jueves, 22 de abril de 2010

LOS JUECES Y LAS VÍCTIMAS


Las instituciones que llevaron a cabo la enorme represión durante la dictadura, que el golpe militar de 1936 impuso a las distintas naciones y pueblos de España, fueron el Ejército, la Falange (el partido fascista), la Policía Nacional, la Iglesia y muchos sectores de la judicatura y, muy en especial, el Tribunal del Orden Público (TOP). Mientras que se ha criticado mucho el papel represivo que el Ejército, la Iglesia, la Falange y la Policía Nacional tuvieron durante la dictadura, poco se han examinado estos aspectos del sistema judicial, lo cual es sorprendente, puesto que estos sectores –y muy en particular el TOP– eran los que sostenían la dimensión represiva de aquel régimen dictatorial. El sistema judicial de la dictadura se basó, en gran parte, en la eliminación y expulsión de los jueces que habían permanecido fieles a la República, siendo condición para su permanencia mostrar apoyo al régimen, de la gestión de cuyas leyes se encargaban los jueces. Tal como señalaba la Escuela Judicial (donde se formaban los jueces), estos “eran la milicia del Derecho siempre dispuesta e identificada con los firmes ideales del Estado Nacional, que el Caudillo está construyendo”.


La represión durante aquel régimen tuvo dos periodos. El primero, inmediatamente después de la victoria del golpe militar, fue protagonizado primordialmente por el Ejército y por la Falange, hecho bien documentado en la historiografía crítica que se ha publicado durante la democracia.


En la segunda etapa, una vez ya consolidada la dictadura, el sistema judicial, junto con la Policía, fue el responsable de mantener el orden dictatorial. Fue durante 1962, año en el que el régimen fascista declaró dos veces el Estado de excepción para reprimir las movilizaciones obreras que se iban extendiendo por España, cuando se pensó en establecer el TOP, continuador de los Tribunales de Responsabilidades Políticas, de la Masonería y del Comunismo. Se estableció así, en 1963, el Tribunal de Orden Público, cuyas actividades y recursos aumentaron a medida que la resistencia contra la dictadura se fue incrementando.Un instrumento al servicio del TOP era la policía política, conocida como la Brigada Político Social (BPS), que era temida y odiada por las fuerzas opositoras al régimen por su función represora y por la brutalidad de sus métodos. La etapa más activa del TOP tuvo lugar en el periodo 1974-1976, en que se tramitaron 13.010 procedimientos, incrementándose su número a medida que aumentaba la oposición a aquel régimen –ver El TOP. La represión de la libertad (1963-1977), de Juan José del Águila–. Estos procedimientos iban frecuentemente precedidos por detenciones de la BPS, en las que la tortura era sistemáticamente aplicada en las sedes policiales, realidad que era ampliamente conocida por el Tribunal de Orden Público. Tal tribunal era plenamente consciente de las torturas, y demostraba, con su silencio y aquiescencia, su complicidad con tales prácticas. No hubo investigaciones ni denuncias de tales prácticas por parte de ningún juez durante la dictadura.El TOP se transformó en la Audiencia Nacional el 5 de enero de 1977, coincidiendo con la publicación de la Ley de Reforma Política. La Audiencia Nacional, continuadora del TOP, pasaba a ser el tribunal para la defensa del Estado, una función que en la mayoría de sistemas democráticos carece de homologación. La Audiencia Nacional nunca criticó la labor nefasta del TOP, y nunca se ha distinguido por asistir a las víctimas de la represión de aquel régimen dictatorial.


De ahí que el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo cuestionara, con razón, el auto del juez Varela en el que se hacía la asombrosa declaración de que la labor de los jueces a favor de las víctimas de la dictadura había sido encomiable. Todo lo contrario: la mayoría de la judicatura mostró siempre una enorme pasividad ante los conocidos atropellos realizados por la Policía Nacional y por la Brigada Político Social. Tales jueces nunca investigaron o denunciaron las detenciones, torturas y asesinatos de la Brigada Político Social; nunca honraron u homenajearon a los jueces que fueron asesinados o expulsados por su lealtad a la República; nunca juzgaron a los jueces del TOP; y la gran mayoría no ha hecho nada para ayudar a las familias de los asesinados desaparecidos a encontrar sus cuerpos y darles la sepultura y el homenaje debidos.En realidad, un objetivo del enjuiciamiento de Garzón es parar las investigaciones sobre el paradero de los desaparecidos, y la muestra de esto está en que la gran mayoría de jueces asignados para encontrar a los desaparecidos ha dejado de hacerlo. Y ello a pesar de la demanda explícita, en las leyes que el Estado español ha firmado en tratados internacionales, que instruyen al Estado a buscar los desaparecidos y a encontrar a los responsables de sus asesinatos. Y ahora, tal “labor encomiable” de los jueces incluye el proceso al único juez, el juez Garzón, que ha intentado ayudar a las víctimas a enjuiciar los asesinatos ocurridos durante la dictadura, a propuesta del partido fascista, la Falange, heredero de los responsables de aquella enorme represión. Y que tienen ahora la osadía (por llamarlo de una manera amable) de pedir respeto para las instituciones que representan y piden que no se les critique.En realidad, tal como muestra el rechazo unánime de la prensa internacional a su comportamiento, son ellos los que están desacreditando todavía más la institución a la que sirven. Tales jueces debieran saber que en Alemania, que sufrió un régimen parecido, la Falange estaría prohibida y los jueces del TOP habrían terminado en la cárcel. Y que algunos de los jueces del Tribunal Supremo, que han declarado su simpatía y comprensión hacia el golpe militar, promoviendo los trabajos del mayor apologista de aquel golpe, serían expulsados del cuerpo judicial.


Vicenç Navarro es catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra

Yo discrepo pero no prevarico


CLARA BAYARRI

Magistrada de la Audiencia Nacional, emitió un voto particular discrepante, junto a Ricardo de Prada y Ramón Sáez, en el que se mostraba partidaria de la competencia de la Audiencia Nacional para investigar los crímenes del franquismo.



Iva Zanicchi desgranaba con voz aterciopelada la letra de una canción en la que se describía el horror y lo absurdo de las guerras. A nada conduce el enfrentamiento crispado, el agrio exabrupto, la belicosidad visceral.... sólo a la involución. Yo no quiero volver a "la orilla blanca, la orilla negra" que cantaba en los años sesenta la bellísima italiana, ni quiero que se me adjudiquen banderas que limiten mi percepción del paisaje. Quiero poder discrepar, con honestidad, y con absoluto respeto a la opinión de los otros. Pero quiero también que se respete mi discrepancia con idéntica empatía.

En derecho, la discrepancia es algo normal y, hasta diría que útil, saludable y necesario. Hasta tal punto normal que los tribunales colegiados se han constituido por ley siempre en número impar para que, previendo las seguras discrepancias, nunca pueda producirse un empate que paralice la adopción de resoluciones. Tan previsto está en la ley que jueces y tribunales discrepemos entre nosotros sobre una determinada interpretación legal o respecto a la valoración de las pruebas que la figura del "voto particular" está detallada y expresamente regulada. Así, si el que discrepa del parecer de la mayoría es el designado ponente de la causa (el encargado del trámite y de redactar la sentencia), éste tiene obligación de formular un voto particular respecto de la resolución que se dicte: "Si... no se conformare con el voto de la mayoría, declinará la redacción de la resolución, debiendo formular motivadamente su voto particular" (artículo 206 de la Ley Orgánica del Poder Judicial).

Cuando el que discrepe de la opinión mayoritaria sea uno de los magistrados que no tiene encomendada la redacción de la sentencia, podrá firmar la sentencia, aunque no esté de acuerdo con ella, o formular voto particular en el que formule las razones de su discrepancia (artículo 260 LOPJ). En uso de este derecho, formulamos, otros compañeros y yo, un voto particular el 4 de diciembre de 2008 frente al auto de 2 de diciembre de 2008 del Pleno de la Sala Penal de la Audiencia Nacional que declaró la incompetencia del magistrado juez de Instrucción Central nº 5, D. Baltasar Garzón, en el Sumario 53/2008 y ello, además de por razones procesales, por la firme convicción de que la Audiencia Nacional es la competente para la investigación de los delitos de lesa humanidad y genocidio que la sistemática y masiva eliminación de adversarios políticos que se verificó en nuestro país tras la Guerra Civil constituye.

Soy, sí, una discrepante. No estimo por ello que mis compañeros de tribunal sean unos ignorantes o unos prevaricadores: sencillamente, interpretan la ley de modo diferente al mío. Soy una discrepante, sí, pero no soy por ello una grosera ignorante de la legalidad ni una prevaricadora: el artículo 6 de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que los jueces y tribunales no aplicarán las leyes y normas contrarias a la Constitución, y el artículo 10.2 de la Constitución establece que las normas relativas a la interpretación de los derechos fundamentales (y el derecho a la tutela judicial efectiva lo es) se interpretarán conforme a la Declaración Universal de Derechos Humanos y a los tratados y convenios internacionales ratificados por España. No soy un enemigo a abatir. Ni tan siquiera un adversario. Soy una discrepante. Nada más. Nada menos. Soy una discrepante, sí. Y a mucha honra.


Publicado en EL PAIS. 22-04-2010.

miércoles, 21 de abril de 2010

LA HISTORIA DE LA MADRE DE AURORA NAVAS (CASTUERA)

LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA EN APOYO DE GARZÓN


El acto de apoyo al Juez Garzón celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona, ha tenido un éxito impresionante. Más de 1.500 personas abarrotaban el recinto. Todos los periódicos se han hecho eco de esta impresionante muestra de expresión democrática frente al neofranquismo que se instala en demasiados espacios políticos y mediáticos, intentando reducir al silencio cualquier opinión disidente o crítica respecto de la dictadura y sus crímenes.


A continuación se reproduce una selección de lo que han señalado los periódicos "El País", "La Vanguardia" y "El Periódico".


