la justicia


España es el segundo país con más desaparecidos en la historia reciente, después de Camboya. En torno a 114.000 cadáveres, víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, aún yacen sin identificar en cunetas y fosas comunes. Un Estado democrático no debería permitirse semejante aberración, pero, desafortunadamente, en la sociedad española aún existen fuerzas muy poderosas que impiden la superación de lo que constituye a todas luces una anomalía histórica. El juez Baltasar Garzón, que osó atender varias denuncias por crímenes de la dictadura, fue conminado a inhibirse del caso y sometido a un implacable acoso jurídico, político y mediático.


¿Y qué ha sucedido con los expedientes que Garzón trasladó a los distintos juzgados ordinarios para que continuasen la investigación? Muchos han sido archivados sin que mediara diligencia alguna. Otros duermen en la estantería del juzgado. Sólo unos pocos siguen su curso, en la mayoría de los casos con suma lentitud. Bastante tendrán que cambiar las tornas para que las víctimas del franquismo descansen por fin en paz y para que sus familiares encuentren la justicia que llevan años reclamando. Los testimonios recogidos en estas páginas son estremecedores y deberían servir como golpe de conciencia para reactivar la recuperación de la memoria.


La invocación de la preconstitucional Ley de Amnistía en estos casos es, cuando menos, discutible. España está suscrita a convenios internacionales sobre crímenes contra la humanidad que la superan en jerarquía normativa. Y, en cualquier caso, reputados juristas coinciden en que, para aplicar una amnistía o decidir la prescripción de un delito, antes hay que establecer el delito en cuestión, lo cual exige un procedimiento judicial. Pero adentrarse en esos laberintos entraña riesgos, como ha comprobado en sus carnes el juez Garzón.


Marco Schwartz.


Publicado en PÚBLICO. (30.05.2010).

martes, 25 de mayo de 2010

“Memoria Vigilada”


LA ASOCIACION PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE EXTREMADURA (ARMHEX), ORGANIZA Y LES INVITA LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO:


Memoria Vigilada”


Un libro de ENRIQUETA DE LA CRUZ.


JUEVES, 27 DE MAYO, DE 2010.20:30 HORAS.


Patio de Columnas del Palacio de la Diputación de Badajoz.Calle Obispo San Juan de Ribera,6. Badajoz.


Se trata de la tercera obra de Enriqueta de la Cruz y es un homenaje a Extremadura, su tierra natal, y a la II República.

Se trata de la historia centrada en Extremadura, de una familia que puede ser cualquier familia de España posterior a la Guerra Civil. Investigar un episodio del pasado familiar se va complicando hasta revelar una terrible verdad sobre la España de la posguerra y la Transición. Se trata de un inquietante viaje a lo más oculto de los poderes e intereses que luchan por mantener en su sitio la losa del olvido y el pasado.

“Memoria vigilada” nos ofrece una perspectiva inédita sobre el trasfondo de la lucha por recuperar la memoria histórica democrática y romper la impunidad del franquismo.

En clave de novela negra, Enriqueta de la Cruz denuncia la sórdida lucha de los oscuros poderes que intentan impedir la recuperación de la memoria, colectiva e individual, la recuperación de los valores que animaron a La República; que se reconozcan públicamente los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación y que se juzguen los crímenes contra la humanidad que basaron la dictadura. Esta novela es un homenaje a los hombres y mujeres que luchan por recuperar de las fosas a sus muertos y su memoria, el reconocimiento a su dignidad. También es un homenaje a Extremadura, donde vivió su infancia, tierra que impregna esta novela. Recuerdos de Extremadura, lenguaje, olores, historias dentro de la gran Historia… El libro está editado por Silente, en su colección Narrativa y cuenta con una portada del prestigioso dibujante, Juan Kalvellido.

Según la propia autora “es una obra que pretende provocar reacciones en el lector, sobre todo, animarle a que mire a su alrededor desde otras perspectivas que las que impone esos prejuicios tan asentados, que condicionan continuamente qué tenemos que pensar y decir”.

“Los personajes de esta novela –añade De la Cruz- llaman a las cosas por su nombre (por el nombre que muchas personas las conoce pero no se atreven a utilizar), rompen el silencio y el miedo con la esperanza de recomponer sus vidas, pero son la alegoría de una situación más general llena aún de mentiras que son alimentadas por un lenguaje conductista y castrante; unas mentiras que nos vuelven hipócritas, cínicos y poco comprometidos con nuestra sociedad. Esta novela pretende romper ese cerco partiendo de verdades que escuecen pero son imprescindibles para encarar el futuro de manera limpia”.