El acto de apoyo a Garzón en Barcelona se convierte en una reivindicación de la democracia•


Personalidades del mundo de la política y de la justicia asisten al acto de solidaridad en la universidad barcelonesaEl acto contó con la presencia del ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall y el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo. En el paraninfo, estuvieron los secretarios generales de CC.OO. y UGT, Joan Carles Gallego y Josep María Álvarez, así como una amplia representación del PSC y de ICV-EUiA.Entre otros, estuvieron Miquel Iceta, Manuela de Madre, Joan Ferran (PSC), y el secretario general de Interior, Joan Boada, Daniel Pi (ICV) y Jordi Miralles (EUiA). El acto estaba convocado por la plataforma 'Un clam de justícia' - que aglutina entidades y asociaciones con- el objetivo común de defender los valores democráticos y la memoria democrático- y Memorial Democrático, dependiente de la Generalitat.La plataforma, que considera el proceso contra Garzón "un ataque directo a los principios básicos de la democracia", cuenta con adhesiones de escritores como José Saramago, Juan Goytisolo, Paco Ibáñez -que actuó en el acto de hoy-, Ferran Adrià, Mena y Villarejo, políticos como Maragall, y representantes de la cultura, sindicatos y asociaciones de víctimas del franquismo.


En defensa de la democracia
El acto se ha convertido en una defensa de la democracia y de la independencia judicial, y en una denuncia de los "herederos del franquismo", en un paraninfo de la UB completamente lleno de estudiantes, políticos, periodistas, actores y cantantes.La intervención más brillante la ha protagonizado el ex fiscal jefe de Cataluña y actual presidente de la Asociación Catalana de Juristas Demócratas, José María Mena, quien ha asegurado que Garzón es víctima de un "corporativismo transversal e inaceptable". Mena ha levantado de sus asientos a los asistentes cuando ha recalcado "la sospechosa coincidencia" con la que el Tribunal Supremo ha admitido las querellas contra el juez, presentadas "por los herederos de los fascistas, fascistas también ellos" y "por los corruptos de Gürtel".En otro momento ha afirmado que "escandaliza a cualquiera" que el juez Luciano Varela acuse a Garzón de "dilaciones indebidas" en la tramitación de la querella de las víctimas del franquismo, "cuando nuestro Tribunal Constitucional está empantanado con el Estatut desde hace casi cuatro años, obstruyendo impunemente la máxima expresión política de nuestra soberanía como ciudadanos".El ex fiscal ha desmenuzado la actuación de Garzón en el caso de las fosas del franquismo y ha dicho que siempre estuvo presidida por la independencia judicial, algo que debería presidir siempre la actuación de los jueces y que jamás debería haber sido motivo de querella. En este sentido, Mena ha calificado a Garzón como "el más prestigioso exponente de la independencia judicial" y ha insistido en que los procesos contra el juez de la Audiencia Nacional son "una advertencia para todos los jueces" procedente de "los franquistas todavía invictos".El acto lo ha abierto Eduard Urtasun, un estudiante de Derecho que se ha preguntado por la imagen que está ofreciendo la justicia española y ha resaltado lo "intolerable e inadmisible" de los procesos abiertos contra Garzón. "No sé si pasarán, pero desde luego no nos van a hacer callar ni ahora ni nunca", ha zanjado Urtasun.La escritora Rosa Regàs ha reclamado la ilegalización de la Falange. El sociólogo Salvador Giner ha afirmado que la indiferencia "es el peor enemigo de la democracia". Por su parte, el catedrático de Filosofía del derecho, Norbert Bilbeny, ha insistido en que "Garzón es víctima de una injusticia" y la escritora Monika Zgustova ha asegurado que "sólo conociendo el pasado, una sociedad puede ser verdaderamente libre".El acto ha finalizado con la lectura de poemas a cargo de Joan Oller y Joan Margarit y con la intervención de los cantautores Paco Ibáñez, Quico Pi de la Serra y Marina Rosell, que ha interpretado su conocida canción "El cant dels ocells" y otro tema a dúo con Paco Ibáñez a petición del público puesto en pie, ha creado el eslogan del acto con la frase: "No pasarán, ni con el Estatut ni con Garzón".

martes, 20 de abril de 2010

Criticar al Supremo



Los reproches de Villarejo al alto tribunal por acosar a Garzón se enmarcan en la libertad de expresión.
20/04/2010 Marc Carrillo.

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona.

El acto en defensa de la democracia, porque así lo fue, en la Universidad Complutense con motivo del proceso abierto por prevaricación contra el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional por investigar los crímenes de la dictadura franquista, y las valoraciones hechas en el mismo sobre algunos magistrados del Tribunal Supremo, precisan de una reflexión sobre el alcance de la libertad de expresión en la crítica a las instituciones. Sobre todo, y es una condición sine qua non en una sociedad abierta, cuando el escrutinio sobre los agentes públicos es preciso --como decía Popper -- para hacer frente a los enemigos de la democracia. ¿Qué dice al respecto la jurisprudencia de algunos tribunales?.

En los años 80, el entonces canciller socialdemócrata austriaco Bruno Kreisky fue objeto de una información en la prensa que recordaba que en su juventud había tenido amistades del Partido Nazi durante la anexión (anschluss ) de Austria a Alemania. Kreisky se querelló contra el medio de comunicación y los tribunales austriacos aceptaron sus pretensiones. Pero el caso llegó al Tribunal de Estrasburgo y este condenó a Austria estimando la demanda presentada por la prensa en defensa de su información, en la célebre sentencia del 8 de julio de 1986 (caso Lingens ) sobre el alcance de la crítica a las instituciones, que dijo que la libertad de expresión y el derecho a la información en tanto que pilares de una sociedad democrática "comprenden no solo informaciones inofensivas o indiferentes o aquellas que sean favorables; también incluyen las que puedan inquietar al Estado o a una parte de la población puesto que así resulta del pluralismo, la tolerancia y el espíritu abierto, factores sin los que no existe una sociedad democrática". Para el tribunal, el pasado de amistades peligrosas de un político no podía pasar desapercibido para la sociedad, aunque ello fuere hiriente o molestase al afectado.

PERO no es preciso ir al tribunal de la capital alsaciana para encontrar un criterio similar. En España, el Tribunal Constitucional resolvió un caso parecido derivado de unas críticas al Rey vertidas con motivo del Mundial de fútbol celebrado en 1982. En la revista Punto y Hora de Euskal herria, un periodista hacía su particular valoración del proceso de transición a la democracia poniendo de relieve la debilidad del sistema democrático, y en ese contexto hacía referencia "al pasado fascista" del Rey puesto que en 1969 había sido entronizado al cargo por el propio Franco . Dichas valoraciones fueron objeto de una querella por injurias al jefe del Estado, que condujo al periodista a una grave condena de privación de libertad. Pero recurrió en amparo ante el Tribunal Constitucional y este lo estimó, anulando la sentencia condenatoria. Los argumentos en defensa de la crítica a las instituciones fueron el pluralismo político y la libertad ideológica, que autoriza el margen más amplio en su ejercicio, con independencia "de que coincida o no con lo establecido en la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico, o que sea contrario a los valores y bienes jurídicos que se consagran en ellos, siempre excluyendo la violencia para imponer los propios criterios, pero admitiendo su libre exposición en los términos que impone una democracia avanzada" (STC 20/1990, de 15 de febrero, FJ 3).

Las palabras pronunciadas por el exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo , un servidor público de conducta intachable y defensor de los derechos fundamentales en todo momento, especialmente en la dictadura, cuando no era precisamente cómodo para la propia seguridad personal, se enmarcan en la libertad de crítica de la institución judicial. Críticas que expresan la exasperación cívica ante la sinrazón e inquietud social que supone abrir una causa por prevaricación a un juez instructor que atiende la demanda de familiares de desaparecidos por la represión franquista y que intenta iniciar un proceso para identificar a las víctimas de un régimen ominoso. Juez que es denunciado por Falange Española, heredera del fascismo local, y por el oscuro sindicato de extrema derecha Manos Limpias. El exfiscal ha dicho que "los magistrados del Tribunal Supremo (obviamente, los que han decidido la imputación por prevaricación) han dado un golpe brutal a la democracia española convirtiéndose en instrumento de expresión del fascismo español". Con lo cual no ha hecho otra cosa que describir un hecho: la espuria pretensión de un grupo político heredero del franquismo, sorprendentemente amparada por el Poder Judicial de un Estado democrático, para denegar una investigación sobre los crímenes de la dictadura y reparar la memoria de algo tan humano como es identificar a los familiares muertos, víctimas de una guerra civil y de la dictadura que la siguió. Por ello, el acto de la Complutense fue un acto de libertad de expresión en defensa de la dignidad democrática del Estado y de sus ciudadanos, ante la vergüenza internacional que para España el hecho supone y sin que sean de recibo las farisaicas invocaciones de respeto al principio de independencia judicial.

lunes, 19 de abril de 2010

BADAJOZ: Concentración apoyo al Juez garzón


Unas 300 personas, se han concentrado hoy DIA 19, en contra del PROCESAMIENTO DEL JUEZ GARZÓN POR INTENTAR TUTELA A LAS VICTIMAS DEL FRANQUISMO. en el Paseo Central de la Avenida Colón, de Badajoz, frente al Palacio de Justicia de Badajoz, convocadas por la Asociación Matilde Landa, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, e Izquierda Unida de Badajoz, así como ciudadanos a título individual. En la misma han participado igualmente el Secretario General de la Agrupacio del PSOE de Badajoz Celestino Vegas, el secretario de memoria histórica del PSOE local Isidoro Bohoyo, el coordinador local de IU Manuel Sosa, entre otros, miembros destacados de la secretraria provicial de CC.OO, Grupo de Amnistia Internacional de Badajoz, y otros grupos sociales de Badajoz. La concentración forma parte de una serie de actos, que se están sucediendo, para mostrar su apoyo al magistrado, que en los próximos días, podría ser suspendido cautelarmente de la carrera judicial por el Pleno del Consejo General del Poder Judicial por la actuación del Juez Garzón en la instrucción de la histórica causa contra los crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo a raíz del golpe de Estado contra la legalidad constitucional republicana en julio de 1936 y la guerra civil y la posguerra, cuando lo que únicamente se perseguía con aquella causa, a petición de las víctimas y las asociaciones, era buscar a las personas desaparecidas y recuperar los restos mortales de las personas asesinadas y verificar los hechos y la revelación pública y completa de la verdad, procurando una declaración oficial o decisión judicial que restableciera ante tales crímenes, la dignidad de las víctimas, de sus familiares y de la sociedad en su conjunto; compatibilizando la actuación judicial penal con la Ley de la Memoria Histórica, en interés siempre de las víctimas. En vez de permitir que ese pasado de degradación y asesinato político se investigue, de intentar comprender y explicar por qué ocurrió, condenarlo y aprender de él, algunos se muestran encantados con la idea de sentar en el banquillo a Baltasar Garzón, e inhabilitarlo durante el tiempo suficiente para quitarlo de la circulación.


Al final de la citada concentración, Dª Conchita Viera, hija del último alcalde republicano de Valencia de Alcantara, Amado Viera Amores asesinado en septiembre de 1936 en dicha localidad sin juicio previo, ni garantías de clase alguna, y que aún hoy, se encuentra en una fosa en las proximidades de la la citada localidad en una finca de titularidad privada, leyó un texto, en el que al final se decía: “La posible inhabilitación de Garzón no hará desaparecer el recuerdo, el verdadero rostro de esa dictadura asesina, porque nadie ha encontrado todavía la fórmula para borrar los pasados de tortura y muerte, que vuelven una y otra vez. Servirá para demostrar, eso sí, la indiferencia y desprecio que algunos poderes siguen mostrando desde la democracia hacia la causa de esas víctimas y de todos aquellos que quieren honrarlas”.

MANIFIESTO DE LA IZQUIERDA JUDICIAL CONTRA EL PROCESAMIENTO DE GARZÓN







El auto del Magistrado Luciano Varela contra Garzón, ha generado una inmensa marea de críticas en las que se pone de manifiesto su carácter directamente político en el sentido de establecer un límite infranqueable por cualquier magistrado en la persecución de los crímenes de la dictadura franquista, al tratarse en su opinión de una conducta criminal sancionable como delito de prevaricación. El Magistrado Miquel Falguera reflexiona sobre este tema desde su posición personal y en él hace notar "el silencio de plomo" de los jueces ante este asunto, y en concreto, el de Jueces para la Democracia, como asociación de referencia que se encontraba envuelta en un gran debate sobre este tema. Este silencio se ha terminado. Felizmente, el manifiesto que se publica a continuación, contiene una condena tajante y solemne de ese Auto, posicionándose de una forma explícita en la reivindicación de la democracia y de la memoria histórica. A partir de ahora, por mucho que se intente, ni el magistrado instructor ni sus amigos y aliados pueden hablar desde la izquierda judicial como si formaran parte de la misma. El texto está firmado por Jueces para la Democracia, Unión Progresista de Fiscales, MEDEL y la Federación Latinoamericana de Jueces para la Democracia. Merece la pena leerlo y comprobar que más allá de los que se autodenominan tales, existen realmente un buen número de respetables magistrados y jueces para los que la democracia y la memoria histórica tienen un sentido.









EN LA TRADICIÓN DE JUSTICIA DEMOCRÁTICA.







Justicia Democrática nació bajo la dictadura franquista como una organización de profesionales de la justicia que propugnaba la instauración de un régimen democrático y la devolución de los derechos y libertades a la sociedad, único marco posible donde podría desenvolverse una justicia garantista, democrática, capaz de proveer tutela efectiva a los derechos y libertades ciudadanas. En este proyecto Justicia Democrática compartió espacio y solidaridad con todos aquellos que luchaban por idénticos valores, arriesgando su vida, su libertad y sus posibilidades de desarrollo profesional.De aquel proyecto surgieron iniciativas ulteriores que desembocaron en Jueces para la Democracia y la Unión Progresista de Fiscales. La lucha por la democracia y las libertades públicas se inscribe en nuestra tradición y da nombre a nuestras asociaciones. El apoyo y la solidaridad con las víctimas de los crímenes y de la represión franquista constituye una parte esencial de nuestras señas de identidad.Desde la recuperación de las libertades, en el esquema del Estado constitucional de derecho, las asociaciones que recogieron la herencia de Justicia Democrática hemos tratado de profundizar en los valores constitucionales y democráticos que estuvieron en el origen de nuestra aparición.La sociedad española ha progresado desde entonces de modo notable. Pero todavía subsisten algunos temas pendientes como consecuencia del olvido del pasado. La democracia no ha sido capaz de reparar la memoria de las víctimas de la represión de la dictadura, hasta el extremo de que convivimos con la vergüenza de miles de personas cuyos restos permanecen indignamente enterrados en fosas comunes o cuya suerte y su paradero es desconocido por sus familiares. A nivel judicial ninguna responsabilidad ha sido establecida por la autoría de tan horrendos crímenes. Este drama, una vergüenza nacional y una verdadera excepción en nuestro ámbito, resulta particularmente hiriente si se considera que la jurisdicción española ha sido capaz de perseguir a criminales contra la humanidad por ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas sistemáticas o apropiación de niños cometidos en otros países, mientras miraba hacia otro lado respecto a los crímenes cometidos en España. La ley de memoria histórica parte del reconocimiento de esa deuda, pero no ofrece una solución satisfactoria para las demandas de verdad, justicia y reparación de las víctimas del franquismo, como así fue denunciado por aquellos a quienes se dirigía.En este contexto se produce el intento de investigación del juez Garzón, que fue promovido por las asociaciones que agrupaban a las víctimas y a sus familiares, hasta entonces en el desamparo. Se trataba de una investigación arriesgada, como lo fueron los procesos seguidos contra Pinochet por los crímenes de la dictadura chilena y otras causas por crímenes internacionales –algunas de ellas iniciadas por la acción de la Unión Progresista de Fiscales-, pues suponía irrumpir en un espacio hasta entonces vedado para la jurisdicción. Pero, como en aquellos casos, la investigación respondía a requerimientos del derecho internacional, a la lucha contra la impunidad de los más graves crímenes contra la comunidad internacional, a la promoción y defensa de los derechos humanos, a la necesidad de abrir nuevos espacios para la persecución jurisdiccional de esas ofensas. Esta imaginación creativa, que consideró inaplicables las leyes de punto final y obediencia debida y sirvió para asumir la competencia de la jurisdicción (universal) española, permitió sentar en el banquillo a dictadores y torturadores, genocidas, criminales de guerra y de lesa humanidad, iniciando una nueva etapa en la historia de los derechos humanos y su afianzamiento universal. La competencia de la Audiencia Nacional para investigar y enjuiciar tales hechos fue también objeto de un intenso debate jurídico.Cuestionar la ley de amnistía con base en el derecho internacional que niega validez a las normas de impunidad de los crímenes internacionales no puede ser un hecho delictivo, porque entra en la función del juez como intérprete de la legalidad ponderar las normas que debe aplicar, aún mas cuando se hallan en conflicto como aquí ocurre, y determinar la que considera aplicable para mejor hacer efectivos los valores constitucionales y el derecho internacional de los derechos humanos.Hoy se ha abierto el camino para que los herederos del franquismo y defensores de su memoria sienten en el banquillo de los acusados a un juez que se había comprometido en la lucha por los derechos y que de alguna manera, se quiera o no, simbolizaba esa conquista civilizatoria, al tiempo que se rompe con valores constitucionales y se ponen en cuestión los compromisos internacionales en materia de derechos humanos adquiridos por el Estado español. Esa decisión constituye, para los que compartimos idénticos principios, un hecho doloroso e injustificable, en cuanto significa el resurgir de (des)valores que siempre hemos rechazado, además de quebrar con nuestra cultura de la legalidad y de la posición del juez en el Estado constitucional de derecho.Madrid, 8 de abril de 2010.Jueces para la Democracia, Unión Progresista de Fiscales, MEDEL, Federación Latinoamericana de Jueces para la Democracia.




Javier Martínez Lázaro (magistrado), Manuela Carmena (magistrada), José Antonio Martín Pallín (magistrado del Tribunal Supremo), Ramón Sáez (magistrado), Amaya Olivas (juez), José Ricardo de Prada (magistrado), Tania Chico (juez), Antonio Gil Merino (magistrado jubilado), Fernando Andreu (magistrado), Edmundo Rodríguez Achútegui (magistrado), Begoña López Anguita (juez), Mario Pestana (magistrado), Luis Carlos Nieto (magistrado), José María Mena (fiscal jubilado), Celima Gallego (magistrada), Carlos Marigorta (juez), Monserrat Comas (magistrada), Jorge Guillén Olcina (magistrado), Juan Romeo (magistrado), Esther González (magistrado), Gregorio Álvarez (magistrado), Clara Penín (magistrada), Raquel Amado Pico (fiscal), Miguel Ángel Pérez (juez), Emilio Sánchez Ulled (fiscal, Presidente Upf), Francisco Javier Pérez Ruiz (fiscal), José Mª. Fernández Seijo (magistrado), Ximo Bosch (juez), Carlos Jiménez Villarejo (fiscal de Sala del Tribunal Supremo jubilado), Ignacio González Vega (magistrado), José Jiménez Villarejo (magistrado del Tribunal Supremo jubilado), José Joaquín Pérez Beneyto (magistrado), Carlos Castresana (fiscal en excedencia), Blas Alberto González Navarro (magistrado), María Moretó Matosas (fiscal), Ignacio Fernández Soto (magistrado), Carmen Sánchez-Albornoz (magistrado), Pedro Benito López Fernández (magistrado), Mercedes del Molino (magistrado), Ricardo Bodas (magistrado), José Manuel Buján (Magistrado), Francisca Arce (Magistrada), Antonio Seoane (Magistrado), Carlos Urbano Garzón (Fiscal), Miguel Angel Aguilar Gacia (Fiscal), Heriberto Asencio (Magistrado), Vito Monetti (Presidente de MEDEL), Gerónimo Sanso (Presidente de la Federación Lationamericana de Jueces para la democracia), Jordi Agusti (magistrado del Tribunal Supremo), Carlos López Keller (magistrado jubilado), Pablo Aramendi (magistrado), Antonio Doñate (magistrado), Maria Antonia Lozano (magistrada).