Fruto de una investigación exhaustiva, la novela, planteada como novela de acción, intriga, psicológica, histórica y actual a un tiempo, nos presenta el momento en que vivimos lleno de interrogantes y zonas oscuras que los personajes desvelarán de manera apasionada, inquietante y cruda, pero también desde la ternura y la fuerza de las emociones humanas, desde el deseo de mejora y desde la esperanza siempre.

“Memoria vigilada”, viene a formar parte de una trilogía no pretendida, junto con “El testamento de la Liga Santa” y “Nada es lo que parece” (las novelas anteriores de la autora), pues las tres obras, cada una con su propio lenguaje y ritmo, completan un cuadro de conjunto sobre nuestro país. Lo no contado, lo evitado, de la Transición; la globalización en su versión española y la sombra del pasado sobre el momento actual, respectivamente.

“La mirada literaria permite contemplar todos estos asuntos desde ángulos especiales, consigue que el lector reflexione y al tiempo y fundamentalmente, que se divierta y disfrute”, subraya la autora.

La obra de Enriqueta de la Cruz es siempre comprometida y entronca con la tradición literaria española, pues en todos los tiempos encontramos ejemplos admirables de las más acerbas críticas y el retrato desnudo de la sociedad de ese momento con esas caras ocultas también.

Huyendo del simplismo, de convencionalismos, de la comodidad del tópico, del libro rosa, del aburrido tono monocorde que se impuso con la dictadura y aún tiene ramificaciones importantes; la autora pretende entablar un diálogo vivificante con el lector. De ahí que presente situaciones, planteamientos, escenas, puntos de vista controvertidos, que permiten romper la rutina de pensamiento plano, políticamente correcto y bendecido.

La obra, como esta misma novela también está impregnada de periodismo, de reportaje, de crónica de actualidad y lo está muy a propósito, en el lenguaje, en el planteamiento cuasi cinematográfico o de instantánea de algunas escenas o personajes, en el ritmo y estructura y en la inspiración de contenidos, en la materia prima de que se alimenta, pues la autora opina que los temas hay que buscarlos en la calle y la literatura debe estar lo más pegada posible a las personas y sus inquietudes en estos tiempos que corren.

Enriqueta de la Cruz, nació en Fuente del Maestre (Badajoz) y reside en Madrid desde su infancia. Además de escritora, es periodista. Ha trabajado entre otros medios en Radio Nacional de España, Cambio 16, Ya, Nuevo Lunes y ha sido asesora del Ministerio de Economía, además de estar vinculada a la Unión General de Trabajadores. Es experta en información laboral, política nacional y nuevas tecnologías de la información. Es miembro de la Asociación de Escritores Extremeños.

jueves, 20 de mayo de 2010

"La alta instancia judicial es sociológicamente franquista"


Juan José del Águila. Magistrado. Autor de la obra ‘El TOP. La represión de la libertad (1963-1977)’



Nadie conoce el siniestro Tribunal de Orden Público franquista (TOP) tan bien como Juan José del Águila (Torremolinos, Málaga, 1943). Primero, como víctima: estuvo un año preso, en 1969. Luego, como abogado vinculado a CCOO y el PCE, defendió a decenas de activistas condenados de antemano, lo que le valió otro paso por la cárcel, en 1973. Y, finalmente, como estudioso: al TOP dedicó su tesis doctoral, una versión reducida de la cual publicó con el título El TOP. La represión de la libertad, 1963-1977(Planeta, 2001).


Del Águila accedió a la magistratura en 1989 y a sus 67 años sigue al pie del cañón: en el juzgado de lo Social número 21 de Madrid y aprovechando ratos libres para investigar la represión franquista y la complicidad del mundo judicial.


¿Qué opina del revuelo por lo que dijo Jiménez Villarejo sobre el TOP?


Muchos medios manipularon lo que dijo. Es obvio que no hablaba de los magistrados actuales porque por una cuestión meramente biológica sería imposible que hubieran sido del TOP. Lo que dijo es que hubo un alto grado de colaboración y complicidad del entramado judicial con el franquismo. Y esto es una evidencia.


¿Pero qué tienen que ver las instituciones actuales con las de la Justicia' franquista?


Mire, el Tribunal Supremo editó en 2006 un libro autolaudatorio, carísimo. Y el mensaje que transmite respecto al franquismo es la continuidad legal: al principio y al final. El libro habla de todo, pero pasa de puntillas sobre el franquismo. No se cuenta que en la sede del Tribunal Supremo se celebraron miles de consejos de guerra, se ignora cómo los miembros de la carrera judicial participaron activamente en la represión: en la magistraturas de Trabajo de estilo fascista, en los tribunales para la represión del comunismo, la masonería y las responsabilidades políticas, en múltiples comisiones mixtas... ¡Ni siquiera se menciona el TOP, que fue una creación judicial al 100% y cuyas sentencias eran revisadas por el Supremo!


¿La transición no fue completa en el mundo judicial?