La ONU amonestó tres veces a España por la Ley de Amnistía



La ONU amonestó tres veces a España por la Ley de Amnistía

Reprobó al Gobierno el año pasado por mantener la norma de 1977, no investigar el franquismo y descuidar a las víctimas.



La Ley de Amnistía de 1977 se ha convertido en un quebradero de cabeza para la diplomacia española. Tres informes de la Organización de Naciones Unidas (ONU) amonestaron a España en 2009 por escudarse en esta ley para evitar investigar a fondo los crímenes del franquismo y no atender el ruego de las víctimas.


Durante 30 años, la Transición sólo había dado motivos de satisfacción a la diplomacia española ante la cascada de elogios que cosechaba. Pero la imposibilidad del juez Baltasar Garzón de seguir adelante con su causa para investigar los crímenes del franquismo se le negó la competencia a finales de 2008 y el Tribunal Supremo quiere juzgarlo ahora por supuesta prevaricación ha puesto por vez primera la Ley de Amnistía en el punto de mira de la ONU y de las organizaciones de derechos humanos más prestigiosas, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, ante la interpretación que se está haciendo de la Ley, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que vela por el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, fue el primero en amonestar a España y lo hizo en términos muy duros. Su documento, publicado el 5 de enero de 2009, muestra "preocupación" por "el mantenimiento en vigor de la Ley de Amnistía" de 1977 y recuerda que "los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles" y que las amnistías "relativas a las violaciones graves de los derechos humanos son incompatibles con el pacto".


Comisión de expertos.-


El comité sugirió "la derogación de la Ley de Amnistía". Y también "tomar las medidas legislativas necesarias para garantizar el reconocimiento de la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad por los tribunales nacionales", crear una comisión de expertos independientes "encargada de restablecer la verdad histórica sobre las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil y la dictadura" y "permitir que las familias identifiquen y exhumen los cuerpos de las víctimas y, en su caso, indemnizarlas".
La ONU recordó que las desapariciones son crímenes "de extrema gravedad".


La diplomacia española contestó indignada el 8 de enero, tan sólo tres días después: lamentó la alusión y la atribuyó al "desconocimiento del origen y significación social de la Ley de Amnistía": "[El comité] está descalificando una decisión respaldada por toda la sociedad española y que contribuyó a la transición a la democracia a España. La citada ley fue una demanda de toda la oposición democrática y fue una de las primeras leyes aprobadas por consenso por las mismas Cortes que aprobaron la Constitución de 1978", sostiene el documento remitido por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
La réplica no tuvo efecto. El 19 de noviembre, el Comité contra la Tortura de la ONU volvió a señalar explícitamente la norma porque "el enjuiciamiento de actos de tortura no se debe limitar por el principio de legalidad, ni por el efecto de prescripción".


A continuación, la exigencia: "El Estado debería asegurar que los actos de tortura, que también incluyen las desapariciones forzadas, no sean crímenes sujetos a amnistía".


La última tarjeta amarilla llegó el 21 de diciembre, sólo 44 días antes del auto por el que el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela seguía adelante con la querella contra Garzón acusándolo de prevaricar por su interpretación de la Ley de Amnistía."No es una ley de punto final".


En sus conclusiones sobre España, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzosas de la ONU cita expresamente de nuevo la Ley de Amnistía y concluye con dos exigencias al Gobierno socialista: "Que todo acto de desaparición forzada será considerado, de conformidad con el derecho penal, delito posible de penas apropiadas que tengan en cuenta su extrema gravedad". Y que se realizarán "investigaciones exhaustivas e imparciales mientras no se haya aclarado la suerte de la víctima de una desaparición forzada".


El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo aplica tesis idénticas.


Ni el Comité de Derechos Humanos ni los grupos de trabajo de la ONU tienen valor vinculante, pero sus resoluciones tienen una gran importancia moral y los estados no escatiman esfuerzos diplomáticos para salir bien parados.


España presentó una larga lista de alegaciones, en las que pedía que no se confundiera "la Ley de Amnistía con las denominadas leyes de punto final", como las de Argentina y Chile, que impidieron iniciar procesos judiciales contra los regímenes dictatoriales anteriores. Es decir, el Ejecutivo precisó que la ley de 1977 no es una ley de impunidad.


Pese a que el 60% de los juzgados que recibieron partes de la causa de Garzón han archivado el caso sin investigar ni citar a las víctimas y el resto está en stand by, el Gobierno replica así a la ONU: "La investigación de las desapariciones forzadas se ha realizado siempre que haya sido instada por los interesados, y no se haya dictado ninguna resolución fundada en la Ley de Amnistía".


Un frente cada vez más amplio.


La comprensión hacia la Ley de Amnistía ha cambiado tanto a nivel internacional que ya forma parte de la agenda de las grandes organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, que lleva años exigiendo que se aborde el asunto, y Human Rights Watch. La causa contra Garzón ha actuado como acelerador. El mes pasado, esta última organización, con sede central en EEUU, inició así su comunicado: "Las autoridades españolas deberían cumplir la recomendación de la ONU de poner fin a la Ley de Amnistía de 1977, en lugar de investigar a un magistrado que busca la rendición de cuentas por los abusos del pasado".


El Gobierno arguye que la ley contribuyó al éxito de la Transición.


El frente internacional de acoso a la Ley de Amnistía se amplió también a finales de 2009 con una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No hace referencia a España, sino a Turquía, pero las argumentaciones son tan rotundas que han alimentado las esperanzas de los abogados de derechos humanos en relación con España y han sido incorporadas a la querella presentada en Buenos Aires.


"Aunque el transcurso de más de 34 años sin noticias de las personas desaparecidas puede constituir un fuerte elemento de prueba circunstancial de que estas han muerto durante este lapso, ello no suprime la obligación procesal de investigar", sostiene el Tribunal de Estrasburgo. Y tras recordar que los delitos de lesa humanidad no prescriben, concluye que "ha habido una violación continua del artículo 2 [del Estatuto de Roma] por el hecho de que el Estado demandado no procedió a realizar una investigación efectiva destinada a aclarar el destino de los nueve hombres que desaparecieron en 1974".

Los compromisos de España que obligan a investigar


Las querellas se apoyan en la jurisprudencia internacionalLas querellas presentadas por asociaciones de víctimas contra Luciano Varela -en el Tribunal Supremo- y contra los crímenes de lesa humanidad del franquismo -en Buenos Aires- coinciden en subrayar que España ignora varios convenios que ha firmado y que le obligan a investigar, pese a la Ley de Amnistía de 1977. El magistrado Baltasar Garzón incluyó en su auto el balance provisional de víctimas de la dictadura que hicieron los peritos designados para la causa: entre 136.062 y 152.237 muertos.


Los principios del Convenio Europeo de derechos humanosEn 1950, en Roma, el Consejo de Europa aprobó el Convenio Europeo para la Protección de Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, que España firmó el 4 de octubre de 1979. En su artículo 7. 2, se explicita que "no se impedirá el juicio o la condena de una persona culpable de una acción o de una omisión que, en el momento de su comisión, constituía delito según los principios generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas".


Castigo para los responsables de los crímenesEl Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, firmado en 1998 (y que España ratificó ese año), establece ya en su preámbulo que los delitos de lesa humanidad no pueden quedar impunes. Se afirma que "los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional (...) no deben quedar sin castigo (...). Y se recuerda "que es deber de todo Estado ejercer su jurisdicción penal contra los responsables de crímenes internacionales".


El Estado debe proteger a las víctimasLa Asamblea General del 16 de diciembre de 2005 de la ONU aprobó los llamados ‘Principios y directrices básicos sobre el derecho de las víctimas de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos'. El texto reconoce a las víctimas el derecho al "acceso igual y efectivo a la Justicia, reparación adecuada, efectiva y rápida del daño sufrido" y a la información "sobre las violaciones y los mecanismos de reparación". Tales obligaciones "deberán reflejarse" en el derecho de cada país. La resolución obliga a los estados a "establecer procedimientos para que grupos de víctimas puedan presentar demandas de reparación y obtener reparación".


No cabe anmistía para una desapariciónLa Convención Internacional para la Protección contra las Desapariciones Forzadas, suscrita por España, estipula que "el delito de desaparición forzada no será considerado delito político, delito conexo a un delito político ni delito inspirado en motivos políticos".



Publicado en: Público.es/PERE RUSIÑOL - MADRID - 19/04/2010.

LA INVISIBILIDAD DE LAS VÍCTIMAS


La primera persona que va a ser juzgada por los crímenes del franquismo es precisamente la única que ha pretendido investigarlos. Esta paradoja cuestiona la naturaleza de nuestro Estado de derecho y nuestra democracia. La transición nació fruto del siguiente pacto: Estado de derecho sí, pero vamos a hacer un aparte con este genocidio y estos crímenes de lesa humanidad para que sea posible avanzar. Y así se desarrolla nuestra democracia, manteniendo en los aparatos del Estado a quienes habían administrado la dictadura.