No hubo ruptura en ningún ámbito judicial ni político. Ahora no deberíamos extrañarnos de lo que pasa. A día de hoy, las altas instancias judiciales son sociológicamente franquistas. Sobre todo en su concepción del orden. Lo que sucede en la Sala de lo Militar del Supremo es llamativo. Siguen considerando justas sentencias fruto de consejos de guerra con el argumento de la seguridad jurídica. Algo así sería difícilmente asimilable en un país democrático.


¿Y las nuevas generaciones?


Ni una sola de las convocatorias a oposiciones a jueces y fiscales desde 1977 ha incluido alguna materia que trate la represión. ¡Ni una línea del TOP! Imagine un juez de 35 años: ni se lo contaron en la escuela, ni en la universidad, ni tiene que estudiarlo para las oposiciones. ¿Qué se le puede pedir?


¿Quién es el responsable?


Todas las instituciones clave han asumido un pacto de silencio: el Tribunal Supremo, la Fiscalía, el Consejo General del Poder Judicial, los sucesivos ministerios de Justicia... El Ministerio Fiscal también editó recientemente un lujoso libro autolaudatorio. Se remonta nada menos que hasta el siglo XIII, pero no dedica ni una línea a la Causa General que en 1943 Franco encargó a la Fiscalía General. Ni una línea para la represión.


¿Los problemas de Garzón se explican por intentar investigar el franquismo?


Garzón es un personaje muy polémico y desenfoca la cuestión central sobre el estado de la justicia en España el tener que opinar sobre él. Pero está claro que es una monstruosidad que el Supremo se dedique a esto.


La mayoría de juzgados que recibieron su causa ha archivado sin investigar.


Era previsible. ¿Cómo van a tener sensibilidad si no conocen lo que pasó? Tengo compañeros que no saben qué es el TOP. Cuando publiqué el libro, ninguna de las muchas publicaciones del CGPJ le dedicó ni una línea. Tampoco las asociaciones de judiciales, ni siquiera las progresistas. Me parece muy sintomático. Hubiera entendido críticas despiadadas. Pero hubo silencio sepulcral y eso que lo editaba una editorial como Planeta. Hay una actitud deliberada para que estos hechos no se conozcan.

Publicado en el diario PUBLICO. (20.05.2010).

lunes, 17 de mayo de 2010

NUESTRO AMIGO, EL HISTORIADOR FRANCISCO ESPINOSA MAESTRE, Premio Andalucía de Memoria Histórica


El Jurado del Premio Andalucía de Memoria Histórica, reunido el 17 de Mayo de 2010, en la sede de la Conserjería de Gobernación y Justicia, ha fallado los galardones correspondientes a su I Edición.



El Premio a la trayectoria personal ha sido para Francisco Espinosa Maestre, historiador y doctor en historia; Director Cientifico del proyecto "Todos los Nombres"; autor de diversos libros de historia y memoria histórica; miembro de la comisión que asesoró al juez Garzón en el auto sobre "los crimnes del franquismo y autor del "informe sobre la represión franquista"; brillante articulista y documentadísimo conferenciante, extremeño de origen (nació en Villafranca de los Barros), aunque afincado en Sevilla y miembro de nuestra Asociación.


Nos gratulamos de ese Premio, y transmitimos desde aquí nuestras felicitaciones por la concesión del galardón, animándole desde esta tierra natal suya, que tanto le debe en cuanto a la recuperación de la memoria, por sus rigurosas investigaciones, a perseverar en su trabajo.


El Jurado de la I Edición de Premio Andalucía de Memoria Histórica ha estado presidido por el Viceconsejero de Gobernación y Justicia e integrado por los historiadores Carmen Fernández Albendiz; Victoria Fernández Luceño; José Mª García Márquez; Cocha Langa y Fernando Martínez; el Director del Centro de Estudios Andaluces Demetrio Pérez Carretero así como por el Comisario de Memoria Histórica de la Junta de Andalucía.


Los Premios serán entregados en un acto a celebrar en el Teatro Isidoro Maiquez de Granada el próximo viernes 28 de mayo, a las 19.30h., presidido por el Consejero de Gobernación y Justicia de la Junta de Andalucía, Luís Pizarro.


Francisco Espinosa Maestre. Historiador, Doctor en Historia (natural Villafranca de los Barros, Badajoz, aunque afincado profesionalmente en Sevilla desde hace años, miembro desde sus inicios de nuestra asociación ARMHEX), fue miembro del "Comité pericial de expertos" que asesoró al juez Garzón y autor del “Informe sobre la represión franquista” que se unió a la causa 399/2006-E, del Juzgado Central de instruccion nº 5. Ha trabajado intensamente sobre el tema de la destrucción de la República en el suroeste. Entre sus investigaciones y más sobresalientes publicaciones cabría destacar “La guerra civil en Huelva” (1996), “La justicia de Queipo” (2000), “La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz” (2003), “Contra el olvido” (2006), obra que incluye “El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española”, "La primavera del Frente Popular" (2007) y "Callar al mensajero". Ha colaborado igualmente en obras colectivas como: “Sevilla, 1936. Sublevación fascista y represión” (1990) “Morir, matar, sobrevivir” (2002), coordinadas respectivamente por Alfonso Braojos y Julián Casanova, y, en unión de Manuel Ruiz Romero, en la edición de las memorias del socialista ayamontino “Miguel Domínguez Soler: Ayamonte, 1936. Diario de un fugitivo”. Tambien ha colaborado en la obra colectiva "La gran represión" (2009), coordinada por la profesora Mirta Nuñez. Actualmente es profesor y pertenece al grupo de investigación del Departamento de Historia Económica de la Universidad de Sevilla. También es coordinador del proyecto “Todos los Nombres”.

miércoles, 5 de mayo de 2010

5 de Mayo, 65º aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi de Mauthausen


Homenaje y Reconocimiento a todos los republicanos extremeños que murieron en dicho Campo.


Fueron enviados alrededor de 7.300 republicanos españoles a Mauthausen, de los que sólo sobrevivieron 2.700. Otros miles de republicanos españoles fueron a parar de forma obligada a diversos campos de concentración o de exterminio. De aquella tragedia, no se libraron tampoco los niños. En los primeros días de la ocupación alemana, los nazis deportaron a familias españolas enteras e internaron a los niños adolescentes en el campo de Mauthausen, después de haberlos separado de sus padres. 16 niños fueron asesinados en Ravensbrück. Requerido por las autoridades nazis para determinar el destino de los prisioneros, el Gobierno de Franco negó la condición de españoles de los mismos abandonolos a su trágico final; de ahí que los republicanos de Mauthausen llevaran el triángulo azul de los apátridas, con una S —de Spanier— en el centro.
Nos sumamos al recuerdo del sufrimiento de los más de 10.000 republicanos españoles que sufrieron y murieron en los campos nazis de Mauthausen, Dachau, Buchenwald, Oranienburg -Sachsenhausen, Neuengamme, Flossenburg, etc.


Poco se ha hecho por parte de nuestras instituciones para visualizar en Extremadura a aquellas víctimas extremeñas del horror nazi (que fueron asesinadas con la imprescindible colaboración del franquismo y de su representante ante Hitler, Serrano Suñer).


En 2006, gracias al trabajo de investigación realizada por los profesores Benito Bermejo y Sandra Checa, en su "Libro memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945)", conocemos los nombres de todos ellos.


Son 274 republicanos extremeños -216 de la provincia de Badajoz y 56 de la provincia de Cáceres- los que murieron asesinados en el campo de concentración nazi de Mauthausen. Fueron conducidos allí tras ser capturados por las tropas alemanas en Francia, país en el se habían exiliado en 1939 huyendo de la represión franquista tras el fin de la Guerra Civil española, y pasaron a formar parte de la enorme lista de víctimas que perecieron en aquel lugar


El 8 de mayo de 2005 se conseguía, no sin ciertas dificultades, que por primera vez un alto representante del Gobierno de España (el Presidente José L. Rodríguez Zapatero), hicieran acto de presencia en las instalaciones (Memorial) de Mauthausen y presentaran un reconocimiento institucional a las víctimas y sobrevivientes del Holocausto.


EXTREMEÑOS DEPORTADOS MUERTOS EN MAUTHAUSEN

PROVINCIA DE BADAJOZ


Pueblo o ciudad de origen. Nombre y apellidos.