Mi generación (nacidos en 1975) siempre pensó que era cuestión de tiempo, que cuando la democracia estuviera asentada llegaría el momento de las víctimas. Lo que ha ocurrido es precisamente lo contrario. Este auto del juez Luciano Varela es el equivalente a la peor de las leyes de punto final. Peor, porque en este país ya nadie pedía sentar en el banquillo a los responsables. Lo único que se pedía era dar amparo a víctimas y familiares.Preguntémonos con qué autoridad moral se asienta un Estado de derecho que investiga a quien comete un asesinato pero no a quienes cometen 100.000; que investiga la desaparición de una niña pero no la de decenas de miles de personas; que persigue a quien roba un coche pero no a quien organiza un entramado para robar niños. Sobre esa estructura es improbable que alguien llegue a confiar en sus instituciones. La mejor manera de garantizar que ningún grupo ose alzarse de nuevo contra la democracia es demostrar que la justicia será con ellos implacable. Pero a quienes lucharon por la República se les ha premiado con una fosa común con vistas al olvido.


Según las encuestas, la mayoría de los españoles prefiere la democracia a la dictadura franquista, a la que la mayoría considera sangrienta. Ello presupone que cualquier gobierno en estos años de democracia estaba legitimado para enfrentar una tarea que, sin embargo, ninguno acometió.
Se trataba, simplemente, de catalogar esos delitos como lo que son y, más importante aún, ofrecer reparación a las víctimas. Si desde el Estado se cometieron los crímenes -y se hizo además desde las fuerzas del Estado y en nombre del Estado- es éste, sin duda, el que debe asumir buscar, desenterrar y averiguar cómo fueron eliminados sus ciudadanos. La visibilidad de casi 1.000 víctimas del terrorismo etarra es uno de los grandes aciertos de la democracia española; sin embargo, la lacerante invisibilidad de los al menos 113.000 desaparecidos y miles de torturados, encarcelados y exiliados es una de sus más imperdonables deudas.
En cuanto a la Historia, se recurre a menudo al argumento de la equidistancia: "Por ambos bandos se cometieron atrocidades". Sí, muy probablemente el bando republicano cometiera crímenes de guerra. Todos deberían ser investigados. Ahora bien, eso no puede nunca oscurecer el hecho históricamente nítido de que la contienda tuvo un responsable, un bando que se sublevó contra la democracia y que ello derivó en una guerra. Más aún, no se puede negar que hubo durante la guerra y también en los años posteriores a ella un plan sistemático para acabar con un grupo político o ideológico.


Ampararse en que ambos bandos cometieron atrocidades para igualar a los contendientes sería tanto como afirmar que no se puede juzgar a los nazis porque los aliados también cometieron crímenes. Sin lugar a dudas las cometieron. Es difícil pensar que los bombardeos sobre Dresde no fueran un crimen de guerra. Eso, sin embargo, no ampara ni una sola de las atrocidades cometidas por los nazis.


Para sostener que hubo prevaricación, el juez Varela señala que la Ley de Amnistía impide juzgar los crímenes del franquismo. Pues bien, aclaremos que la propia Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas pide la nulidad de dicha ley, porque los delitos de lesa humanidad y genocidio no pueden estar sujetos a leyes de amnistía. Son delitos considerados tan graves que no se permite a los políticos el derecho de amnistiarse ni arrebatar a las víctimas el derecho a obtener justicia. Por otra parte, esa interpretación que coloca la Ley de Amnistía por encima del amparo a las víctimas es contradictoria con los artículos 10.2 y 96.1 de la Constitución, en vinculación con varios tratados y convenciones internacionales suscritos por España.


Varela indica, además, que los delitos han prescrito, pero eso solo sería posible si se observa cada caso individualmente, es decir, si se niega la existencia de crímenes masivos y por ende, la intencionalidad del franquismo de cometerlos, dado que los crímenes de genocidio y lesa humanidad no prescriben.


Varela señala también que Garzón ha incumplido la Ley de la Memoria Histórica al usurpar tareas que corresponden a la administración, lo cual es falso, porque dicha ley señala en su disposición adicional segunda que las previsiones contenidas en la misma son compatibles con el ejercicio de las acciones establecidas en las leyes o tratados y convenios internacionales suscritos por España.


Cuando la justicia da cobertura a una dictadura a costa de negar auxilio a sus víctimas, cuando se actúa de espaldas a la voluntad de la mayoría, ¿qué Estado de derecho es éste? ¿Qué democracia es ésta?.



Juan Diego Botto, hijo de desaparecido de la dictadura argentina, es actor.

Publicado en El País. 18/04/2010

Concentración apoyo al Juez Garzón.


Concentración apoyo al Juez Garzón.


LUNES, 19 ABRIL, A LAS 20.30 h.

Paseo Central de la Avenida Colón, de BADAJOZ, frente al Palacio de Justicia de Badajoz.

La concentración forma parte de una serie de actos, que se irán sucediendo en los días siguientes, para mostrar su apoyo al magistrado, que el próximo día 22 de este mes, podría ser suspendido cautelarmente de la carrera judicial por el Pleno del Consejo General del Poder Judicial por su actuación en la instrucción de la histórica causa contra los crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo a raíz del golpe de Estado contra la legalidad constitucional republicana en julio de 1936 y la guerra civil y la posguerra, cuando lo que únicamente se perseguía con aquella causa, a petición de las víctimas y las asociaciones, era buscar a las personas desaparecidas y recuperar los restos mortales de las personas asesinadas y verificar los hechos y la revelación pública y completa de la verdad, procurando una declaración oficial o decisión judicial que restableciera ante tales crímenes, la dignidad de las víctimas, de sus familiares y de la sociedad en su conjunto; compatibilizando la actuación judicial penal con la Ley de la Memoria Histórica, en interés siempre de las víctimas.

viernes, 16 de abril de 2010

Confesiones de un prevaricador.

Francisco Espinosa Maestre



Publicamos a continuación el interesante artículo que nos ha remitido, el Historiador Francisco Espinosa Maestre, que por su interés y actualidad, consideramos de obligada y recomendable lectura:
Confesiones de un prevaricador.
"Cuenta el historiador Enzo Traverso que en el año 403 a. de C., después de la terrible etapa de los Treinta Tiranos, Trasíbulo promulgó una amnistía y todos los ciudadanos atenienses fueron llamados a prestar el siguiente juramento: “No guardaré recuerdo de los males”. Sin duda, algunos deben pensar que de haberse hecho algo similar aquí, no hubiese sido necesario ahora actuar contra un juez que se ha atrevido a abrir una causa sobre los crímenes del franquismo. Su delito: prevaricación, es decir, haber adoptado a sabiendas decisiones contrarias a derecho. Según parece, el instructor Varela no pone en duda la existencia los crímenes sino la falta de competencia de su compañero para tal empeño y el hecho de que ignorara la esencia y las consecuencias legales de la amnistía de octubre de 1977. Pero, qué casualidad, que al hacer esto bloquea la investigación sobre lo otro.


Pues bien, yo, humildemente y reconociendo mi culpa, quiero colaborar con el señor Varela Castro en esta cruzada contra la prevaricación y en defensa del legalismo más absoluto, ese que permite ir contra un juez no porque no sea verdad la cuestión que ha puesto de manifiesto o que no esté justificada su iniciativa, sino porque no ha tenido en cuenta una ley que precisamente se hizo para impedir que alguien intentara tal cosa.


Quizás él lo ignore por no ser su campo, pero aquí en este país hay gente que lleva prevaricando mucho tiempo y todos en el mismo sentido que el juez Garzón: por ignorar o saltarse por alto la amnistía de 1977. Le hablo del mundo de la Historia. ¿Acaso no cabe considerar prevaricadores a aquellos que llegan a conclusiones igual de injustas y falsas que las del auto del juez Garzón? No le exagero si le digo que desde los ochenta para acá se cuentan por decenas los historiadores de todo el país (incluso de fuera) que han prevaricado, algunos de manera reincidente.


A pesar de saber que la amnistía del 77 borró todo lo ocurrido durante la dictadura y que por lo tanto a partir de ese momento ya no había ni hechos ni delitos ni culpables, han dedicado todo su esfuerzo a demostrar que el “18 de julio” fue un brutal golpe militar contra un régimen democrático; que quienes lo organizaron, con una partida de militares golpistas a la cabeza, incurrieron en gravísimos delitos; que para imponerse a una sociedad que mayoritariamente no los deseaba perpetraron todo tipo de violencias; que aún se ignora la magnitud y las consecuencias de los múltiples crímenes sobre los que edificaron su triunfo, y que fueron los que sumieron al país en una de las etapas más negras de su historia.


Señor Varela, hay numerosas obras que, pese a saber que todo eso fue borrado de la historia por ley, relatan con detalle aquellos hechos e incluso se regodean en dar nombres y apellidos tanto de los responsables como de las víctimas. ¿No se da cuenta de que estos son los verdaderos culpables, los inductores, de que el juez Garzón prevaricara? Es más, también han prevaricado los familiares de las víctimas, quienes olvidando igualmente la amnistía del 77 han pretendido que se hiciera justicia con los suyos. Y lo mismo cabría decir de las asociaciones de memoria, verdaderos nidos de prevaricadores que no han hecho sino delinquir desde hace más de una década. Incluso, por doloroso que sea, le diré otra cosa. Puede que no se haya percatado por sus muchas tareas pero en su propio gremio, aparte de Baltasar Garzón, hay también quienes han hecho declaraciones sobre la mencionada amnistía de la transición que los convierte si no en prevaricadores sí en cómplices de prevaricación.


Piense que, al fin y al cabo, la causa abierta por el juez no es más que una consecuencia de este turbio panorama y no tenga duda de que ir contra su compañero es simplemente callar al mensajero. Yo le animaría, señor Varela, a que ya puesto y con la buena compañía de que disfruta –el Supremo (en su mejor momento) por arriba y ese selecto grupo de querellantes por abajo– se empleara a fondo. Convénzase, señor Varela, aquí hay mucho prevaricador suelto por una razón: está mucho más extendida de lo que parece la especie de que la amnistía de octubre de 1977 fue un impresentable enjuague propio de aquellas circunstancias y cuya permanencia en una sociedad democrática no se puede consentir ni un día más. A favor de usted y en contra del juez Garzón juega que ni este gobierno ni su partido (y no digamos el PP) se atreverán a proponer su anulación, cosa que usted debe saber.