Ahillones: Antonio Martín Pilar, Juan Mateo Hernández y Francisco Romero Guerrero.
Albuera (La): Arturo Romero Martínez.
Alburquerque: Antonio Gemio Sánchez.
Alconchel: Ramón Arboleda Silva y Plácido Vargas González.
Aljucén: José Prieto Barrero.
Almendral: Manuel Álvarez Romero y José Nogales Domínguez.
Almendralejo: Abad Gutiérrez Mije y Diego Muñoz Caro.
Arroyo de San Serván: Manuel Cangas Barro.
Azuaga: Vicente Burgos Prida, José Carrizosa Rodríguez, Juan Chavero Zapata, Fernando Fernández Luján, José Antonio Gallego Hernández, José Grueso Muñoz, Agustín Merino González, Manuel Naranjo Ojeda, José Pulgarín Bermejo, José Ramírez Domínguez, Rafael Rico Gala, Luis Ruiz Sabido, Manuel Sáez Murillo, Roque Saez Murillo, Antonio Vera Expósito y Manuel Vizuete Carrizoza.
Badajoz: Isidoro Barrena Regalado, Federico Lencero Peliz, Luis Medino Montes, Demetrio Morales Morales, Cirilo Moreno Rivera y Francisco Serrano.
Benquerencia de la Serena: Manuel Arena Murillo.
Berlanga: Antonio Hernández Rodríguez y José Antonio Sarabia Vázquez.
Bienvenida: Jesús Pérez Ortiz.
Burguillos del Cerro: Antonio Cerrajero Jiménez.
Cabeza de Buey: Joaquín Calderón Rodríguez, José Domínguez Calvo y Agustín García-Risco Claro.
Castilblanco: Vicente Bermejo Rivero.
Castuera: Gerónimo López Fernández y Francisco Sánchez Custodio.
Coronada (La): Ramón Orejudo Orellana.
Don Álvaro: Ángel Camacho Mateo.
Don Benito: Luis Álvarez Palomero, Ramón Cerrato Ramos, Luis Chaparro Rodríguez, Vicente Díaz Capilla, Felipe Gómez Rodríguez, Manuel Lama Barjola, Juan Nieto Cerrato y José Quirós González.
Esparragosa de la Serena: Cándido Benítez Bastias, Leopoldo Caballero Dávila, Pedro Campos Cáceres y Manuel Rosa Villar.
Fregenal de la Sierra: Antonio Martínez Pérez.
Fuenlabrada de los Montes: Felipe Barbo Ramírez, Vicente Camarero Picatostes y Ginés Higuera Toledo.
Fuente de Cantos: José Aradilla Domínguez, Ricardo Arteaga Yerga, Benito Borrego Berjano, José María Delgado Lebrato, Teófilo Fernández Barriente, José Fernández Saez de Tejada, Casimiro García Becerra, José Jiménez López, Javier González Muñoz, Antonio Goya Diosdado, Casildo Hernández González, Luis Lamilla Sánchez, Manuel Lamilla Sánchez, Celedonio Lobato Yerga, Rafael Lobato Yerga, José Macarro Robles, Bautista Miranda Duarte, Antonio Moreno Cortés, Casimiro Nuñez Giménez, Rafael Real Santos, Santiago Rojas Hernández y Bernardo Roldán Carrasco.
Fuente del Arco: Antonio Rubio Barragán.
Garbayuela: Ciriaco Camacho Rayo.
Granja de Torrehermosa: Manuel Calero Díaz, Juan García Garrido, Manuel Gutiérrez López, José Antonio Ordóñez Cano y Emilio Santiago Hinojosa.
Guareña: José Barrero Román, Santiago Isidoro Rodríguez, Federico López, Mateo Palmarín Moruno, Pedro Pascual Monago, Valentín Pérez Palomares y Antonio Ramos Ortega.
Haba (La): Julián Capilla Manzano.
Helechal: Miguel Calvo Sánchez.
Herrera del Duque: Pedro Bonilla Quilez, Higinio Muga Calderón y Santos Sanandrés Díaz.
Higuera de la Serena: Pedro Merino Romero.
Hornachos: Joaquín González Sánchez, Antonio Muñoz González y Miguel Salguedo Nieto.
Jerez de los Caballeros: Alfonso Fernández Navarro, Sebastián Matamoros Albano y Florentino Vega Delgado.
Llera: Antonio Carrasco Tapias, Alfonso Macía Barrero, Joaquín Macía Barrero y Manuel Piña Barrero.
Llerena: Diego Florido Manzanares.
Magacela: Félix Donoso Donoso.
Maguilla: Lorenzo Bermejo Molina.
Malpartida de la Serena: Domingo Calderón Algaba.
Medina de las Torres: Ceferino Ramírez Rey.
Mérida: Sebastián Barrena Tobal, Antonio Gallardo Sánchez y Alejandro Jiménez Cruz.
Navalvillar de Pela: Francisco Moñino Gallardo, Luis Pastor Juan y Pedro Trenado Serrano.
Oliva de la Frontera: Juan Macarro Delgado, Vicente Márquez Pérez, Antonio Soto Torrado, Antonio Torrado Balcalegro y Miguel Torrado.
Olivenza: Librado Almeida Martínez, Antonio Cayero Vivas, Manuel García Jara, Antonio González Álvarez, Vicente Hurtado Álvarez, José Martínez Rodríguez, Gabriel Méndez Sousa y Aurelio Ramallo Martínez.
San Rafael de Olivenza: Raimundo Escudero Bravo.
Orellana la Vieja: Ramón Carmona Marfil y Emilio Collado Saez.
Palomas: Antonio Espinosa Seguro, Dámaso Pozo Trejo.
Peñalsordo: Feliciano Giménez Donaire.
Peraleda del Zaucejo: Juan Trujillo Trujillo.
Puebla de Alcocer: Emilio Murillo Cerrato.
Quintana de la Serena: Diego Benítez Tejada, Cecilio Hidalgo Martín, Tiburcio Murillo Guisado y Lorenzo Trejo Romero.
Rena: Adolfo Cabeza Fernández.
Retamal de Llerena: Emilio Algaba Naranjo, Antonio Godoy Pinto y Juan Tamallo Pinto.
Ribera del Fresno: Jorge Báez Asensio, Pedro Caballo Vázquez, Juan González Lozano, Severo Megías Vacas, Antonio Pizarro Delgado, José Rodríguez Toro, Luciano Suárez González, Santiago Vital Enríquez e Isidro Zapata Meneses.
Salvatierra de los Barros: Juan Sosa Olivera.
Santa Amalia: Juan Facila Nieto y Juan Gómez Rebollo.
Siruela: Juan Cabello Cabello y José Camacho Recio.
Talarrubias: Agustín Paniagua Peco.
Talavera la Real: José Becerra Domínguez y Manuel García Fernández.
Valencia de las Torres: Lino Agudelo Pilar, José Cabanillas y Juan Cabrera Escuder.
Valencia del Mombuey: Joaquín Díaz Gudiño.
Valencia del Ventoso: Joaquín Delgado Bravo, José de los Reyes Nuñez y Manuel Sánchez López.
Valverde de Leganés: Miguel Aparicio Espejo, Luis Espejo Bravo, Juan Gimeno Olivera, Manuel Gimeno Olivera, Anselmo Hernández Bravo, Justo Sánchez Acebedo, Eugenio Torres Antúnez y Ángel Velázquez Bravo.
Valverde de Llerena: José Bravo y José Vera Llanes.
Valverde de Mérida: Pedro Pajuelo Manzano.
Villafranca de los Barros: José Hernández Suárez, José Hidalgo González y Manuel Torres Martín.
Villagonzalo: Lorenzo Espinosa Casablanca, Alonso García Castanera y Luis Mendoza Fernández.
Villalba de los Barros: Domingo Diosdado Martínez.
Villanueva de la Serena: José Atanasio González, Francisco Carmona Casilla, Juan García Acedo, Pablo González Escobar, Andrés Olivares Barjola y Juan Sánchez Santos.
Villanueva del Fresno: Manuel Fernández López.
Villar del Rey: Dionisio Alvarado Rodríguez, Lázaro Márquez Nevado y Guillermo Moreno García.
Villarta de los Montes: Víctor Ferrera Garrido.
Zafra: Julián Moreno Patarro.
Zalamea de la Serena: Ezequiel Jara Doblado.
Zarza (La): Gerónimo Benítez Dicha, Lucas Benítez Trinidad, Ildefonso Flores Trinidad y José Paredes Monje.