Y, si necesita ayuda, cuente conmigo: puedo pasarle los listados que estime convenientes, desde uno con más de doscientos historiadores prevaricadores hasta otro de decenas de asociaciones igualmente delictivas así como las referencias personales de miles de familiares que no dejan de prevaricar una y otra vez. Quedo a su disposición".
Francisco Espinosa Maestre. Historiador, Doctor en Historia (natural Villafranca de los Barros, Badajoz, aunque afincado profesionalmente en Sevilla desde hace años, socio desde sus inicios de nuestra asociación), fue miembro del "Comité pericial de expertos" que asesoró al juez Garzón y autor del “Informe sobre la represión franquista” que se unió a la causa 399/2006-E, del Juzgado Central de instruccion nº 5. Ha trabajado intensamente sobre el tema de la destrucción de la República en el suroeste. Entre sus investigaciones y más sobresalientes publicaciones cabría destacar “La guerra civil en Huelva” (1996), “La justicia de Queipo” (2000), “La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz” (2003), “Contra el olvido” (2006), obra que incluye “El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española”, y "La primavera del Frente Popular" (2007). Ha colaborado igualmente en obras colectivas como: “Sevilla, 1936. Sublevación fascista y represión” (1990) y “Morir, matar, sobrevivir” (2002), coordinadas respectivamente por Alfonso Braojos y Julián Casanova, y, en unión de Manuel Ruiz Romero, en la edición de las memorias del socialista ayamontino “Miguel Domínguez Soler: Ayamonte, 1936. Diario de un fugitivo”. Actualmente es profesor y pertenece al grupo de investigación del Departamento de Historia Económica de la Universidad de Sevilla. También es coordinador del proyecto “Todos los Nombres”.

jueves, 15 de abril de 2010

El ejemplo de verdadero reporterismo de Mario Neves, cubriendo la toma de Badajoz por las tropas franquistas


Portada del "Diario de Lisboa" del sábado 15 de agosto de 1936. El titular dice: "Badajoz ha sido entregada a los legionarios y regulares marroquíes."Escenas de horror y desolación en la ciudad conquistada por los rebeldes." La crónica la firma Mário Neves e incluye la entrevista con Juan Yagüe, donde le informa que ya hay 2.000 fusilados.

El periodista portugués, fue uno de los testigos de primera mano de los sucesos de Badajoz, en las crónicas que remitió al Diário de Lisboa,, en agosto de 1936, algunas de las cuales fueron censuradas por el gobierno dictatorial de corte fascista de Salazar, afín al bando franquista, el gran aliado de Franco, es esos primeros momentos después del golpe de estado contra el gobierno legítimanete constituido de la II República.
Aunque Mario Neves se prometió no regresar nunca más a Badajoz horrorizado por los hechos que presenció, el periodista portugués visitó de nuevo la ciudad en 1982 y, dio su testimonio a la cadena de TV brtánica "Granada TV", cuyo fragmento aquí se reproduce.




Discurso completo de Carlos Jiménez Villarejo en defensa del juez Garzón

Como en muchos medios de comunicación, están recortando su mensaje hasta hacerlo irreconocible, conviene escuchar las palabras exactas que pronunció ayer el ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo en apoyo a Baltasar Garzón. Su discurso es impecable, por mucho que hoy se ofenda el CGPJ y la derecha mediática. Es comprensible que estén tan molestos. Hay verdades que escuecen.

Argentina pide Justicia para España


Buenos Aires.- Las bandera tricolor españolas ondearon en Buenos Aires con más vigor que nunca tras la presentación ayer, 79º aniversario de la proclamación de la II República Española (14 de abril de 1931), de una querella criminal por genocidio y delitos de lesa humanidad perpetrados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista (1936-1977) ante la Cámara Federal de Argentina. Presentada por dos descendientes de víctimas de la represión franquista y más de una decena de organizaciones no gubernamentales argentinas, la interposición de la demanda se convirtió, además, en un acto de respaldo al juez español Baltasar Garzón después de su procesamiento por parte del Tribunal Supremo.


La actuación contra Garzón, precisamente principal impulsor de causas contra los responsables de la última dictadura militar en Argentina (1976-1983), demuestra que “el franquismo no se acabó en España y se continúa viviendo como durante los 40 años de dictadura” por culpa del “silencio cómplice y la actitud acomodaticia” de parte de la sociedad, denunció ayer Darío Rivas, querellante e hijo del alcalde socialista de Castro Rei (Lugo) fusilado en 1936. En una carta leída por su sobrina Ana Campos, a causa de la advertencias médica sobre las “emociones fuertes” para un nonagenario, Darío Rivas subrayó que “olvidar el pasado es cometer una injusticia con las víctimas de la represión y con las generaciones futuras”.


A juicio del exiliado Rivas, “sin memoria no hay justicia”, por lo que “sólo afrontando nuestro pasado podremos vencer a nuestros fantasmas. El camino de la concordia y la reconciliación no excluye la justicia ni implica el olvido”, destacó para apelar a la “obligación moral de España” de juzgar el régimen franquista. Además de Darío Rivas, firman la querella 4591/10 Inés García Holgado, abogada y nieta del alcalde de Salamanca fusilado en 1937, y colectivos humanitarios como la española Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y las argentinas Abuelas de Plaza de Mayo, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Comisión Provincial por la Memoria, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Centro de Estudios Legales y Sociales, Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina, Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, y el Comité de Acción Jurídica, aunque también anunciaron ayer mismo su adhesión otras asociaciones como Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

De hecho, el abogado querellante Máximo Castex confió en que la demanda inicial, que correspondió a la magistrada Romilda Servini de Cubria como titular del juzgado número 1, constituya un “puntapié para la presentación de más víctimas, una suerte de ola que alcance a otras naciones”, entre las que citó a España, por supuesto, y al resto de países latinoamericanos destino de los refugiados republicanos, como México o Venezuela. “Como a los nazis les va a pasar, a dónde vayan les iremos a buscar”, coreó el público presente a un acto convocado, inicialmente, como rueda de prensa, aunque la amplia representación periodística nacional e internacional resultó superada por los miembros de las organizaciones sociales hasta convertir la cita en un homenaje a la II República Española y al juez Baltasar Garzón.
En la sede de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, “casa de causas nobles y de larga historia de lucha contra la impunidad, nos solidarizamos con las víctimas de crímenes aberrantes del régimen franquista”, expresó el presidente del colectivo profesional, Eduardo Tavani. Precisamente, Tavani se refirió a la persecución judicial de genocidas latinoamericanos desde España como una “justa deuda que se puede empezar a pagar ahora en una suerte de rizo de la Historia. Esperemos que la justicia argentina esté a la altura”. En este contexto, Beinusz Szmukler, ex miembro del Consejo Nacional de la Magistratura y otro de los abogados firmantes, mostró su “convicción de que la querella va a ser admitida” por el principio de la justicia universal y la práctica unanimidad internacional en considerar imprescriptibles los crímenes de lesa humanidad. “Deposito la esperanza y un voto de confianza en la juez, que manejó muchos casos de restitución de nietos con buenas decisiones”, apuntó la presidenta de Abuela, Estela Barnes de Carlotto.


“Muchas gracias de parte de miles de españoles”, expresó el vicepresidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, Santiago Macías, ante la iniciativa judicial emprendida en Argentina después de la paralización en los tribunales españoles y la vigencia de la ley de amnistía de 1977, “una imagen que dice muy poco de una democracia española que creíamos madura”. Un fragmento del discurso del fiscal de Estados Unidos, Robert Jackson, al inicio del juicio de Nüremberg contra los crímenes del nacionalsocialismo alemán tras la II Guerra Mundial sirvió para despedir el acto: “El trato que un gobierno da a su propio pueblo, normalmente no se considera como asunto que concierne a otros gobiernos o la comunidad internacional de Estados. El maltrato, sin embargo, de alemanes por alemanes durante el nazismo traspasó, como se sabe ahora, en cuanto al número y a las modalidades de crueldad, todo lo que la civilización moderna puede tolerar. Los demás pueblos, si callaran, participarían de estos crímenes, porque el silencio sería consentimiento”. Las palabras de Jackson como cierre y, por supuesto, gritos de ¡viva la República!

martes, 13 de abril de 2010

VIVA LA REPÚBLICA


HOY HACE 79 AÑOS.


En este 14 de abril, 79 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, los republicanos convocamos nuestros conciudadanos, invitándoles a participar en los actos que se organizan con esa ocasión, reafirmando con ello la cultura republicana que compartimos de libertad, igualdad y fraternidad.

En el 14 de abril de 1931 se realizó para la sociedad española la posibilidad histórica de todos aquellos que demandaban organizar la convivencia de una manera digna, emancipada y justa. Hoy, como ayer, reivindicamos con esta celebración, la necesidad de abrir nuevamente esta oportunidad.

VIVA LA REPÚBLICA.

DOCUMENTO:

Las voces de Niceto Alcalá-Zamora, Indalecio Prieto, Fernando de los Rios, Victoria Kent o imágenes de lo que ocurrió en la Puerta del Sol el 14 abril de 1931 son algunas de las joyas documentales recogidas en una película que ha estado perdida desde entonces y que rescata imagen y sonido inédito del Gobierno provisional de la II República





VER LAS IMÁGENES:





http://www.youtube.com/watch?v=1vzCNPzFuo4

14 DE ABRIL, DIA DE LA REPUBLICA








CONVOCATORIA


OFRENDA FLORAL


MIÉRCOLES 14 DE ABRIL, a las 11:30 Horas


JUNTO A LA VIEJA PLAZA DE TOROS
Badajoz
(Actual Palacio de Congresos)

Ronda del Pilar, s/n.