PROVINCIA DE CÁCERES

Aldea del Cano: Graciano Gil Iglesias y Enrique Giménez García.
Alía: Teodoro Laguna Belvís y Plácido Moyano Rodríguez
Arroyomolinos: Francisco Vasco Cortés.
Baños de Montemayor: Máximo Cabezalí Paniagua.
Berrocalejo: Elías Fernández Martín, José Fernández Martín, Agapito Mesa Bravo, Aurelio Pedraza Paniagua.
Cáceres: Juan Montero Ruiz(?), y José Polo Mirón.
Cadalso: Celestino Carbajal Pérez.
Cañamero: Eugenio Bau Rodríguez, Rafael Broncano Barba, Francisco Durán Domínguez, Santiago González Sánchez.
Casar de Cáceres: Manuel Andrada Rey.
Casas de Miravete: Máximo Montes Izquierdo.
Casas del Monte:Tomás Iglesias Iglesias.
Casatejada: Juan Nuevo Vázquez y Félix Sobrino Vaquero.
Casillas de Coria: Teodoro Martín Gutiérrez.
Castañar de Ibor:Teodoro Carretero González.
Coria:Moisés Dorado Rivera.
Garciaz: Simón Carrasco Fernández.
Guadalupe: Víctor Gamino Quiroga y David Sánchez.
Guijo de Coria: José Iglesias.
Jerte:Víctor Blanco Calles.
Madroñera: Ramón Bardo (?), Alfonso Bonilla Díaz e Isidoro Sánchez.
Malpartida de Plasencia: Bernabé Tomé Ovejero.
Miajadas: Felipe Díaz Cruz, Miguel Sosa Tostado (?), Vicente Martín Manuel.
Navalmoral: Manuel Sánchez García.
Sierra de Fuentes: José Iglesias Rivera.
Solana-Cabañas: Vicente Pina Seco.
Talavera la Vieja: Fermín Arroyo Morón, Román Gallego Fernández, Saturnino Giménez Fernández, Jacinto Manzano Sánchez y Segundo Tejeda Giménez.
Talaveruela de la Vera: Cecilio Baena.
Talayuela: Bonifacio Blázquez Fernández y Salvador López Giménez.
Tejeda de Tiétar: Wenceslao Muñoz Lobato.
Valdelacasa de Tajo: Andrés Toribio Blázquez.
Valverde del Fresno: Pedro García Margallo.
Villanueva dela Vera: Luis Morén Gómez.
Villar del Pedroso: Sixto Díaz Jarillo y Saturnino Rivera Álvarez.
Villar del Pedroso-Navatrasierra: Celestino Garvín Delgado y Julián Rivero Garvín.