BADAJOZ



Un homenaje a todos aquellos que por defender la libertad y la legalidad republicana, estuvieron recluidos en el coso pacense para después ser asesinados junto a las tapias del cementerio. En recuerdo de todos ellos y con la pretensión de recuperar su memoria, os esperamos este miércoles 14 de abril, a las 11:30 horas, en la antigua Plaza de Toros (actual Palacio de Congresos).

Como bien dijo el Historiador, Julian Casanova, la democracia española y sus principales instituciones tienen un serio problema con las historias y recuerdos que afloran de la República, de la Guerra Civil y de la dictadura. Y todo se resume en un déficit de educación democrática y, como consecuencia de él, en la persistencia en el falseamiento de la historia, en no haber sabido poner en marcha políticas públicas de memoria para aprender de ese pasado.

Aprender, por ejemplo, de la Segunda República, un régimen sobre el que se pueden hacer diferentes valoraciones, pero que, en cualquiera de los casos, y comparado con lo que siguió, merece un puesto de honor en la historia de la política del siglo XX español. Nunca lo creyeron así los políticos de la Transición y nadie desde los poderes de la democracia actual se atreve a defenderla, pese a que España fue durante cinco años, el tiempo que los militares golpistas permitieron, una República parlamentaria y constitucional, con elecciones libres, sufragio universal y gobiernos responsables ante las Cortes. Casi nadie recuerda a sus dirigentes, muertos la mayoría de ellos en el exilio, a quienes presidieron sus instituciones, hicieron sus leyes y dieron el voto a todos los ciudadanos, incluidas las mujeres.

La larga dictadura de Franco, que mató, encarceló, torturó y humilló hasta el final, durante cuatro décadas, a los vencidos, resistentes y disidentes, culpó a la República y a sus principales protagonistas de haber causado la guerra, manchó su memoria y con ese recuerdo negativo crecieron millones de españoles en las escuelas nacionales y católicas. Nada hizo la transición a la democracia por recuperar su lado más positivo, el de sus leyes, reformas, sueños y esperanzas, metiendo en un mismo saco a la República, la guerra y la dictadura, un pasado trágico que convenía olvidar.

Por mucho que se hable de la violencia que precedió a la Guerra Civil, para tratar de justificar su estallido, está claro que en la historia del siglo XX español hubo un antes y un después del golpe de Estado de julio de 1936. Además, tras el final de la Guerra Civil en 1939, lo que se instaló en España durante mucho tiempo fue una historia de propaganda, mentiras, intimidación y crimen.

El juez Baltasar Garzón pidió investigar las circunstancias de la muerte y el paradero de decenas de miles de víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura de Franco, abandonadas muchas de ellas por sus asesinos en las cunetas de las carreteras, junto a las tapias de los cementerios, enterradas en fosas comunes, asesinadas sin procedimientos judiciales ni garantías previas.
La posible inhabilitación de Garzón no hará desaparecer el recuerdo, el verdadero rostro de esa dictadura asesina, porque nadie ha encontrado todavía la fórmula para borrar los pasados de tortura y muerte, que vuelven una y otra vez. Servirá para demostrar, eso sí, la indiferencia y desprecio que algunos poderes siguen mostrando desde la democracia hacia la causa de esas víctimas y de todos aquellos que quieren honrarlas.







lunes, 12 de abril de 2010

¿Hacia donde camina la independencia judicial tras el auto de Luciano Varela contra el magistrado Baltasar Garzón?



Fusilados cementerio Badajoz por las tropas franquistas. Agosto 1936. (Fotograma de René Bru).



¿Se hace realidad que los extremos se tocan?

De un lado la Falange, reivindicando con su querella reivindicando el honor de los falangistas que fueron precisamente los que corporativa y personalmente masacraron a miles de españoles, cuyo único delito, en su gran mayoría, era ser funcionarios republicanos, miembros de sindicatos o simplemente cargos públicos en los ayuntamientos surgidos tras las elecciones democráticas de Febrero de 1936, o haber dictado alguna sentencia aplicando la normativa derivada de la legislación agraria republicana no dando la razón a un cura propietario de las tierras, como es el caso del Juez de Instrucción de Calamocha(Teruel) Vicente Martinez Alhambra, fusilado por “rojo” en septiembre de 1936. Falangistas que asumieron entusiásticamente las directrices del dictador Franco y sus generales golpistas. Veamos una pequeña pero enjundiosa muestra:

El historiador Espinosa afirma en su obra “Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco” Editorial Critica, Edición de 2004,( pág.61) que el General Yagüe, el 30 de Junio de 1936, o sea, dos semanas antes del dia clave para el golpe militar, siguiendo las “Instrucciones Reservadas” del General Mola, y sus “Directivas para Marruecos”de 24 de Junio de 1936, concretó esas directivas en:
“ -utilizar las fuerzas moras Regulares, Mehal-las, Harkas y Policía
indígena.
-
Conferir el mando del orden público y seguridad en las ciudades a
elementos de Falange
-
Detener a las autoridades españolas que sean sospechosas
-
Clausurar todos los locales de reuniones públicas, tales como
centrales sindicales, logias masónicas, sedes de partidos, casas del pueblo, ateneos.
-
Eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas,
sindicalistas, masones, etc,...”

Y el también historiador Reig Tapia recoge en su obra “La Cruzada de 1936”, Alianza Editorial(2006) nota 57, págs. 177-178) que el diario norteamericano Chicago Tribune, de 28 de Agosto 1936, página 2, publicó la entrevista mantenida por el periodista Jay Allen con el General Franco, parte de cuyo diálogo fue:
“-”¿Entonces no hay tregua, no es posible algún compromiso?”
-”No. No, decididamente, no. Nosotros estamos luchando por España.
Ellos luchan contra España. Lo conseguiremos a cualquier precio”
-”Tendrá que matar a media España”, dije. Giró su cabeza, sonrió y
mirándome fijamente respondió:
-”He dicho que al precio que sea”.

Y junto a los querellantes de Falange uno de los actuales magistrados de la Sala Penal del Tribunal Supremo, Adolfo Prego, que, según reiteradamente se da cuenta en los medios de comunicación desde hace ya meses, no solo es patrono de la ultraderechista “Fundación para la Defensa de la Nación Española- DANAES” sino que además, según afirmó Lopez-Fonseca en el diario Público de 21-6-2009, “ha intervenido en los últimos años en, al menos, dos actos públicos en los que justificó el golpe militar de 1936” y añade dicho articulista: “y ocho meses después del segundo de estos actos, y cuando aún era vocal del Consejo del Poder Judicial (CGPJ), el magistrado Prego firmó un manifiesto contra la Ley de Memoria que apareció publicado tras la aprobación de ésta”. Y añadiría que en esa misma etapa de Vocal del Consejo, cuando tras su intervención ante una de las promociones de jueces de la Escuela Judicial, al hacerle notar que había hablado a unos jueces españoles de Estado de Derecho únicamente y no de “Estado social y democrático de Derecho” que establece la propia Constitución, contestó despectivamente: “De “eso” ya hablan otros en esta Escuela y en otros lugares”.

Y en el otro extremo, otro magistrado del Tribunal Supremo, Luciano Varela, del que también la prensa diaria habla que es de talante progresista, por su pertenencia a la asociación Jueces para la Democracia, en cuyo seno hay una minoritaria corriente hipergarantista que viene calificando de “utilización torticera del proceso penal” a la apertura de procedimientos por hechos cometidos tras el golpe de estado de Julio de 1936 y durante la Dictadura fascista que sufrió el pais.

Pues bien, ante la imputación que por el delito de prevaricación - “dictar a sabiendas una sentencia o resolución injustas”(art. 446.3º del Código penal)- que Luciano Varela formula contra el magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, cabe plantearse algunos interrogantes.

¿ Están prevaricando el magistrado Luciano Varela al dictar esta resolución y los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo que antes resolvieron negativamente el recurso de apelación interpuesto por la defensa de Baltasar Garzón contra el auto de admisión a trámite de la querella.?

Si como se deduce del auto de Luciano Varela la prevaricación perseguida se funda esencialmente en la falta de competencia del Juez de Instrucción Penal nº 5 de la A.N. para tramitar el procedimiento ¿prevaricaron también los magistrados de la Sala de la A.N. que formularon su voto particular afirmando que sí era competente realizando una fundamentación juridica semejante a la argumentada por el hoy querellado?.

Si además se argumenta por el magistrado Luciano Varela, que Baltasar Garzón no tuvo en cuenta lo determinado por la Ley de Amnistía de 1977, al tramitar un procedimiento por hechos delictivos cometidos con anterioridad a la misma que se lo impedía, cabe preguntarse ¿estará prevaricando el magistrado del Juzgado de Instrucción Penal nº 4 de la Audiencia Nacional que instruye el procedimiento seguido por la desaparición del dirigente de ETA, “Pertur”, que se produjo trece meses antes de la entrada en vigor de dicha ley? En este caso, y a la vista de que el procedimiento penal de búsqueda sigue abierto y no se ha iniciado ningún proceso contra dicho magistrado, parece que se sigue el criterio de que se está ante un delito permanente, porque Eduardo Moreno Bergareche,”Pertur”, ni aparece vivo ni han aparecido sus restos pese a haber transcurrido casi 35 años desde el 16 de Julio de 1976 en que desapareció. ¿Qué diferencia hay para rechazar la tesis del delito permanente respecto a los detenidos-desaparecidos por el fascismo español? ¿El tiempo únicamente? A la vista de que el Código penal se limita a fijar la fecha a partir de la cual se ha de computar el tiempo para la prescripción (art. 132 C.p.) ¿es prevaricadora la estimación jurídica de que las detenciones de republicanos a manos de comandos falangistas, seguidas de desaparición, no han prescrito, pese al tiempo transcurrido? ¿Hay jurisprudencia vinculante, ante esta falta de previsión legal expresa, para poder fijar un limite absoluto de tiempo de prescripción en los delitos permanentes. ¿Es posible poner el límite de la duración de la vida humana, a los 70, a los 80, a los 90 a los 100 o más años para que empiecen a contar los plazos de prescripción previstos en el art. 131 del C.P.? ¿Se puede hablar, jurídicamente, como se ha hecho en alguna resolución judicial en estos temas de “notorio fallecimiento”?

De otra parte, ¿realmente las Cortes que aprobaron la ley de Amnistía de 1977 obraron libremente a la vista del “Tejerazo” que sobrevino unos pocos años después? . Y porque se trata de una ley “democráticamente aprobada” como se afirma en el auto de Luciano Varela, ¿ya es intocable juridicamente dicha ley, dado su carácter preconstitucional? O ¿acaso no está sometida, como todas las leyes, a lo establecido en la Constitución, que recoge la justicia y la igualdad como valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico?

¿Qué factores, además del tiempo, están presentes realmente en la decisión del magistrado Luciano Varela y los magistrados de la Sala del T.S. a cuyo manto protector se acoge aquél?

Pero, además, ¿prevarica el juez instructor que intenta cumplir las obligaciones que le impone el artículo 13 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal? Este precepto fija para el proceso penal cuatro finalidades de ineludible cumplimiento: 1ª “consignar las pruebas del delito que puedan desaparecer”; 2ª “la de recoger y poner en custodia cuanto conduzca a su comprobación y la identificación del delincuente”; 3ª: “la de detener, en su caso, a los presuntos responsables del delito”; y por último, y no por eso menos importante, la 4ª: “la de proteger a los ofendidos y perjudicados por el mismo,a sus familiares o a otras personas...” ¿Averiguar la verdad de la detención ilegal-desaparición, la supervivencia de los posibles autores, la identificación de los restos humanos para, en su caso, entregarlos a los familiares es prevaricar o dar cumplimiento estricto de lo dispuesto en la ley?. ¿Está induciendo esta resolución a que los jueces de instrucción apliquen el principio de economía procesal por falta de medios personales o materiales, o la ley del “mínimo esfuerzo”, frente a obligaciones tan ineludibles? Y desde una posición de auténtico garantismo procesal exigible a todo juez, ¿ puede justificarse jurídicamente el rechazo de plano y desde el primer momento de la presentación de la denuncia el incumplimiento de alguna de esas cuatro obligaciones, si lo que se está denunciando es un delito de detención ilegal seguido de desaparición, a la vista de lo establecido en el art. 269 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que solo autoriza a proceder así si los hechos denunciados no fueran constitutivos de delito o la denuncia fuera manifiestamente falsa?.

¿Se puede mantener, jurídicamente, como se recoge en el auto de Luciano Varela, que “los hechos denunciados ya carecían de relevancia penal al tiempo de iniciar el procedimiento” si se trata de hechos constitutivos de delitos permanentes?

Habría muchos otros interrogantes, pero no me resisto a formular algunos más para finalizar estas reflexiones. ¿Realmente puede calificarse de prevaricación, seguir los criterios jurídicos acerca de la aplicabilidad del Derecho Penal Internacional en nuestro pais, cuando es evidente que incluso está calando en la jurisprudencia de Tribunales nternacionales y nacionales, una nueva concepción jurídica del principio de legalidad penal en los delitos internacionales u otra valoración del alcance del principio de irretroactividad penal? ¿Acaso no resulta “esperpéntico” perseguir por prevaricador a un juez que determinó la detención en Londres de otro dictador, Augusto Pinochet, que, curiosamente, fue el único Jefe de Estado que estuvo presente en los funerales de Francisco Franco, y que llego a ser procesado finalmente por un juez chileno, Juan Tapia, fruto de la dinámica interpretativa impulsada por Baltasar Garzón en dicho procedimiento incoado a petición del fiscal Carlos Castresana, o que dos jueces, una peruana, Antonia Saquicuray, y otro argentino, Gabriel Cavallo, declarasen la inaplicabilidad de las respectivas Leyes de Amnistía y Punto Final también “democráticamente aprobadas” en su países?

¿Se puede mantener y no caer al menos en ignorancia inexcusable, que respecto a los “niños españoles desaparecidos”, fuera de nuestro territorio, especialmente en los campos de concentración franceses, bajo control nazi/fascista, no tenía competencia un juez de Instrucción de la Audiencia Nacional, no solo antes sino incluso ahora tras la denunciable última reforma de sus competencias ? ¿Y si además en este execrable tipo de delito, también de naturaleza permanente, las propias víctimas que con toda probabilidad sobreviven, siguen desconociendo su verdadero origen, no rige para ellas el citado artículo 13 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal?

¿Puede, de otra suerte, calificarse de prevaricación aplicar los preceptos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal porque se haya publicado la Ley 52/2007, llamada de la Memoria Histórica, cuando esta misma ley, salva el ejercicio de cualesquiera otras acciones, entre ellas las penales, previstas en el Ordenamiento jurídico (art. 4-5º y Disposición Adicional Segunda)?. ¿No parece tener también el aire de “esperpéntica” la atribución de carácter excluyente a dicha ley?

Y para finalizar un interrogante gravemente preocupante para la devenir democrático de nuestro pais.

¿A partir de resoluciones como el auto dictado por el magistrado Luciano Varela, y si desgraciadamente se avanza en esa linea persecutoria, cuando quepan varias soluciones interpretativas, ante las lagunas o deficiencias legales, no se está fomentando el riesgo a que los jueces piensen no en la solución adecuada -legal y constitucionalmente- sino en el criterio interpretativo del superior jerárquico judicial que ha de confirmar o rechazar su opción, cuando el mismo no es vinculante? ¿Dónde queda la independencia judicial? ¿Hacia dónde camina la Independencia judicial como pilar esencial de nuestra democracia constitucional? ¿Caminamos de nuevo hacia la “democracia orgánica” del fascismo español, donde un grupo de jueces, fiscales y secretarios llegamos a ser “delincuentes políticos” en el seno de la clandestina “Justicia Democrática”?

Aunque en honor a la verdad y a la esperanza, también hay, en el seno de la asociación Jueces para la Democracia, otra corriente que fue capaz de afirmar en su escrito de 12 de Febrero último: “Calificar de prevaricadora a una de las posiciones del debate jurídico desarrollado en el contexto de un proceso significa criminalizar la deliberación, imponer los límites penales a la interpretación judicial e impedir el desarrollo libre y honesto de las ideas.”

Señores magistrados integrantes de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, ¿no creen que una pronta resolución a la cuestión de competencia que está pendiente ante esa Sala podría contribuir a que las aguas volviesen a su cauce?

Señores legisladores, en sus manos está también buscar una auténtica y eficaz solución al gravísimo problema subyacente, que venga a suplir las deficiencias de la Ley 52/2007, para que el Estado español cumpla sus obligaciones internacionales acerca de la Verdad, Justicia y Reparación ante los crímenes del Régimen fascista español que padecimos.

Arenys de Mar, 9 de Abril de 2010.
Antonio Doñate.
Magistrado jubilado de la Audiencia Provinicial de Barcelona.
Ex-profesor de la Escuela Judicial.

miércoles, 7 de abril de 2010

Los grupos de derechos humanos de Argentina renuevan su apoyo a Garzón


La decisión de la justicia española de sentar en el banquillo de los acusados al juez Baltazar Garzón por investigar los crímenes del franquismo apenas repercutió en los medios de comunicación de Argentina, pero los organismos de derechos humanos de este país recordaron su solidaridad con quien investigó los delitos de la última dictadura argentina (1976-1983) a fines de los 90, en tiempos en que los tribunales locales apenas se ocupaban de ellos. En los últimos meses, se habían acumulado los respaldos de estas entidades a Garzón.

El premio Nobel de la Paz de 1980, Adolfo Pérez Esquivel, escribió un artículo titulado Garzón, un Juez cuestionado por una pandilla de jueces, en la que manifestaba que "el juez Garzón es incómodo para quienes pretenden ocultar la verdad y mantener la impunidad jurídica, y buscan destituirlo para evitar que investigue los crímenes de lesa humanidad provocados por el franquismo".

Las Abuelas de Plaza de Mayo expresaron en un comunicado "su adhesión a la actuación profesional" del juez de la Audiencia Nacional. Señalaron la investigación del terrorismo de Estado "conforma una asignatura pendiente del Estado español" y destacaron que Garzón "desde hace años colabora en el avance de la conciencia de la humanidad respecto de la necesidad de sanción de esta clase de crímenes, sean cuales fueren el territorio y la época en que se cometieron".

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) recordó la carta abierta que recientemente había redactado junto a juristas, abogados, jueces, académicos y defensores de derechos humanos de distintas nacionalidades en defensa de Garzón. La misiva concluía así: "Esperamos que la máxima de Quevedo 'donde hay poca justicia es un peligro tener razón' pueda ser invertida para que haya en España mucha justicia y mucha razón, que permita a las víctimas ser resarcidas en sus derechos y jueces como Baltasar Garzón ser apoyados en sus actuaciones a favor del cumplimiento de las obligaciones de España frente al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, para bien del pueblo Español, pero de la humanidad en su conjunto".

Quizás es un buen momento para ver y escuchar el vídeo del discurso de la Presidenta de Argentina, en la ESMA, con ocasión del Día Nacional de la Memoria de Argentina el pasado 24 de marzo, ante las Madres y Abuelas de la Playa de Mayo. Hay que reconocer que con todas las dificultades, y tropiezos, otros paises han tenido más valentía que el nuestro al enfrentarse con su pasado, y han demostrado al menos un cierto esfuerzo por llevar a cabo una lucha para terminar con la impunidad de los crímenes contra la humanidad, perpetrados por las Juntas Militares de corte fascista, que ensangrentaron y llenaron de horror a ese país. Aqui, el único que se va sentar en el banquillo es un Juez, que quiso dar un cierto amparo a las victimas y a las asociaciones. Paradojas.

Verdad, justicia y reparación.

PARA VER EL DISCURSO:

http://www.youtube.com/watch?v=XAnZQ1LA0ew&NR=1