LA ARMHEX, DESDE AQUÍ PIDE LAS DIPUTACIONES DE BADAJOZ Y CÁCERES, Y A LOS AYUNTAMIENTOS EXTREMEÑOS, DE DONDE SON NATURALES, ACTUACIONES DE RECONOCIMIENTO Y HOMENAJE DE SUS VECINOS, QUE FUERON EXTERMINADOS EN DICHO CAMPO.


HASTA LA FECHA SÓLO EL PEQUEÑO PUEBLO DE GARBAYUELA, GRACIAS EN PARTE AL EMPEÑO PERSONAL DE SU ALCALDESA, HA COLOCADO, EL PASADO 1 DE FEBRERO DE 2010, EN LA FACHADA DE SU CASA CONSISTORIAL, UNA PLACA DE RECONOCIMIENTO Y RECUERDO A CIRIACO CAMACHO RAYO, CONCEJAL REPUBLICANO QUE FUE ASESINADO en el campo de Gussen, un ramal del campo de exterminio nazi de Mauthausen.


Hoy 5 de Mayo de 2010, la Diputación de Sevilla y la Junta de Andalucía, procederán a realizar un acto de Homenaje y Reconocimiento a estas víctimas olvidadas, con el montaje de una placa con los nombres de los 80 naturales de la provincia de Sevilla —de los 114 consignados hasta el momento, de los que sólo 34 sobrevivieron— que fueron asesinados (76) y desparecidos (4).


¿Para cuando las Diputaciones de Badajoz y de Cáceres harán los mismo?.


¿Para cuando los Ayuntamientos extremeños seguirán el ejemplo de Garbayuela?.



Esperamos que cunda el ejemplo cuanto antes.


martes, 4 de mayo de 2010

“Pero hay una Justicia Universal”


Para analizar el grave descenso de la credibilidad que deben ofrecer los jueces y tribunales, en este caso la Sala Segunda del Tribunal Supremo, parece oportuno partir de las siguientes afirmaciones cuasi axiomáticas.


-Primera.- El Poder Político en una sociedad organizada, a semejanza de la materia, ni se crea ni se destruye, SOLO SE TRANSFORMA .Díficilmente se puede hablar de “vacío de poder”: Siempre hay alguien que está dispuesto, sólo o acompañado, a asumir el poder abandonado o arrebatado a otros. El ejemplo lo tenemos en nuestro país con la dictadura franquista.


-Segunda.-Para que el Poder político no sea tiránico o totalitario debe estar repartido y recíprocamente controlado . Recordemos el caso de Arnaldo, el Molinero de“Sans Souci”, quien ante las pretensiones del Rey Federico II de Prusia que quería ampliar los jardines del Palacio, se negó a vender sus tierras; y ante la afirmación del monarca -prototipo del despotismo ilustrado- “te las puedo tomar sin pagártelas”, el molinero respondió: “Sí, pero hay jueces en Berlín”.


-Tercera.-El poder sólo tiene sentido si se ejerce en garantía de los derechos de los ciudadanos, hasta tal punto que ya la Declaración francesa de 1789 de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, estableció en su art. 16 “Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada ni la separación de poderes establecida, no tiene Constitución”. Nos sigue valiendo el ejemplo de los cuarenta años de dictadura fascista.


Cuarta.-Ahora bien, sin jueces formal y materialmente independientes, no puede haber Estado de Derecho, no puede haber auténtica democracia.


El Estado debe, por tanto, proporcionar un efectivo estatuto de independencia a los jueces, y estos viene obligados a devolver imparcialidad, ya que los ciudadanos lo que necesitan son jueces IMPARCIALES, equidistantes entre las partes en conflicto.


Pues, bien, partiendo de estas afirmaciones, puede concluirse que la verdadera legitimación de los jueces está no solo en cómo son nombrados, su estatuto, sino de manera primordial en cómo cumplen diariamente su función garantizadora de los derechos de los ciudadanos. Es ahí, donde el sistema judicial gana o pierde credibilidad, donde gana o pierde la confianza de la ciudadanía.


Obviamente, también los jueces y tribunales deben ser controlados, y entre otros aspectos, en:
-si motivan o no adecuadamente sus resoluciones y sentencias,
-si cumplen con su obligación de adecuar la interpretación de las normas a la realidad social del momento en que deben ser aplicadas y siempre en relación a los valores superiores de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político que proclama el artículo primero de nuestra Constitución,
-y también,si han respetado o no las reglas de juego en los procedimientos en que dictan sus resoluciones y sentencias.

De ahí surge, no solo que pueda y deba exigírseles la correspondiente responsabilidad penal, disciplinaria o civil, sino además que sus resoluciones y sentencias puedan ser sometidas a la critica pública. Es más, la mayor altura en la jerarquía jurisdiccional, supone, no un mayor arbitrio, sino una mayor exigencia del cumplimiento de sus obligaciones, porque socialmente el riesgo de desprestigio, de pérdida de confianza de los ciudadanos en el sistema judicial es mucho mayor. Y aunque todos venimos obligados a acatar, a cumplir, sus resoluciones y sentencias cuando han adquirido firmeza por no haberlas recurrido o porque se han agotado todos los recursos legalmente previstos, este acatamiento nunca supone que no puedan ser objeto de crítica pública, en cuanto estamos ante actos que emanan de uno de los poderes del Estado.
No se entiende, por tanto, que por dirigentes del principal partido de la oposición, se hayan calificado actos, como el celebrado en el paraninfo de la Universidad de Madrid, como “antidemocráticos”, o que el Consejo General del Poder Judicial, en cuanto órgano constitucional al que le corresponde velar por la independencia de los jueces y tribunales, se haya limitado a manifestar públicamente su "preocupación y tristeza" ante "las diversas manifestaciones que de forma sistemática vienen produciéndose atacando la actuación jurisdiccional del Tribunal Supremo" en relación con la causa abierta al juez Baltasar Garzón. Y ello después de las manifestaciones del portavoz de Justicia del PP, Federico Trillo, de que el Consejo “imponga el debido respeto al Tribunal Supremo”. Porque o ha habido un ataque a la independencia de los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo -lo que obligaría a otro tipo de pronunciamientos-, o se está criticando, sin el rigor exigible, el legítimo ejercicio por los ciudadanos de los derechos democráticos de reunión y expresión en el acto convocado por los Sindicatos UGT y CC.OO.
Afortunadamente desapareció del Código penal uno de los delitos más preciados por las autoridades políticas y judiciales durante el franquismo, y buena parte de la transición: el desacato. Y hasta el día de hoy, que se sepa, ningún integrante de la Sala Segunda del Tribunal Supremo ha presentado denuncia por calumnia, injuria, insulto o amenaza contra alguna víctima o familiar de víctimas del franquismo o contra cualquier otro ciudadano que individual o colectivamente ha mostrado su disconformidad con las resoluciones dictadas en dicho proceso contra Baltasar Garzón.
Lo procedente, a mi modo de ver, es encajar dichas críticas analizando lo que de verdad puede haber en ellas, especialmente cuando van siendo cada día más numerosas y más extendidas geográficamente -nacional e internacionalmente- y no rechazarlas, sin más, calificándolas despectivamente de plebiscitarias como se valora en uno de sus autos por el magistrado instructor Luciano Varela.
¿ Se ha preguntado el Consejo General del Poder Judicial por qué se está tardando tanto en resolver las cuestiones de competencia que sobre esta cuestión tiene pendiente la Sala Segunda del Tribunal Supremo, cuando previsiblemente ayudaría a resolver el problema? ¿Falta de medios personales o materiales o indebida planificación del “tempus” de sus resoluciones?
En todo caso, esta situación puede ser demostrativa de que el funcionamiento de nuestro sistema institucional democrático deja bastante que desear cuando uno de los Poderes del Estado, el Judicial, no cumple adecuadamente su función, unido a que otro de los Poderes, el Legislativo, no hizo bien su papel con la insatisfactoria Ley 52/2007, mal llamada de la Memoria Histórica, ni parece estar dispuesto a dejar claro el alcance de la Ley de Amnistía de 1977, convertida en la práctica judicial en Ley de Punto Final, y porque el otro Poder, el Ejecutivo, parece conformarse con la “beneficencia”, pausadamente administrada, de la citada Ley del 2007.

Y como consecuencia de esta pérdida de confianza por un cada vez más amplio sector de la ciudadanía, y debido asimismo a los compromisos internacionales asumidos por España, si las “víctimas” de los delitos gravísimos del fascismo español no obtienen la respuesta de “verdad, justicia y reparación” que legal y constitucionalmente les corresponde, no es de extrañar que se haya producido el grito actualizado del molinero de Sans Souci: “pero hay una Justicia Universal”, que está dando ya sus primeros pasos en Argentina para nuestro bochorno y vergüenza.

Antonio Doñate,
Magistrado(j.) y ex-profesor de la Escuela Judicial